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Crearon un novedoso proyecto con impacto social, sustentable e inclusivo

La actividad agrícola ganadera desde épocas inmemoriales ha sido desarrollada por el hombre como método para satisfacer sus necesidades alimenticias. La industria fue una de las más reticentes a la hora de innovar, de incorporar tecnología y digitalizar procesos.

Luis Testa, nacido y criado en la ciudad de 9 de Julio, entiende la necesidad de transformar la matriz productiva del campo. “Innovar, aplicar tecnología y a veces ser disruptivo, genera impactos positivos, que se traducen en incremento de la productividad y rentabilidad, reducción de costos y tiempo, mejoras en las condiciones de trabajo y sostenibilidad del negocio, siempre y cuando su implementación sea planificada y se cuente con el recurso humano calificado para llevar adelante ese fin”, dispara este empresario de 40 años, que estudió y trabajó 10 años en la Ciudad de Buenos Aires y promediando el 2008 pegó la vuelta al pago para hacerse cargo de “Nuevas Tierras”, un emprendimiento fundado por su suegro dedicado hasta ese momento a la agricultura primaria.

“Tuve la suerte de que la familia me diera el espacio para poder gestionar, eso simplificó las cosas a la hora de encarar el proceso de reconversión”, reconoce Luis Testa.

Emprendedor, inquieto, Luis entiende que “el campo tiene la obligación de evolucionar hacia un terreno más moderno al ritmo de las nuevas tecnologías”. La Internet de las Cosas; el empleo de técnicas basadas en el análisis de datos; las aplicaciones, cada vez más indispensables, pasando por sistemas de riego inteligentes, el uso de drones y la sonorización. “No hay que cerrarse, hay que mirar todos estos elementos y otros. Son aliados indispensables para lograr la agilidad que buscamos“, asegura.

La sustentabilidad como eje

Así, bajo algunos preceptos básicos como la sostenibilidad y el aprovechamiento de los recursos disponibles, nace “Doña Amelia”, una de las unidades de negocio de “Nuevas Tierras”. Son dos módulos a cielo abierto con 1150 gallinas que producen huevos pastoriles. Las gallinas viven libres de jaula y esta condición no es la única, ya que el sistema que se utiliza es el de pastoreo. ¿De qué se trata?: las aves andan sueltas en parcelas de pasturas, y “durante la noche duermen y ponen sus huevos en casillas móviles lo que permite movilizarlas siempre a los lugares de mayor follaje pastoril”, explica Testa y agrega: “el sistema de pastoreo utilizado es muy beneficioso para el animal ya que lo libera por completo del hacinamiento y de cualquier maltrato, por ende no sufren estrés”. El resultado es un producto (huevo) muy diferente al habitual, más grande en tamaño, más consistente y con mayor valor nutricional.

Recorrido emprendedor

“Doña Amelia” es la unidad de negocios boutique de “Nuevas Tierras”. La más reciente incorporación a una empresa pujante que nació y se formó en la agricultura y fue agregando valor de la mano de Testa. Hoy cuenta con un volumen de 4 mil hectáreas de siembra sobre campos alquilados. Luego incursionó en la ganadería, actualmente con feedlot, y un volumen de recría y engorde de 7 mil terneros por año. Más tarde sumó una unidad de transporte propio con dos camiones de hacienda y granos y luego una planta de acopio propia.

"Doña Amelia" es la unidad de negocios boutique de "Nuevas Tierras".

“Doña Amelia” es la unidad de negocios boutique de “Nuevas Tierras”.

La historia emprendedora del líder de la compañía comienza una década y pico atrás. En el año 2000, Luis desembarcó en la Ciudad de Buenos Aires para estudiar Agronomía. Tras diez años estudiando y trabajando en la city porteña, regresó a su ciudad natal para hacerse cargo de la empresa familiar. “Así inicié mi camino, en una compañía que ya estaba armada con una determinada política y filosofía”, repasa. “Aquella era una empresa agrícola tradicional, no tenía personal, no tenía activos fijos, era un teléfono, una chata y todo personal contratado”, recuerda el empresario.

La idea de reconvertir esa compañía en un modelo de negocio ágil y moderno implicaba comenzar la gestión casi de cero. “Cuando uno lleva a cabo un proceso de esas características atraviesa enormes desafíos. Tuve la suerte de que la familia me diera el espacio para poder gestionar, eso simplificó las cosas a la hora de encarar el proceso de reconversión”. Se fueron sumando proyectos, nuevos negocios, “armamos una estructura fija, formamos un equipo de trabajo estable, aprendimos a relacionarnos. Todo se fue dando con naturalidad”, detalla testa en una charla con Ámbito.

Pasaron dos años hasta que promediando el 2010, surgió la posibilidad de incursionar en la ganadería. “El negocio agrícola tiene cada vez más amenazas, es muy riesgoso y se achica permanentemente. Los márgenes son cada vez más justos. Por eso había que buscar alternativas, diversificarse. Y no fue sencillo, porque la diferencia entre el modelo de negocio agrícola y el ganadero es abismal. La agricultura permite crecer en escala sin tener que crecer en estructura, porque se puede tercerizar absolutamente todo. En la ganadería no”, aclara.

Los primeros pasos en ganadería fueron duros, “comenzamos con un modelo de cría que no funcionó, porque estamos en una zona complicada, se nos inundaron los campos y tuvimos otras complicaciones. Luego agregamos feedlot y fuimos creciendo. Agregamos maquinaria, aceitamos el sistema y avanzamos”.

