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Sarará, uno de los 10 narcos más peligrosos de Brasil, en el penal de Ezeiza

El 18 de diciembre de 2019, Interpol entró al Hotel Hilton de Puerto Madero y se llevó detenido a un hombre que, minutos antes, se había registrado allí, junto a su joven novia, como el ciudadano boliviano Julio César Cardoso.

Pero el señor no se llamaba así, ni tampoco era boliviano. Su verdadera identidad: Orlando Marques Dos Santos, brasileño, nacido el 14 de mayo de 1962 en Itaporanga, Brasil.

Conocido por los apodos de “Sarará“, “Bigote de Oro“, “Viejo Orlando” o “Alemán“, Marques Dos Santos fue llevado al Complejo Penitenciario de Ezeiza.

Custodiado en un pabellón de máxima seguridad, adonde sin embargo tenía un celular que le fue secuestrado, sigue allí pese a sus intentos de pasar la pandemia de coronavirus excarcelado, alegando problemas coronarios.

Según pudo saber Clarín, su juicio de extradición a Brasil está en trámite en el juzgado federal de Sebastián Ramos y podría tener fecha para mayo próximo.

Defendido por Fernando Burlando, Sarará no comparte el altísimo perfil de su abogado… al menos en su vida en tras las rejas en Argentina. Solo algunas pocas autoridades saben que está preso acá y, sobre todo, conocen quién es realmente, su importancia.

Marques Dos Santos no es un sicario brasileño del PCC de visita en tierras gauchas o un cuatro de copas caído de la triple frontera. Sarará está catalogado como uno de los 10 narcos más importantes de Brasil, tanto que algunos lo llaman “El rey del crack“.

“Marcola”, compadre

En sus múltiples años en diferentes prisiones de San Pablo (de las que se escapó dos veces, en 1997 y en 2014), Orlando Marques Dos Santos se hizo amigo y “compadre” de Marco Willians Herbas Camacho (52, alias “Marcola“), número uno del Primer Comando Capital (PCC), el grupo criminal organizado más importante de Brasil, nacido en las cárceles.

Los vínculos entre “Sarará” y “Marcola” son muy estrechos. El yerno de Dos Santos, Gilberto Aparecido Dos Santos (alias “Fuminho“), es considerado la mano derecha de “Marcola“.

El 2018, luego de matar a tres jefes del PCC de la facción de Ceará (estado ubicado al noreste de Brasil), “Fuminho” se fue con su esposa (la hija de “Sarará“) y su hija a África, continente en el que metieron toneladas de droga con su suegro.

Según informes de la prensa brasileña, antes de afincarse en África, “Fuminho” hizo una parada en Argentina. Aquí tomó un avión de Lufthansa que lo sacó de América. Se radicó en Mozambique, donde fue detenido en abril del 2020.

En su ausencia, “Sarará” se ocupó de organizar el tráfico de cocaína y marihuana viajando con diversas identidades a Paraguay, Bolivia y Argentina, donde incluso llegó a operarse del corazón.

Según los especialistas, aunque el PCC logró hacerse fuerte en Paraguay, en la Argentina no hay registros ciertos de que tenga influencia en las prisiones, el lugar por excelencia donde afinca su poder la organización.

Marcos Willians Herbas, "Marcola", jefe del PCC brasileño.

Marcos Willians Herbas, “Marcola”, jefe del PCC brasileño.

Las garras del PCC

El PCC nació a principios de los ’90 en las cárceles de San Pablo como respuesta a una masacre: en el año 1992, la Policía ejecutó a 111 internos para contener un motín que se había iniciado en el penal de Carandiru.

Casi una década después, “Marcola” quedó como único líder luego de disputar el poder a base de homicidios. Él fue el que le dio proyección y estructura en un negocio como el narcotráfico para construir poder y ganar fortunas.

Su mayor demostración de poderío fue en 2006: el 12 de mayo de ese año ordenó “atacar” y se produjo la mayor ola de violencia en la historia de San Pablo, con un resultado de por lo menos 45 muertos: 23 agentes de la policía militar, 7 policías civiles, 3 guardias municipales, 8 agentes penitenciarios y 4 civiles.

La masacre tuvo su contrapartida cuando la Policía mató a 107 personas consideradas sospechosas de participar en los ataques.

Fugas y favores

Según los registros de las autoridades brasileñas, Orlando Marques Dos Santos se hizo fuerte en los ’90 vendiendo droga en los barrios marginales del norte y este de San Pablo. Por eso fue preso, pero en 1997 logró escaparse de la Penitenciaría de Parelheiro (San Pablo).

Su importancia en el tráfico fue creciendo y también su influencia en el PCC. Volvió a caer detenido, pero en 2014 -luego de pasar a un régimen semiabierto en la prisión Franco da Rocha I- se escapó nuevamente.

Sarará se fugó el 6 de febrero de 2014 y su orden internacional de captura (circular roja) se expidió el 2 de marzo del 2015. Se lo empezó a buscar por un caso puntual: el trafico de 200 kilogramos de cocaína en el marco de una causa abierta por la Justicia de San Pablo en 2010.

Cuenta la leyenda que Sarará salió de Brasil en un avión propio. Muy de acuerdo a su mito. De él se dice que preso en uno de los tantos penales por los que pasó solía salir de allí en su avión privado acompañado por el director del penal. Viajaba para hacer negocios o asistir a alguna fiesta familiar.

Miembros del Primer Comando Capital (PCC), en las cárceles de Brasil .

Miembros del Primer Comando Capital (PCC), en las cárceles de Brasil .

Durante los seis años que permaneció prófugo (hasta que fue capturado en el Hotel Hilton), Marques Dos Santos se habría operado del corazón y, con identidad falsa, viajaba periódicamente a la Argentina a hacerse controles médicos.

Segun los medios brasileños, en diciembre de 2019 las autoridades de ese país informaron que “Sarará” se encontraba en Chapare, Bolivia, y pensaba radicarse en Salto del Guaira, Paraguay. Sin embargo, luego se lo detectó rumbo a Buenos Aires.

Aquí casi nadie sabe que es un pesado acusado formalmente de ser jefe de una organización criminal dedicada al trafico de cocaína y marihuana.

En Brasil ya fue condenado a 34 años por “homicidio, tráfico de drogas, asociación ilícita y lavado de dinero”. Se le atribuyen costosas propiedades en barrios exclusivos de San Pablo, ser dueño de unas 3.500 cabezas de ganado y también haber sido el financista de un plan de fuga para rescatar a “Marcola” que, aunque poderoso, está preso desde 1999. El jefe indiscutido del PCC fue condenado a pasar 200 años preso./Clarin

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