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Junto a su hija mató al marido de 185 puñaladas

“La calificación adecuada al caso, que encuadra jurídicamente a la conducta desplegada por Paola Elvira Córdoba Paula Milagros Naiaretti, debe calificarse como Homicidio agravado por el vínculo y por ensañamiento, del que deberán responder a título de coautoras materiales”, dice el escrito en el que la fiscal Silvia Mónica Sisney Bazzano Gonzalez pide la elevación a juicio de la causa por el asesinato de Alberto Elvio Naiaretti.

“Encuentro debidamente justificado que durante la madrugada del 09 de marzo del año 2019, aproximadamente a las 2 horas, en el interior de la vivienda ubicada en (…) de la Localidad y Partido de José C. Paz, provincia de Buenos Aires, Paola Elvira Córdoba y su hija Paula Milagros Naiaretti, acordaron darle muerte a Alberto Elvio Naiaretti, esposo y padre de las imputadas respectivamente –sigue la fiscal–. Entre ambas con sendos cuchillos, de mango de madera, tipo tramontina, le aplicaron a la víctima un total de 185 puñaladas, causándole heridas punzo cortantes, en diferentes partes del cuerpo”.

Yo maté a mi marido porque sabía que él me iba a matar. Discutimos porque él me llevaba a la Ruta 8 a prostituirme y yo no quería más. Me pegaba, me amenazaba. Yo sabía que si yo no hacía algo me mataba a mí y a los chicos. Ese día me amenazó con que iba a terminar con todo. Cuando él se quedó dormido bajé a la cocina y agarré las cuchillas“, declaró entonces Paola Córdoba. Ella llamó al 911.   

“Mi papá le estaba queriendo sacar el cuchillo a mi mamá, como que la quería apuñalar. Parecía que él la iba venciendo en fuerza y yo tenía miedo porque no quería que la lastime a mi mamá. Tampoco quería que me lastime a mí”, declaró Milagros.

Violencia de género

Fueron detenidas de inmediato. La investigación recayó en la fiscal González Bazzani, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 23 de Malvinas Argentinas. Paola, de 38 años, y Milagros, de 18, dijeron que ellas lo habían matado porque esa tarde Naiaretti (46) había asegurado que a la noche iba a matar a toda la familia. Además de Milagros, Paola tenía otras dos hijas de 13 y 10 años y un hijo de 6.

Semanas después de la detención, los defensores oficiales Andrés López y Javier Chirinos pidieron que sean excarceladas por la “situación de violencia de género histórica”. El juez Alberto Brizuela –del Juzgado de Garantías N°4 de San Martín– aceptó. La fiscal González Bazzani apeló.

Los jueces de la Cámara de Apelaciones de San Martín concedieron por unanimidad la excarcelación extraordinaria: “Ha quedado evidenciado que no solo la imputada Córdoba se encontraba sometida a una sistemática violencia de toda índole por parte de su esposo sino que todo el grupo familiar padecía la irascibilidad de la víctima”.

Paola y Milagros fueron a vivir a la casa de una de las hermanas de Paola. Los tres hijos más pequeños quedaron con otra tía. “Es horrible ser yo -dijo en ese momento Paola en una entrevista. Lo único que quiero es vivir con mis cuatro hijos y que estemos tranquilos. El nunca nos dejó estar tranquilos“.

Ignorada 

Paola conoció a Alberto cuando tenía 15 años y él 22. Ella sólo terminó la primaria. Se juntaron y tuvieron cuatro hijos. Vivían en un primer piso de una construcción en la que abajo tenían un lavadero de autos y un kiosco. Entre 2003 y 2018 Paola lo denunció siete veces por violencia en distintas fiscalías y comisarías de José C. Paz. Ante cada denuncia Alberto se enojaba más.

Los golpes empezaron en la cara, el estómago, las piernas. Alberto usaba la hidrolavadora para mojarla. La hacía desnudar en invierno en el lavadero. También le daba cinturonazos, patadas. Y la explotación sexual. El la llevaba cada mañana a la ruta 8. A veces sumaba la tarde. La plata se la quedaba él. No la dejaba manejar dinero, tampoco tener celular.

Paola Córdoba mató a su marido en defensa propia. Foto Lucía Merle

Paola Córdoba mató a su marido en defensa propia

A los hijos también los maltrataba. Golpes, humillaciones, torturas. A Milagros la ahorcó con un cable. También la congeló a baldazos. Al más chiquito lo encerraba en la oscuridad. A una de las nenas le pegaba tanto que se hacía pis encima.