El gran salto llega 4 años después, con la incursión en el negocio de la recría. “Rompimos algunos paradigmas, armamos un módulo ganadero súper intensivo y logramos algo muy difícil de entender desde lo conceptual, que fue hacer ganadería sobre campos agrícolas. Cabe aclarar que la ganadería se lleva a cabo en general en los peores lugares, nosotros rompimos con ese paradigma y estamos en los mejores lugares. Para llegar a eso tuvimos que armar un modelo muy eficiente, fino. Es la única forma de hacer que el negocio sea rentable, de lo contrario los números no cierran”, argumenta.

La concepción de una empresa ágil y el espíritu emprendedor lo llevó a Luis a sumar transporte propio para logística, “pero sólo al servicio nuestro. Armamos dos camiones que hacen cereal y hacienda y trabajan todo el día. Sumamos más gente y continuamos en la búsqueda de nuevas actividades complementarias”.

El sueño de la marca propia

Pero el sueño de Luis estaba más allá. El objetivo madre era ver en qué momento podía llegar al consumidor con un producto con marca propia. “Algo que nos diferencie, que nos de valor en serio. No lo podíamos hacer con el cereal, sí con la carne. Pero el puntapié inicial lo dimos hace poco y fue con el proyecto de la producción de huevos pastoriles. Nos permitió llegar a la góndola, un horizonte ansiado durante muchos años que finalmente podemos transformar en realidad”, se entusiasma.

Los huevos se comercializan a través de dos canales: el primero, directo al consumidor final vía Instagram. El otro, a través de los comercios.

Los huevos se comercializan a través de dos canales: el primero, directo al consumidor final vía Instagram. El otro, a través de los comercios.

Los huevos se comercializan a través de dos canales: el primero, directo al consumidor final vía Instagram. El otro, a través de los comercios. Al principio pensamos que íbamos a vender más en las casas de familia pero nos sorprendimos, hoy nuestro principal canal de ventas está en góndola”, dice Luis, quien distribuye casi toda su producción en 9 de Julio pero se ilusiona con conquistar nuevos mercados. “Entramos hace poco a La Plata y tenemos mucha demanda de distintas zonas de Buenos Aires que no podemos abastecer porque todavía no tenemos producto“, aclara.

Apuesta a la equidad

Trabajar en la equidad laboral es una de las premisas de las empresas durante los últimos años. “Invertir en el empoderamiento económico de las mujeres establece un camino directo hacia la igualdad de género y el crecimiento económico inclusivo“, cuenta convencido Luis. La horizontalidad se palpita en cada frase del líder del grupo. “Armar un equipo de trabajo unido, sólido y solidario es clave en la estructura de un negocio. Nosotros tenemos un equipazo. Somos once personas. Y esta unidad la creamos pensando en la equidad laboral, en la inclusión de la mujer en una actividad muy relacionada con los hombres. Este es un proyecto integrador. Nuestra misión como empleadores es darle a los compañeros de trabajo todas las condiciones para que estén a gusto. Cuando hablo de condiciones me refiero al bienestar, tanto laboral como personal“.

“Nos gusta acompañar a nuestra gente en sus proyectos personales. El recurso humano sano, comprometido y que además sea talentoso es un recurso escaso. Yo cuento con eso. Y es un trabajo de formación que lleva años y queremos profundizar”, cuenta Testa.

Si bien el campo es un terreno liderado casi en exclusividad por hombres, cada vez son más las mujeres que trabajan el sector en toda su extensión: en la explotación de recursos naturales, en la generación de materias primas, en tareas intelectuales como la administración de establecimientos y también en la comercialización.

Camila le da de comer a las gallinas, cosecha los huevos, los clasifica y los empaca en el maple.

Camila le da de comer a las gallinas, cosecha los huevos, los clasifica y los empaca en el maple.

Las dos mujeres que integran la fuerza laborar de “Nuevas Tierras” son Camila y Coki. Ambas se encargan de llevar adelante el proyecto de huevos pastoriles. “El emprendimiento fomenta la participación de más miembros de una familia. En el campo se ve mucho que el marido trabaja y la mujer se queda en la casa haciendo tareas del hogar. Esa rutina desgasta, aburre y muchas veces la pareja termina regresando a la ciudad, priorizando el bienestar familiar“, relata Camila, mujer de Martín, encargado del campo y madre de IsidoroCami le da de comer a las gallinas, cosecha los huevos, los clasifica y los empaca en el maple. Coki, se encarga de la logística, de la comunicación y la comercialización.

“Estoy ocupada, con responsabilidades laborales. Me siento empoderada, personal y laboralmente y eso es muy bueno”, afirma. En cuanto al trabajo en sí, Camila admite que “lleva mucho tiempo, porque estás interactuando con seres vivos. Hay que ocuparse del alimento, del agua, de que los animales duerman adentro. Más allá de lo que tiene que ver con la recolección de huevos y el empaque“. Asegura sentirse “muy cómoda” y remarca la flexibilidad como un aspecto central. “En sintonía con el resto de las empresas y las industrias, la pandemia trajo aparejados hábitos que seguramente se quedarán para siempre. En otras actividades es el teletrabajo. En este caso se da algo similar, ya que tenemos la posibilidad de manejar nuestros horarios a conveniencia. Mientras se cumplan los objetivos en el emprendimiento, puedo manejar mis tiempos, lo cual me permite organizarme con mi hijo y sus actividades. Isidoro va a la escuela, pero también me acompaña en mis tareas laborales. Es muy bueno porque aprende sobre el compromiso y el respeto por el trabajo“, sentencia Camila.

Con respecto a la rentabilidad del negocio, Luis aclara que “es muy chica o nula, porque el huevo es un alimento que está regalado en la Argentina. De todos modos para nosotros es una gran apuesta. Es una vidriera, es estar presente en la góndola con marca propia. Hoy es tiempo de sembrar, ya llegará el momento de pensar en la ganancia del negocio“, concluye Testa./Ambito

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