Categorías
Noticias

Andrés Malamud: “Por primera vez en su historia, para la sociedad argentina el futuro parece peor”

– Muchos de los que votaron al Alberto Fernández, implacable Jefe de Gabinete de Néstor Kirchner, hoy se encuentran con otra personalidad…

En realidad Alberto Fernández no ganó por su carisma sino porque la elección se transformó en un plebiscito a favor o en contra del gobierno de Mauricio Macri. Y Cristina tuvo la habilidad de que por primera vez en una década la elección no fuera una respuesta a la pregunta sobre el kirchnerismo.  El debate era entre el kirchnerismo y el macrismo. Cristina elimina el elemento kirchnerista, lavándolo con la candidatura de Alberto, pero en realidad la elección se define a favor o en contra del gobierno. Por eso, siendo muy buena, no supera el 48%.

– ¿Por qué Alberto Fernández rechaza ejercer el poder, sobre todo con la historia del peronismo detrás?

Porque nunca lo ejerció. Si mirás la historia de Kirchner, llega apadrinado por Duhalde y ni bien puede se lo saca de encima. Pero Kirchner había gobernado antes en Río Gallegos y en Santa Cruz. Alberto nunca, jamás había sido el número uno, siempre fue un buen número dos. Cuando lo pusieron como número uno simplemente no tenía ni la experiencia ni el instinto.

– ¿Cuál es el verdadero interés de Cristina Kirchner para estar en el poder?

Mi impresión es que busca fundamentalmente dos cosas. Una en el pasado, cerrar sus causas judiciales. Algunos lo llaman impunidad, ella lo llama justicia. La otra, en el futuro, sucesión. Dejar que los suyos que son los que creen en lo que ella cree sean los próximos gobernantes de la Argentina.

Mi impresión siempre fue que ella no estaba interesada en administrar el presente, que eso se lo descargaba al Presidente delegado, Alberto. Y que lo que ella hace en este momento, cuando parece que está administrando el presente, simplemente es mejorando las condiciones electorales de fin de año. Ella no quiere que aumente las tarifas, sobre todo para no perder las elecciones; el año pasado lo hubiera aceptado. Este año no. Mas que una política pública, es una política electoral.

– Hay algo que parece muy básico. Si ella con sus actitudes desgasta la figura presidencial y por ende a su gobierno, cuesta entender cuál es el rédito político…

Tengo el mismo dilema y dos respuestas. La primera, la respuesta del escorpión. La famosa fábula en la que le pide a la rana cruzar el río, la rana no quiere porque la va a picar y el escorpión le explica que si la pica muere él también; y en el medio del río la pica y cuando se están hundiendo la rana pregunta por qué, y el escorpión le responde, es mi naturaleza. Una puede ser esa, no es racionalidad sino naturaleza.

Otra puede ser que no sea Cristina la que se manda estas macanas. Cristina trata de elevar el debate y encuadrarlo en términos del estado de bienestar, del discurso de Joe Biden pero los que tomaron la decisión de echar de mala manera a un funcionario de La Cámpora fueron los que argumentaron que era por incompetente; no podés echar así a un funcionario de una organización interna que es parte de tu coalición. Es una sucesión de incompetencias que no son todas adjudicables a Cristina. Yo no sé hasta dónde Cristina es la que decide eso. Quizás es Máximo Kirchner, Axel Kicillof o un nivel más bajo de responsabilidad o de irresponsabilidad.

Cristina Kirchner, alegado causa Dólar Futuro.

Cristina Kirchner, alegado causa Dólar Futuro.

– El kirchnerismo estableció con Néstor Kirchner un modelo, más allá de sus graves falencias. Pero hoy, con la presencia de la propia Cristina en el Gobierno, no logran establecer un modelo lo cual termina siendo incierto para la coalición gobernante y para la sociedad….

