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“No vamos a dejar que especulen con la comida”

Paula Español es la cabeza de un área decisiva dentro del Poder Ejecutivo: la Secretaría de Comercio Interior es responsable del fortalecimiento de los derechos de las y los consumidores en una relación visiblemente desigual, así como de complementar las medidas antinflacionarias implementadas por el equipo económico del gobierno.

Tanto para lograr uno u otro objetivo, debe enfrentarse con grupos económicos concentrados como las mil grandes empresas , o bien representantes de sectores con mucho poder dentro de la estructura económica argentina.

En diálogo con Página 12, reflexiona acerca de las últimas medidas (y polémicas) que desató su cartera y adelanta algunas otras que vendrán.

– Esta semana se conocerá la inflación de marzo y se prevé, tal como viene sucediendo, que los precios de los alimentos aumenten más que el promedio. A partir de ello, ¿se está evaluando el cierre de las exportaciones?

– Efectivamente, los productos primarios y alimentos tuvieron subas por encima del promedio muy traccionadas por los precios internacionales de los commodities que empujan hacia arriba los precios domésticos y es por eso que es necesario implementar herramientas conocidas para el manejo de las exportaciones: suba de retenciones, encajes, cupos o cierre de la exportación, entre otras posibilidades; obviamente específicas para cada mercado que tiene sus particularidades.

En contextos de suba de precios internacionales como los de ahora, es importante tomar medidas de administración del comercio exterior que logren desacoplar el comportamiento de los precios externos e internos. El aceite de girasol, por ejemplo, subió 130 por ciento en dólares en un año, el de soja un 66 por ciento y el maíz 31 por ciento. Es una muy buena noticia para las exportaciones y el ingreso de dólares, pero debemos hacerlo de manera equilibrada con lo que sucede en el mercado interno. Ya lo dijo el presidente: no podemos pagar en la Argentina lo mismo que se paga en el mundo por los alimentos que producimos. Y son objetivos que pueden combinarse, porque la mayoría de la producción de bienes primarios se exporta (entre el 60 y 70 por ciento). Por lo tanto, la exportación puede seguir siendo un negocio pero cuidando el mercado interno.

Por eso, si continúan los aumentos de precios, no vamos a dudar en tomar estas medidas. La prioridad es cuidar el bolsillo de los y las argentinas. Después de cuatro años de macrismo y de un año de pandemia, ya no hay margen para la especulación con la comida de los y las argentinas.

– Desde el campo salieron a responder a la posibilidad de implementar retenciones que “en vez de implementar medidas que no sirven, bajen el peso de los impuestos en los alimentos”

– Es un reclamo que siempre tiene el sector empresario, pero en 2019 el gobierno de Mauricio Macri le sacó el IVA a los productos de la canasta básica y esto no tuvo como contrapartida la baja de los precios.

De cualquier forma, al tiempo que evaluamos este tipo de medidas de administración del comercio exterior, complementamos con herramientas necesarias para mejorar la productividad de los sectores con políticas importantes para agregar valor a la producción primaria y que puedan producir más.

– ¿Cuáles son las herramientas con las que cuenta la Secretaría para ayudar a contenter la inflación?

– A principios de abril extendimos por 45 días Precios Máximos, y esta semana estamos en una agresiva negociación de precios en la renovación trimestral del programa Precios Cuidados, que luego permanecen congelados por los próximos tres meses. También estamos negociando con la industria cárnica para darle una mayor capilaridad al acuerdo de los cortes de carne.

Estas herramientas suman y son un engranaje más en la política macroeconómica integral que busca quebrar la inercia inflacionaria para poder superar este problema estructural de Argentina por tener una economía bimonetaria.

– Esta semana intimaron a las grandes empresas del sector productivo a incrementar al máximo su producción. ¿De qué se trata esta medida?

– Desde el inicio de la emergencia sanitaria en marzo del año pasado les exigimos a las grandes alimenticias que produzcan al máximo de su capacidad instalada. Ahora, hicimos lo mismo extensivo a todas las empresas grandes de la cadena productiva que abarca al sector industrial y comercial para prevenir estrategias de retención especulativa de productos.

Ahora que entramos nuevamente en una fase crítica de la gestión de la pandemia, nos pareció importante abarcar a toda la cadena de alimentos y bebidas y a otros sectores y evitar algunos problemas de abastecimiento como el que vimos el año pasado en el sector construcción.

– También esta semana la Secretaría imputó a Mondelez, Bagley y PepsiCo por comercializar productos similares a precios diferentes. ¿Qué se busca con este accionar?

– Y se vienen más imputaciones por el mismo tema. La metodología que utilizan estas empresas es modificar mínimamente una característica de algunos de sus productos, para luego volcarlo al mercado a un precio mayor.

Para el caso particular de estas empresas se llegaron a observar diferencias de precios de hasta un 50 por ciento en productos que sólo tenían un gramo más en sus paquetes. Buscan confundir a las y los consumidores porque no informan de manera cierta y detallada las diferencias entre bienes de igual categoría, marca y sabor.

Para evitar que esto siga sucediendo, lanzamos el registro Sifire (Sistema de Fiscalización de Rótulos y Etiquetas), una medida preventiva para analizar la información que brindan los rótulos y las etiquetas de los productos antes de que lleguen al mercado y así impedir actitudes sistemáticas de engaño.

– Anunciaron la llegada del Mercado Central a la Ciudad de Buenos Aires, ¿cuándo y dónde tienen previsto el desembarco?

– Estamos buscando acercar productores y consumidores: acortar la cadena de comercialización permite que la gente acceda a precios mucho menores. Es importante para nosotros lograrlo en el principal centro urbano del país, donde la distancia entre productores y consumidores es mayor.

Queremos garantizar el acceso a una alimentación sustentable a precios accesibles y creemos que con este proyecto, los precios pueden tener reducciones significativas para el bolsillo.

Además, a partir de las próximas semanas estaremos recorriendo con un mercado móvil de frutas, verduras y carnes todo el AMBA con el mismo objetivo. Vamos a trabajar codo a codo con intendentes del conurbano para asegurarnos que los alimentos lleguen a los barrios que están pasando la situación más crítica en cada territorio.

Esta es una primera etapa. La idea es ampliar esta misma lógica de ferias y de potenciar mercados concentradores en todo el país, trabajo que se llevará adelante junto con cada una de las provincias según sus necesidades.

 ¿Cuándo entrará efectivamente en vigencia la Ley de Góndolas?

– Estamos trabajando en uno de los puntos más importantes de la reglamentación, para que entre en vigencia prontamente, que tiene que ver con los plazos de pago de los supermercados a sus empresas proveedoras.

Muchas pymes lograron acceder a ser proveedoras de grandes cadenas de supermercados, pero no pudieron sostenerlo por no poder soportar el costo financiero de los plazos de pago. El desafío de las Pymes, más que acceder a la góndola del supermercado, es permanecer ella.

El lunes va a salir publicado el Código de Buenas Prácticas Comerciales de Distribución Mayorista y Minorista que viene a establecer pautas sobre algunas cuestiones como estas que son tan importantes para que la Ley sea efectiva. El objetivo principal es posibilitar un trato equitativo entre las grandes empresas y las PyMEs, cooperativas y emprendimientos familiares, equilibrar las relaciones comerciales y beneficiar a las y los consumidores. Queremos que los supermercados les paguen a las pymes en tiempo y forma.

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