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Prepagas. Precios y riesgos de los planes “low cost” que permiten bajar la cuota

Las cuotas de las prepagas venían de subir 10% en diciembre y 3,5% en marzo. Ahora ya llegan cartas avisando que el Gobierno autorizó otro ajuste del 10% entre abril y mayo. La novedad, en plena crisis, probablemente obligue a muchos a hacer el recorte que más se intenta evitar en pandemia: el del gasto en salud.

Pero las familias de clase media sienten a la prepaga como una conquista y, con tal de seguir dentro de este sistema, muchas aceptan “bajarse” a planes que permiten pagar una cuota mensual menor.

La cuestión es a cambio de qué. O, en otras palabras, a qué coberturas, servicios, seguridades y beneficios se debe renunciar para conseguir el alivio. Eso varía mucho según cuál sea el camino elegido para encarar el ajuste.

Y de esos caminos hay varios, muy diferentes. A los que están en planes “VIP” quizás les alcance con pasar a uno con menos prestadores y lujos. Pero a quienes ya están hoy en un plan común y no pueden pagarlo más sólo les queda tomar decisiones más drásticas.

Pueden desde cambiar de compañía hasta migrar a planes “low cost” donde el gasto pasa a depender de cuánto se vaya al médico o donde se pasa a tener una cobertura “parcial”, en combinación con una obra social.

¿Cuáles son los ahorros posibles en las cuotas con cada una de las opciones de recorte? ¿Cuáles son las posibles ventajas y los riesgos asociados a esos cambios?

A continuación, lo que se necesita saber sobre cada alternativa para alivianar el impacto de las cuotas de la medicina la prepaga.

1. La opción de bajar a un plan con menos servicios

Cuando un afiliado plantea que ya no puede afrontar el costo de las cuotas, lo primero que le ofrecen es pasar a un esquema menos completo, que baja la factura mensual pero aún permite atenderse sin abonar copagos(es decir, sin cargos extra por cada consulta, práctica o estudio).

“La gente no se va de la prepaga en este contexto. La primera opción es bajarse de plan, lo que no implica perder cobertura. Si la persona debe operarse o sacarse una muela, podrá hacerlo en cualquier plan porque todos garantizan el Programa Médico Obligatorio (PMO).”

Así lo explica a Clarín Gabriel Barbagallo, gerente de Relaciones Institucionales de OSDE y secretario de la Unión Argentina de Salud (UAS).

Y aclara: “Lo que sí se pierde al bajar de plan son algunos servicios​. Los planes premium tienen centros y sanatorios VIP que no están en los otros. A medida que se baja de plan, la cartilla es más acotada y también es menor la capacidad de pedir reintegros”.

En plena pandemia, los afiliados de las prepagas buscan alternativas para seguir accediendo a los servicios. Foto Maxi Failla
En plena pandemia, los afiliados de las prepagas buscan alternativas para seguir accediendo a los servicios. Foto Maxi Failla

En una de las prepagas más conocidas, por ejemplo, los planes premium cuestan hoy entre $ 70 mil y $ 115 mil mensuales para una pareja joven con dos hijos en edad escolar (familia tipo), por vía particular. Con eso se accede a cirugía estética, flebología y amplios reintegros.

Pero si se bajan las pretensiones, en un plan medio de la misma empresa la cuota mensual ya pasa a ser de $ 40 mil; y en el más básico, de $ 31 mil.

2. La opción de cambiar a una prepaga más barata

También entre prepagas existen muchas diferencias de precio, según el público al que apuntan. Por lo cual, si el plan más económico de una empresa “top” se tornó impagable, se puede buscar otra compañía que ofrezca opciones con valores más reducidos.

En esa misión, una web como Elegí Mejor puede resultar de gran ayuda porque permite comparar, en una sóla búsqueda, los precios y condiciones de más de 50 planes de salud de distintas compañías.

Así compara planes de distintas prepagas la web Elegí Mejor. Foto Captura
Así compara planes de distintas prepagas la web Elegí Mejor. Foto Captura

Ese sitio muestra que, por ejemplo, hoy para una familia tipo algunas prepagas ya no tienen opciones por debajo de $ 25 mil o $ 30 mil mensuales, por vía particular.

Pero en otras sí es posible hallar planes muy básicos que garantizan el PMO con cuotas desde $ 9 mil$ 12 mil o $ 15 mil mensuales. Claro que, en general, las cartillas serán más limitadas y los estándares de atención, menos exigentes.