Sí. Lo de Néstor se veía como el látigo y la chequera. En términos internacionales es como el palo y la zanahoria. El problema es que en estos momentos no hay chequera y lo que hay es un hiper déficit. Las tres grandes batallas del kirchnerismo, de Cristina en su segundo mandato, el campo, los medios y la justicia, las perdió todas cuando tenía el 54% de los votos y le había sacado 37 puntos al segundo. Y ahora obtuvieron el 48% apenas 8 por arriba de la oposición. El látigo no alcanza, no les alcanzaba cuando tenían la chequera y ahora son pobres.

– ¿Qué hay del concepto de que sin plata el populismo no tiene perspectiva?

Totalmente de acuerdo. En lo que no estoy de acuerdo es que el populismo sin plata es autoritarismo porque puede ser un derrotado electoral, no necesariamente un régimen autoritario. Y así lo veo al kirchnerismo, perdiendo elecciones. Perdió tres intermedias, con Kirchner, Insaurralde y con Cristina. Y perdieron la presidencial del 2015. Perdieron cuatro de las seis últimas y lo mejor, es que cuando pierden se van, no lo digo por antikirchnerismo, al contrario, es un elogio. La democracia, dice Sanguinetti, es le épica de la derrota. Ganar es fácil la cuestión es irse. Y acá tanto Macri como Cristina dieron algún ejemplo, con malos modos si se quiere, pero cuando perdieron se fueron. Yo veo una Argentina más cerca de la anarquía que de la tiranía. De la derrota que de la eternización.

– ¿La Cámpora dejó de ser una agrupación política para transformarse en una organización que termina reemplazando al aparato peronista?

No, no tanto al peronismo. A lo que está reemplazando es al Estado, que es más preocupante. Un ejemplo simple, la vacunación en la provincia de Buenos Aires que tiene el 40 por ciento de los habitantes, está tercerizada en La Cámpora. No vacunan los municipios, los centros de salud o los hospitales públicos, salvo que alguien de La Cámpora así lo decida. La Cámpora no está reemplazando al peronismo está reemplazando al Estado, y mal.

– Además tiene el atractivo de que podes militar en un espacio político con rápida salida laboral en el Estado…

Sí, tienen la infraestructura y la logística estatal que sumada a la intensidad militante le permite esa eficacia política, basada en esos dos elementos, no en votos. Hoy, sin Cristina, no tienen votos. Capaz que en dos años Máximo Kirchner o Wado de Pedro se convierten en dos candidatos carismáticos. Pero hoy sin Cristina La Cámpora pierde poder para seguir siendo una organización intensa.

– ¿Qué chances tiene en este contexto de grieta un dirigente del perfil de Rodríguez Larreta, con un liderazgo recostado en la gestión pueda prevalecer?

Ya pasó dos veces, con De la Rúa y con Macri. Tienen características similares, la más importante, que es la Ciudad de Buenos Aires. La ciudad donde residen los medios nacionales y orientan, moldean la agenda nacional a partir de la agenda local. Y lo segundo es que son todos aburridos, la campaña de ellos jamás de basó en liderazgos carismáticos, ni la de De la Ría, ni la de Macri ni la de Larreta. Evidentemente la oposición, el no peronismo, tiene en la jefatura de la Ciudad de Buenos Aires, el candidato natural.

– ¿La sociedad quiere moderación o confrontación?

Los dos tienen razón. Los radicalizados tienen razón en las elecciones intermedias, este año. Larreta tiene razón en las elecciones presidenciales en 2023, porque la sociedad argentina en parte por los incentivos institucionales a veces se fragmenta y se radicaliza en las intermedias y te puede votar a De Narvaez. Y gira hacia el centro en las presidenciales. Por eso Fernández ganó porque se corrió hacia el centro, Cristina estaba hacia la izquierda. Macri ganó porque se corrió hacia el centro, cuando después de la primera vuelta dice no voy a privatizar nada, Aerolíneas Argentinas va a seguir siendo pública. Y lo mismo Cristina en su elección y en su reelección. En el 2007 ella gana con un discurso institucional, en 2011 con el discurso de la madre de la nación, de todos los argentinos. Ella polarizaba en las elecciones intermedias y perdía, se moderaba en las generales y ganaba. Larreta está diciendo eso.

