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La reina Máxima se sensibilizó en un acto oficial

Cada 4 de mayo, Holanda se paraliza para conmemorar el Día de la Liberación: la fecha en que el ejército nazi se retiró del país en la Segunda Guerra Mundial. Se recuerdan tanto a las víctimas de la propia guerra como a las del Holocausto. Los reyes participan todos los años colocando la primera ofrenda floral en la famosa plaza de Dam de Ámsterdam.

Para la ceremonia oficial, Máxima eligió un riguroso luto y se vistió toda de negro con una de sus capas abrigo y un tocado en forma de turbante.

Ya sensibilizada por la muerte de su tío materno por coronavirus hace unos días, la reina no pudo evitar emocionarse en vivo por los testimonios de varias víctimas y familiares que se vieron en un video proyectado en pantalla grande. También se quebró con eldiscurso que André van Duin, un conocido comediante, guionista y productor holandés, ofreció a los reyes, invitados y autoridades, entre los que se encontraba el primer ministro, Mark Rutte.

Estos testimonios suelen ser el puntapié inicial para que Máxima muestre su lado más sensible,ya que es bastante habitual verla al borde de las lágrimas escuchando las palabras de los supervivientes del Holocausto o familiares de las víctimas. En esta ocasión, además, el panorama fue mucho más solemne y silencioso por el añadido de las restricciones de la pandemia y la mínima circulación en la ciudad./LA NACION

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