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De Pablo analizó la actualidad económica

Son tiempos nuevos para la economía, en un escenario de pandemia que modificó las hojas de ruta de los gobiernos a nivel mundial y que promete nuevos desafíos. En ese contexto, el economista Juan Carlos de Pablo brindó su mirada para entender y analizar la coyuntura local a través de temas clave como el dólar, la inflación, el boom del precio de la soja y las negociaciones para un acuerdo con el FMI.

“Hoy tenemos que hablar de Estados Unidos”, comenzó De Pablo su charla virtual organizada por Planexware, compañía con 2.000 clientes en todo el país y en cuya plataforma más de 15.000 empresas intercambian unos 6 millones de documentos por mes.

Se refería, claro, a la cifra de inflación de 4,2% que en las últimas horas sorprendió a los analistas y provocó una fuerte caída de la Bolsa de Nueva York. Hacía 13 años que los precios no subían tanto en Estados Unidos, con el mercado preocupado por un recalentamiento de la economía y nuevos interrogantes sobre un ajuste de tasas de interés por parte de la Reserva Federal.

“Para nosotros son tasas de inflación bajas, pero hay que prestarle atención con ojos norteamericanos, no tienen tanta experiencia inflacionaria. ¿Es transitorio? Para la Fed sí, pero no fue un fenómeno de abril, ya se venía incubando. Y una escalada inflacionaria en la mayor economía del mundo es una mala noticia”, resumió.

En ese punto, De Pablo aprovechó para referirse a la cuestión autóctona y opinó que la Argentina tiene “un flor de problema” con el aumento de los precios, que según sus datos recogidos de consultoras privadas se ubicaría en abril entre 3.9 y 4 por ciento. “De abril a abril da 42%, se deteriora mes a mes y la cuestión es cómo sigue”.

En ese punto recordó que “la Argentina tiene inflación desde el fin de la Segunda Guerra y presentó diez programas inflacionarios, todos de shock, todos funcionaron los primeros días y ninguno fue eterno. Si decís que te vas a tomar cinco años para bajar la inflación nadie te cree, pero para que el shock funcione tiene que estar bien hecho desde el punto de vista técnico y ser creíble”.

Allí rescató los programas diseñados durante los gobiernos de Raúl Alfonsín y Carlos Menem, pero afirmó que “no fueron eternos porque estamos dispuestos a hacer ajuste fiscal los primeros tiempos, pero no nos mantenemos y abandonamos”.

Desestimó además otras salidas como una ley de Déficit Cero porque “sería imponer a través de un restricción algo que no se acepta y las restricciones para cambiar la conducta de los argentinos no funcionan” o un plan para dolarizar la economía: “No es una buena idea. Cuando un intendente deba pagar 30 dólares de salarios y sólo tenga 2 dólares qué va a hacer, ¿emitir una cuasimoneda?’”.

Más adelante, el economista se refirió al boom del precio de la soja, que se ubica por arriba de los u$s 600 la tonelada y se consolida en valores ascendentes no registrados en los últimos nueve años, consideró que los u$s10.000 millones extra que recaudará el Gobierno por las retenciones serán una gran ayuda para la economía y aconsejó vender a los productores.

“Si tenés la soja en una silobolsa tenés que decir: ‘Vendo y si llega a 700 dólares no me preocupo’. Aunque es muy humano tratar de vender la menor cantidad posible y retener la soja esperando que siga subiendo, este precio atípico por lo alto no debe ser considerado el piso de lo que viene”, razonó.

De Pablo alertó también que en breve “van a aparecer datos del nivel de actividad económica con variaciones de abril de 2021 contra abril de 2020 y serán fantásticas, pero guarda con eso. Es mejor comparar contra marzo”. “Al Gobierno le gusta hablar de la actividad estatal, y el Observatorio Social de la UCA dice que sin planes sociales habría más pobreza, pero algo no está funcionado si con esa ayuda tenés 42% de pobreza. Empleo en serio genera el sector privado”.

En ese contexto, sostuvo que el equipo económico “está haciendo lo que puede, ya que no hay un responsable definido y hay una gran desorientación. Fernández cometió el mismo pecado que Macri: no tener un ministro de Economía que se sienta a cargo”.

A futuro, consultado sobre las posibilidades de una devaluación tras las elecciones de fin de año, consideró que “no la van a querer hacer porque sería el fracaso de la política. Si no va acompañada con otras medidas, será un fogonazo. Debe hacerse cuando logren acumular credibilidad”.

Por último, describió que la clave para comprender las negociaciones sobre un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional es que “nadie tiene apuro”.

“La Argentina no tiene apuro porque igual no va a conseguir un dólar, y el FMI porque el acuerdo será tan tosco que el directorio la va a mirar raro a Kristalina Georgieva. Les dijimos a los bonistas que no les íbamos a pagar, y al Fondo y al Club de París les decimos lo mismo. Nuestra costumbre es: ‘Dame un crédito y olvidate’. Finalmente, los principales afectados son los de la parte privada y financiera que tienen conexiones con el mundo”, concluyó./Ambito

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