Horacio Rodriguez Larreta 
Conferencia de prensa
Foto Federico Lopez Claro

Horacio Rodríguez Larreta Conferencia de prensa

– En un país esté mucho más empobrecido ¿las variables que tiene en cuenta la sociedad para manifestarse son otras, son más básicas porque las necesidades son básicas?

La sociedad argentina está por primera vez en su historia viviendo un momento en el cual el futuro parece peor que el pasado. Nunca había pasado. Ahora hay una percepción mayoritaria de que la próxima generación va a vivir peor que el actual.

– En una región muy conflictuada….

Argentina enfrenta un destino latinoamericano. Lo que describimos es lo mismo que ocurre en Colombia que está explotada, en Chile que está explotada; en Perú o en Ecuador donde están desagregados y no importa quien sea el Presidente van a tener un Congreso con el 20% de apoyo con lo cual no peligra la gobernabilidad, peligra la estabilidad de esos presidentes. Y Argentina por ahora está lejos de eso porque tiene bipolaridad, una gran concentración del voto en los dos principales espacios políticos pero tiene una economía peor.

Argentina va en contramano del resto de América del Sur. Ellos tienen economías con baja inflación, estables con crédito internacional. Argentina tiene una alta inflación y ningún crédito. Pero ellos tienen una fragmentación tremenda en el Congreso con presidente impopulares y con poco apoyo. Mientras que en la Argentina los dos espacios sumados, Macri y Alberto Fernández llegan al 88%. Qué busca la población? Por ahora más allá de la pauperización galopante de la sociedad argentina, sigue buscando en el centro la solución.

– Es increíble que haya rebeliones en Colombia, Chile incluso en Brasil y aquí, en condiciones iguales, no…

Exacto, esa es la paradoja. Estamos en el espejo, no es que estamos mejor en una cosa e igual en el resto; estamos peor en la economía y mejor en la política. Quizás por ahora la excepción es Uruguay.

– ¿Qué pasó con aquéllos tiempos en los que la región respondía a tendencias políticas de sus gobiernos, a una ideología o hasta un modelo que luego incidía en los acuerdos entre países? Ahora parece todo mucho más atomizado….

Tal cual, esa es la palabra que no había pensado: atomización. Hay tres grandes tendencias en América Latina. Una es la atomización o desagregación política. La otra es la desigualdad social que la habíamos mejorado mucho sin embargo sigue siendo altísima. Y la tercera, la más grave, es la informalidad, que es en parte la responsable del fracaso de las políticas sanitarias. Si tenemos el 70 por ciento de informalidad como en Perú, esto es incumplible y esto va a aumentar. Lo que estamos viendo es el famoso cliché “se sale con mas Estado”. Es un trágico, porque si ese Estado sigue igual es porque no despide empleados públicos pero los que están perdiendo empleados son las empresas en blanco que están quebrando. Entonces va a haber disminución de empresas y aumento del desempleo y toda esa gente va a tener que trabajar de algo. ¿Y quién está contratando? Las mafias, los narcos, los contrabandistas, los mercados secundarios de bienes robados. Todo esto parece raro en Argentina, los tres países del Cono Sur están lejos de esto. Esa es la América Latina que viene, desigual como era, más informal o sea más criminal y mas desagregada políticamente. Y Argentina apunta a eso.

– ¿Cómo hay que leer la aparición de presidentes como el de El Salvador Nayabi Bukele que tiene una actitud abiertamente antidemocrática?

Un espíritu anticonstitucional mas que antidemocrático porque tiene una enorme popularidad y este es el problema, está atentando contra la Constitución con el apoyo del pueblo. Acá tenemos que el poder vertical de la democracia, el popular, está atentando contra el poder horizontal. Y el resto en la región mira, algunos con envidia y otros con temor.

