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¿Cuáles son los sectores económicos que más mujeres emplean?

La noción de que la igualdad de género ha llegado al mercado de trabajo dista mucho de la realidad. En la semana del día de los y las trabajadoras, queremos dejar una breve reflexión en relación a cómo y dónde se insertan las mujeres que trabajan en América Latina.

Primero y principal, un repaso sobre la inserción de las mujeres en las economías de la región. En Argentina y Chile la tasa de participación de las mujeres es del 45%, en Bolivia del 66%, en Colombia del 50%, en México el 39%, Perú 51% y Uruguay 55%. Podemos afirmar a partir de estas cifras que la mitad de las mujeres en edad de trabajar, no trabaja ni busca un trabajo a cambio de un ingreso, dado que la mayoría está realizando tareas domésticas no remuneradas.

Dicho esto, ¿cuáles son los sectores que las emplean? El primer sector que emplea mujeres en la región es el comercio, que ocupa el 12% de las mujeres uruguayas, 13% de las bolivianas, el 16% de las argentinas, el 19% de las chilenas, 26% de las colombianas. Este sector tiene la característica que es bastante equitativo en su distribución de varones y mujeres, donde salvo en Bolivia, donde las mujeres son el 73% de la fuerza laboral, es un sector que emplea varones y mujeres por igual.

Como contrapunto encontramos al sector de la construcción, que en Perú emplea al 4% de las mujeres, en Uruguay al 7%, en Chile y Bolivia al 8% y en Argentina al 9%. Este sector de gran importancia para la economía, presenta múltiples barreras ya que emplea un 95% de varones y solamente un 5% de mujeres. Factores que operan en contra de la inserción de las mujeres tienen que ver con los sesgos vinculados al uso de la fuerza, a la falta de interés de insertar mujeres en ámbitos altamente masculinizados, a la resistencia a romper códigos de convivencia establecidos, a la falta de infraestructura para que puedan desenvolverse en ámbitos laborales, etc. Algo muy similar sucede con la industria del transporte, dónde las mujeres no logran superar el 15% del total de la dotación en ningún país de la región.

En el otro extremo están los sectores altamente feminizados como son la salud y la educación, con un promedio de un 70% de su fuerza feminizada; y el servicio doméstico, donde más del 95% de su fuerza laboral son mujeres. Estos sectores no revisten grandes sorpresas ya que son actividades de servicios, de cuidado de las personas, características tradicionalmente asignadas a las mujeres. Son sectores caracterizados por mayores índices de precariedad, con ingresos menores si se los compara con los sectores más dinámicos de la economía.

Ahora bien, a través de estos números podemos realizar dos afirmaciones. Por un lado, la clásica división sexual del trabajo se mantiene en la región: aún hoy hay trabajos para mujeres y trabajos para varones. Por otro lado, el techo de cristal persiste en todos los ámbitos, e incluso en aquellos que están altamente feminizados como la educación o la salud, donde es excepcional que las mujeres lideran esos Ministerios o corporaciones.

Ante esta situación, desde Grow invitamos a la reflexión sobre cómo poder lograr un entorno que permita a más mujeres insertarse en el ámbito laboral, en trabajos decentes, de calidad y libres de violencia. Es imprescindible el trabajo en colaboración entre el Estado, las organizaciones empleadoras y los sindicatos, que permitan desarrollar medidas integrales que hagan de la igualdad una realidad.

¿En qué industrias estamos las mujeres? ¿Cómo se organiza el trabajo?

ARGENTINA

  •  Se observa una diferencia de 19 puntos porcentuales en la tasa de participación en el mercado laboral, en detrimento de las mujeres.
  • Se mantiene una división sexual del trabajo: las mujeres predominan en actividades domésticas remuneradas y en enseñanza; y su participación es mínima en sectores como el de la construcción.
  • Se concentran en actividades de menor remuneración y mayor precarización.
  • En comercio se evidencia una división más equitativa, al igual que en la administración pública.

PERÚ

  •  Se observa una diferencia de 23,7 puntos porcentuales en la tasa de participación en el mercado laboral, en detrimento de las mujeres.
  • Se mantiene una división sexual del trabajo: las mujeres predominan en actividades vinculadas a la venta y los servicios; y su participación es mínima en sectores como el de la construcción y el transporte.
  • Se concentran en actividades de menor remuneración y mayor precarización.
  • En el cultivo de productos agrícolas se evidencia una división más equitativa entre varones y mujeres.

CHILE

  •  Se observa una diferencia de 23,2 puntos porcentuales en la tasa de participación en el mercado laboral, en detrimento de las mujeres.
  • Se mantiene una división sexual del trabajo: las mujeres predominan en el sector educativo mientras que su participación es mínima en sectores como el de la construcción.
  • Se concentran en actividades de menor remuneración y mayor precarización.
  • En el comercio se evidencia una división más equitativa.

COLOMBIA

  •  Se observa una diferencia de 22,3 puntos porcentuales en la tasa de participación en el mercado laboral, en detrimento de las mujeres.
  • Se mantiene una división sexual del trabajo: las mujeres predominan en el sector de los servicios mientras que su participación es más reducida en sectores como el del transporte.
  • Se concentran en actividades de menor remuneración y mayor precarización.
  • En la industria manufacturera se evidencia una división más equitativa.

BOLIVIA

  • Se observa una diferencia de 14,39 puntos porcentuales en la tasa de participación en el mercado laboral, en detrimento de las mujeres.
  • Se mantiene una división sexual del trabajo: las mujeres predominan en el sector de los servicios y comercio mientras que su participación es mínima en sectores como el de la construcción.
  • Se concentran en actividades de menor remuneración y mayor precarización.
  • En la elaboración de bebidas y la fabricación de cuero se evidencia una división más equitativa.

URUGUAY

  •  Se observa una diferencia de 13,8 puntos porcentuales en la tasa de participación en el mercado laboral, en detrimento de las mujeres.
  • Se mantiene una división sexual del trabajo: las mujeres predominan en actividades domésticas remuneradas y en el sector salud, mientras que su participación es mínima en sectores como el de la construcción.
  • Se concentran en actividades de menor remuneración y mayor precarización.
  • En el comercio se evidencia una división más equitativa.

Fuente: AMBITO

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