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La reputación de Martín Guzmán favorece la negociación con el FMI

Después la guerra subterránea entre La Cámpora y Martín Guzmán por las tarifas, que sembró dudas sobre el poder real y el futuro del ministro de Economía, los principales accionistas del Frente de Todos cerraron filas detrás de la estrategia del jefe de la cartera económica para llegar a un acuerdo con el FMI. “El ministro será el que informe sobre cualquier acuerdo. Si no, se tendrá que seguir trabajando, depende de los tiempos de Guzmán”, dijeron en los despachos más importantes de la Casa Rosada, el mismo día en que la agencia especializada Bloomberg informó que habría un principio de acuerdo entre la Argentina con el Club de París para postergar los vencimientos y evitar así el default. El respaldo ecuménico a Guzmán solo alcanza, por ahora, sus responsabilidades en materia de deuda.

Las versiones de un acuerdo para volver a diferir los pagos tuvieron su correlato en los mercados donde se experimentó un rebote de los bonos argentinos. El balance general de la gira del Presidente disimuló las diferencias internas del Gobierno en materia económica, que volvieron a quedar explícitas el jueves, cuando el Senado aprobó el proyecto de declaración de Oscar Parrilli. El texto ideado por el presidente del Instituto Patria exhorta al Ejecutivo para que el desembolso del Fondo Monetario Internacional por los derechos especiales de giro -estimado en US$ 4350 millones– sea usado para “paliar la pandemia” y no para pagar “deuda o intereses”.

Aunque el proyecto es nada más que declarativo y no vinculante, los funcionarios de máxima confianza del Presidente -más cercanos a la visión del ministro Guzmán que a la de Cristina Kirchner– argumentaron que el fin es el mismo. “Se planteó un debate. Es adecuado que sean recursos para fortalecer reservas y todas las políticas para que la Argentina salga de la pandemia”, insistieron.

Si bien los referentes de La Cámpora en el Gabinete de Fernández minimizaron las interpretaciones sobre el comunicado que difundió el PJ bonaerense contra los tarifazos el miércoles, tampoco dan luz verde para un nuevo aumento de luz, como pretendía Guzmán. En la intimidad, el ministro del Interior Wado de Pedro argumentó ante sus colaboradores que respaldaba el accionar del Gobierno en materia tarifaria, pero evitó pronunciarse sobre la necesidad de un segundo aumento. “La decisión de aumentar el 15 o el 30 es una decisión de política económica”, reconstruyeron desde su entorno.

También negaron que ese texto del PJ Bonaerense -aun liderado por el intendente de Merlo Gustavo Menéndez, en lo formal, pero con clara influencia del sucesor Máximo Kirchner- fuera una respuesta a los dichos de Guzmán del viernes pasado en el Consejo contra el Hambre, cuando sostuvo que el actual esquema de subsidios es “pro ricos”, un tiro por elevación a la política inaugurada por Cristina Kirchner. “Por culpa de un chusmerío -en alusión a la guerra entre Guzmán y el subsecretario Federico Basualdo– se tapó una decisión importante del Gobierno”, señalaron en alusión al congelamiento de tarifas. En rigor, cabe recordar, ese chusmerío fue abonado desde la más altas esferas de la Casa Rosada, el ministerio de Economía y La Cámpora.

Los ministros de Economía y del Interior, Martín Guzmán y Eduardo "Wado" de Pedro, junto al gobernador de Entre Ríos Gustavo Bordet, cuando realizaban sus giras conjuntas. Foto: Presidencia

Los ministros de Economía y del Interior, Martín Guzmán y Eduardo “Wado” de Pedro, junto al gobernador de Entre Ríos Gustavo Bordet, cuando realizaban sus giras conjuntas

Del mismo modo que en De Pedro subestimó en la intimidad las críticas a Guzmán, el jefe de Gabinete Santiago Cafiero defendió el proyecto que presentó Máximo Kirchner en Diputados para recortar las tarifas de gas en diferentes regiones del país. “Es un proyecto de todo el Frente de Todos”, dijeron cerca del jefe de Gabinete, que se mantuvo en contacto permanente por teléfono con el Presidente.

Los máximos delegados del Presidente y de la vicepresidenta en el Gabinete, Cafiero y de Pedro, intentan transmitir unidad después de los indisimulables cortocircuitos internos. Transmiten mensajes juntos a los periodistas y esta semana viajaron juntos a Chaco y Tucumán. “Cuando las cosas se complican, se ponen espalda con espalda y la ´albertean´”, graficó con un curioso silogismo un colaborador del ministro del Interior. De Pedro solía emprender viajes similares con Guzmán, en el pasado, para hablar de deuda. Las giras de esa sociedad se interrumpieron al calor de la inflación y de la postergación de un acuerdo.

El equilibrio de la administración de los Fernández también se traslada por estas horas al plano geopolítico. Horas antes de que el Presidente se mostrara con el ex jefe del Departamento de Estado de Washington John Kerry, Máximo Kirchner y Sergio Massa recogían en un zoom el apoyo del parlamento chino en la negociación con el FMI.

Mauricio Macri fue el puente de la unidad en 2019 y es el ordenador para alejar los ruidos de cara a lo que viene. “La deuda con el FMI es un cepo al desarrollo. Es un problema heredado que trajo Macri e hizo de espaldas a los argentinos”, repiten desde todos los sectores del Frente de Todos.

Tras reunirse con la directora del FMI en Roma, el Presidente insistió en que la voluntad oficial es acordar cuanto antes con el organismo de crédito. “La vocación es encontrar un acuerdo lo más rápido posible”, dijo Fernández en la capital italiana. Sus colaboradores en Buenos Aires admiten que no hay tiempos programados y que el ministro -que desoyó los pedidos de los referentes económicos de la oposición- ya logró con sus propios tiempos ahorrarle US$ 37 mil millones al Estado en la reestructuración de deuda privada en 2020./Clarin

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