El presidente de El Salvador, Niyabi Bukele. Foto: MARVIN RECINOS / AFP)

El presidente de El Salvador, Niyabi Bukele

– El Salvador no es Argentina pero cuando el Gobierno aquí desoye y denuesta a la Corte Suprema por un fallo que no lo favorece y la sociedad se va acostumbrando a este tipo de gestos…

Así es. Antes los golpes de Estado los daban los perdedores, llamaban a los militares. Ahora la democracia se erosiona por dentro. Los ganadores como el caso de Bukele, Trump o Bolsonaro esmerilan a la oposición, capturan las agencias de control y desnivelan el campo de juego. Es lo que estamos viendo. Por eso me gusta plantear lo de Argentina en contraste. En Argentina hay gente que cree que el gobierno de Alberto Fernández se está tornando una dictadura, yo veo lo contrario. Todo lo que hace este gobierno evidencia su debilidad. En Argentina el riesgo sigue siendo la anarquía. Es un 2021 empeorado, no la tiranía porque la sociedad argentina es muy arisca.

– ¿El enfrentamiento del Gobierno con la Corte es sólo una advertencia?

Encuadra dentro del concepto fundamental de la debilidad. El Gobierno de Cristina perdió todas sus batallas, el gobierno de Alberto Fernández no las va a ganar. Y los jueces lo saben, porque son los que viven de olfatear la política. Si preguntas a los empresarios, ellos invierten en función de las perspectivas y a veces leen a los encuestadores y terminan fallando como en las PASO de 2019. Los jueces raramente se equivocan, y que estén fallando en contra del Gobierno, no significa que están con la oposición, significa que huelen sangre.

– Qué difícil es tener una perspectiva en el corto y mediano plazo en la Argentina y en la región, porque ni siquiera hay modelos como muchas veces lo fueron Argentina y Brasil…

Exactamente. No hay modelo, no hay ejemplo. Lo más parecido es Uruguay pero tiene sus problemas y el mas grave es el doble de homicidios que Argentina, en parte derivada de los problemas de la droga. Los países que viraron a la derecha están todos detonados con violencia, protesta, hastío y dirigentes inclasificables como Pedro Castillo en el Perú.

– ¿Y la llegada de Joe Biden, qué puede significar para América Latina?

Me encanta la política doméstica de Biden, la política económica y la social. La política exterior me parece más indefinida, a mitad de camino entre Trump y Obama, y la de Obama no fue buena. A Trump con un discurso mucho peor no le hicieron guerras y deportaba menos que Obama. Hacia la región las ideas de Biden me parecen las correctas. Pero no le veo capacidad para implementarlas. La prioridad de la política exterior de Biden hacia América Latina es que no le lleguen más inmigrantes. Hará lo posible para que no pasen esos inmigrantes de México, y Centroamérica. Lo demás es de tercera o cuarta prioridad.

– ¿Biden no tiene ninguna obsesión por la invasión china en América Latina?

No, tiene a China como rival geopolítico al mismo nivel, ninguna duda. Pero ni Trump ni Biden estaban tan preocupados por el desembarco en América Latina. Es menor. China está ingresando mucho más agresivamente en Europa que en América Latina. Lo que va a hacer es entrar con tecnología y China está reduciendo el nivel de inversiones.

– ¿Qué le sugiere esta política de seducción del kirchnerismo hacia Juan Domingo Biden?

Juegan para la tribuna y hacen bien. Son discursos simpáticos para el frente interno y en el caso de Cristina la utilizó para elevar la discusión y encuadrarla cuando estaban peleando para echar a un subsecretario. Como política exterior es irrelevante, es pura política doméstica. Pero reitero, es un signo de debilidad. Si tienen que discutir los discursos de Biden…es para tapar lo que están haciendo.