3. La opción de bajar a un plan “low cost” con copagos

Hay planes que cubren el PMO y ofrecen reducir el gasto fijo mensual sin necesariamente achicar a cambio la cartilla o sacrificar calidad en las prestaciones. Lo que hacen es establecer un sistema de copagos.

Los copagos son aranceles que el afiliado debe abonar cada vez que hace una consulta médica o se somete a un estudio, tratamiento o práctica ambulatoria. En internaciones no se aplican copagos, pero sí en todo lo demás.

Se habla en estos casos de planes “low cost” porque, como en las líneas aéreas, la idea es que el usuario pague una tarifa básica y luego adicionales sólo por los servicios que efectivamente necesite utilizar. 

Las prepagas aumentarán 4,5% este mes y otro 5,5% en mayo. Foto Shutterstock
Las prepagas aumentarán 4,5% este mes y otro 5,5% en mayo. Foto Shutterstock

La mayor ventaja de esto es que permite pagar cuotas mensuales entre 10% y 25% menores que en un plan similar sin copagos.

La gran desventaja, en tanto, es que el gasto familiar en salud deja de ser fijo. Al pasar de un plan sin copagos a otro que sí los tiene, la tarifa ya no es plana ni previsible: puede variar cada mes según cuánto y cómo se use el servicio.

De esta forma, lo que se paga podrá ser menos que antes si todos en la familia están sanos. Pero también podrá ser más en los meses en los que sea necesario ir mucho al médico.

“Los copagos involucran a los asociados en el cuidado del consumo, evitando las malas prácticas al que el sistema se ve sometido muchas veces”, explican en Medifé.

Allí notaron en los últimos dos años “una tendencia a pasarse” a este tipo de planes por parte de personas que, ante la necesidad de achicar gastos, prefieren atenderse así antes que pasar a una obra social o al sistema público.

En planes con copago los afiliados deben pagar un arancel cada vez que hacen una consulta médica. Foto Shutterstock
En planes con copago los afiliados deben pagar un arancel cada vez que hacen una consulta médica. Foto Shutterstock

Medifé, por ejemplo, ofrece actualmente dos planes con copagos. “Tienen las mismas prestaciones que los planes base, pero cuestan entre 15% y 20% menos“, aseguran.

Según detallan, para una familia tipo, el costo mensual del plan Bronce es de $ 16.200 sin copagos y de $ 13.100 con copagos. Mientras que el plan Plata, al sumar los copagos, baja de $ 19.800 a $ 16.200 por mes. 

A cambio de esa rebaja en la cuota, explican, los afiliados deben abonar aranceles de $ 300 a $ 400 por cada consulta médica; de $ 250 a $ 300 por cada estudio por imágenes; y de $ 400 a $ 600 al someterse a alguna de las prácticas de diagnóstico más complejas.

De un modo similar funcionan los planes “Flex” de Medicus y los planes “S” de Swiss Medical, lanzados hace menos de dos años. 

En una de las mayores prepagas, una familia tipo puede hoy pagar $ 20.100 al mes por un plan básico con copagos en consultas médicas y estudios, y al menos $ 25 mil por uno tradicional.

4. La opción de bajar a un plan “low cost” parcial

En los últimos años las prepagas recibieron autorización oficial para ofrecer planes “low cost” que no cubren el 100% del Plan Médico Obligatorio (PMO).

Estos planes, conocidos como “parciales”, le permiten al afiliado pagar menos a cambio de acceder sólo a una parte del paquete tradicional de prestaciones. La parte que cada paciente desee o crea que va a precisar.

Swiss Medical fue la primera prepaga en lanzar planes que no cubren el 100% del PMO, sino sólo una parte. Foto EFE / Archivo
Swiss Medical fue la primera prepaga en lanzar planes que no cubren el 100% del PMO, sino sólo una parte. Foto EFE / Archivo

La primera empresa en avanzar con estas propuestas, que llegan a ser 70% más baratas que un plan medio común, fue Swiss Medical.

Esa prepaga presentó en 2019 un plan que incluye sólo la internación en los sanatorios de su cartilla. Y también planes que sirven únicamente para atenderse en consultorios y hacer estudios y tratamientos, pero no para internarse. Aún ofrece opciones de este tipo.

En las empresas prefieren referirse a estos esquemas como “complementarios” de otras coberturas que la gente tenga, o de las prestaciones del sistema público.

Swiss Medical, de hecho, pone como requisito para contratar sus planes parciales que el afiliado tenga una obra social a la que recurrir para todo lo que estos esquemas dejan afuera./ clarin.com

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