Paola a veces no aguantaba y se iba, pero volvía por los chicos. “El me decía que tenía que agradecerle que no me haya violado en los momentos en los que mi mamá nos faltaba”, dijo Milagros en su declaración ante la fiscal. También que intentó suicidarse.  

Elevación a juicio

“Este Ministerio Publico Fiscal no encuentra ninguna causa de justificación que permita deslindar a las imputadas de la responsabilidad penal que les corresponde”, escribió la fiscal en la elevación a juicio. Busca que a Paola y Milagros las castiguen con prisión perpetua

“Alberto Naiaretti sufrió 185 puñaladas y no se defendió, lo que a las claras habla de que para nada era una persona con agresividad que pusiera en peligro la vida de su esposa e hijos –argumenta la fiscal–. La conducta que tuvieron esa noche ambas imputadas no se condice con ningún estímulo violento de gravedad suficiente y sostenido en el tiempo efectuado por el damnificado, que la justifique”.

Paola Córdoba denunció siete veces a su marido por violencia de género. Foto Lucía Merle

Paola Córdoba denunció siete veces a su marido por violencia de género

¿Qué pasó?

Los defensores oficiales se opusieron al requerimiento de elevación a juicio y pidieron la absolución: “En el procedimiento penal se pueden tener dos vectores. El primero busca dar una repuesta a ¿quién fue? y el otro muy distinto es responder a la pregunta de ¿qué pasó? En el caso de nuestras asistidas, la fiscal no necesita escribir cien hojas para buscar quién fue, esa respuesta se la da esta defensa; la señora Paola Córdoba y Paula Milagros Naiaretti. Esa es la respuesta más básica e inquisitiva. Ahora, si se pretende una respuesta justa, la pregunta debe ser ¿qué pasó?; y lo que pasó es que Paola Córdoba y Milagros Naiaretti se defendieron; y si no hubieran hecho lo que hicieron, estarían muertas al igual que las otras hijas y el hijo de Paola Córdoba”.

Paola Córdoba y su hija Milagros eran golpeadas y torturadas por Naiaretti. Foto Lucía Merle

Paola Córdoba y su hija Milagros eran golpeadas y torturadas por Naiaretti

Ahora Paola vive con sus cuatro hijos en la casa donde murió Naiaretti. “Es difícil el día a día. A ser mamá aprendo todos los días, mis hijos me enseñan, son chicos muy cariñosos, todos los días me dicen ‘Te amo mamá'”, cuenta a Clarín. No puede hablar sin llorar.

“Son chicos que tuvieron una vida difícil, tuvieron que crecer de golpe. No tienen psicólogos, sus psicólogas tenemos que ser su hermana mayor y yo, más ella, que trata de escucharlos y hacer el papel que tendrían que hacer otras personas. Nunca nadie se acercó para ver en qué condiciones viven“. Subsisten con la AUH (Asignación Universal por Hijo). Tienen un solo celular que se reparten para hacer las tareas y seguir las clases.

Esperamos ser absueltas, en primer lugar mi hija, para que pueda tener una vida entre comillas normal, que pueda estudiar lo que ella siempre quiso, ahora no puede, está atascada”, ruega Paola. “Es difícil, los recuerdos, seguir adelante, todo cuesta, hay días que son peores. No estoy estudiando, iba a arrancar este año, pero no pude, voy a seguir insistiendo para poder estudiar“, dice Milagros. Quiere ser psicóloga.

Un número más

“Es muy triste ver el noticiero todos los días y ver que hay un femicidio nuevo –sigue Milagros–. Si esa noche no pasaba lo que pasó creo que nosotras también íbamos a ser un número más de esas mujeres que salen en la tele. Espero que la justicia sepa escuchar, y que también puedan escuchar a otras mujeres que están pasando por la misma situación”.

“Lo que es levantarse con esta mochila, ir a acostarse con esta mochila, nadie se da una idea de cuánto pesa. Ni jueces ni abogados ni fiscales que nos tendrían que defender y a mí nunca me defendieron, nunca me sentí defendida ni mis hijos. Si ellos no hubieran mirado para otro lado no estaríamos en la situación que estamos hoy“,

“Matan todos los días mujeres y hay miles de chicos que se quedan sin su mamá. Yo hoy estoy acá, pero por favor que no nos archiven –llora Paola–. Nosotras vamos a denunciar, esperamos miles de horas para que nos atiendan y nos dicen que nos vayamos, no saben la pesadilla que es ir a denunciar y no poder, y tener que volver a tu casa”. /Clarin

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