Dos décadas en Portugal, de modo virtual en el país

Hace casi dos décadas que reside en Portugal, a pesar de que su esposa crea que nunca dejó de vivir, aunque de manera virtual pero permanente, en la Argentina. Cuenta que la gente de a pie, que transita por las calles europeas, tiene en mente a la Argentina como un lugar de maravillosos paisajes, grandes artistas y exquisita comida. Como si con ello bastara -¿bastará?- no comprenden, entonces, cuando se vuelve a hablar de la crisis argentina. Cómo puede ser que algo así ocurra en un país tan rico, tan lindo, con próceres literarios como Borges y Cortazar. Tampoco es fácil de explicar para Andrés Malamud.

“Es que no tiene rumbo la Argentina. En verdad, tuvo dos rumbos en su historia: el agroexportador, producir bienes primarios y vendérselos al mundo hasta el 30 y el industrial sustitutivo hasta el 75. Después del “rodrigazo” quedamos huérfanos, somos una hoja al viento. Nunca jamás pudimos conseguir definir un modelo de qué producir y a quien vendérselo. Tenemos nichos de excelencia, el Invap, los satélites, los radares, la centrales nucleares, los unicornios, pero son nichos. Pero la estructura central productiva argentina no va para ningún lado”, explica Malamud.

Sin embargo no pierde su esperanza, tal vez alimentada por la distancia y los deseos de volver. Se resiste a creer que cada vez nos alejamos más del país soñado.

“Es cada vez más difícil pero creo que no es imposible. Y no es por dos razones, una interna y otra externa: la interna es que es un país con potencialidad, hay que concretarla, y eso se manifiesta en los argentinos que emigran. El 40 por ciento de pobreza que tenemos es por la macroeconomía, por la inflación. Si vos estabilizas la macroeconomía la pobreza se reduce a la mitad. Y la externa es que no sabemos para dónde va el mundo. La Unión Europea ha sido un fiasco para la vacunación, Estados Unidos está saliendo con Biden, creemos, después de haberse hundido con Trump. Por eso no soy fatalista”.

Tiene una teoría acerca de por qué los argentinos tienen éxito en el exterior, de manera individual, y no en la Argentina, en un proyecto colectivo. “Se llama dilema del prisionero. Consiste en hecho de que las personas hacen lo que es racional individualmente y el resultado es un subóptimo colectivo, están peor de lo que podrían haber estado si hubieran hecho algo menos bueno para sí mismos. La desconfianza, cuando vos pensás que alguien te va a joder, lo racional es joderlo antes”. Por las dudas, enfatiza: “Eso somos los argentinos, jodiendo antes que te jodan, remarcando el precio antes que te lo remarquen. Es súper racional lo que hacemos y eso está basado en la experiencia. Somos desconfiados hacia el futuro porque en el pasado ya nos jodieron. No queremos que nos pase, esta vez queremos primerear”.

Y recuerda que con la crisis de 2011 sacó todos su euros del banco. Creía que todos iban a hacer lo mismo y la moneda se desplomaría en Portugal. Pero nadie sacó su dinero y el euro no se derrumbó. En Argentina, el país de las corridas, hubiera pasado todo lo contrario.

Itinerario

Andrés Malamud nació el 12 de diciembre de 1967 en Olavarría, provincia de Buenos Aires. Durante la transición democrática se reinstaló en la ciudad de Buenos Aires para cursar una licenciatura en Sistemas, pero el fervor por el alfonsinismo trastocó esa idea y cambió las ciencias exactas por las ciencias políticas. Fue así que se recibió con honores en la carrera de Ciencias Políticas que cursó en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Después hizo un doctorado en Ciencias Sociales y Políticas en el Instituto Universitario Europeo, en Florencia. Vive en Portugal desde el 2002, en donde trabaja como investigador de la Universidad de Lisboa. Se ha reivindicado como weberiano ortodoxo, aunque un poco gramsciano./Clarin

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *