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Cómo llega la economía a las elecciones

Los habitués de esta sección no se han visto sorprendidos por el despertar de los “dólares alternativos” (CCL y MEP) ni tampoco por la mejora, por ahora marginal, de las tasas de interés ofrecidas por la Tesorería. Ambos temas vinieron siendo advertidos desde fines de marzo, y el pasado día 16 se alertó sobre el fin del “carry trade” y el atraso del CCL además de la suba de las tasas. Hoy el mercado está digiriendo las buenas nuevas. Sobre todo si se trata de un movimiento transitorio o cambio de tendencia. Lo cierto es que los factores que encendieron las alarmas siguen vivitos y coleando. Pero si uno se guiara por el humor del mercado y los analistas, todo indica que la expectativa reinante es que el Gobierno llega, puede ser a los tumbos pero llega, a las elecciones sin una crisis cambiaria ni estallido inflacionario.

Después Dios dirá. Para muchos el acuerdo pendiente con el FMI sería un importante “driver” o catalizador para pavimentar el enripiado hasta las elecciones. Pero si bien cerrar un acuerdo con el Fondo sería una muy buena señal, que incluso destrabaría el tema Club de París, no alcanza. Porque a esta altura del campeonato los inversores, además del programa con el Fondo, esperan el resultado de las elecciones, que pese a ser sólo legislativas, darán una señal sobre lo que piensa el electorado de cuál camino deberá tomar el país tras la pandemia.

Por eso, el contexto actual es una especie de laberinto para los inversores y el Gobierno. Nadie arriesga. Unos porque temen otros porque no tienen con qué. En el medio, una sociedad por demás castigada con una economía en terapia intensiva. Claro que siempre, sale el sol. Y es por ello que, a pesar de la sorpresa, algunos asesores locales han recibido, en las últimas semanas, consultas de inversores extranjeros, varios del viejo continente, sobre oportunidades, no sólo bursátiles. Es que muchos se preguntan cómo puede ser que haya tanto diferencial entre Argentina y Ecuador, por más que el efecto elecciones explique parte de la mejora ecuatoriana. Argentina paga como si fuera Sri Lanka o el Líbano. ¿Qué pasa entonces? Es que los inversores extranjeros, al igual que los locales, han perdido mucho dinero con el experimento Macri y hoy en lugar de mirar la tasa de retorno de los bonos que aún tienen en cartera sólo piensan en cuánto podrán recuperar.

Varios choques de copas, algunos virtuales y otros casi en soledad por el home office celebrando la presidencia del MAE a cargo de Marcos Prieto (Banco CMF) y el desembarco de un legendario hombre del mercado en la Bolsa, Augusto Darget (Silver Cloud) como consejero titular. Muy comentada tras la Asamblea de la Bolsa la “excelente” mesa de debate organizada por Quinquela (Rodrigo Benitez) con Gustavo Neffa, Adrián Rozanski, Fede Furiase y Francisco Odone. Una encuesta entre los asistentes dejó datos interesantes: sobre la inflación el 52% la ve entre 40 y 49%, y el 33% entre 50 y 59%, y el resto por encima; del tipo de cambio el 33% lo ve a fin de año en $100 a $119 y un 29% entre $120 y $139 y el mayor desvió de $160 a $200 mientras que el riesgo país el 46% lo ve igual que ahora, un 23% entre 200 y 500 puntos más que ahora y otro 21% en menos de 200 a 500 puntos respecto del actual. Otro debate muy comentado y celebrado fue sobre el tema biocombustibles -cuya ley está en pleno debate- organizado por expertos del sector energético y el CARI que bajo la regla Chatham House quedó blindado.

Dos operadores, un poco aburguesados por los pocos negocios locales, se unieron al fenómeno de la criptomanía NFT, pero por la hípica. Es que debutaron apostando, con dinero real, a caballos virtuales. Lo hicieron a través del juego online Zed Run (creado por Chris Ebeling) donde los participantes pueden comprar y criar caballos digitales con los que comerciar o participar en carreras. El juego cuenta con diferentes razas y líneas de sangre, lo que hace a cada caballo único. Además, se pueden comprar y vender gracias a los tokens no fungibles (NFT). Ya se han vendido más de 11.000 caballos digitales, por los cuales se han llegado a pagar ¡hasta 125.000 dólares! El QE da para todo./Ambito

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