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Martín Guzmán, el ministro que está bajo sospecha de alejamiento

Cada ministro cree que con él va a ser distinto. Se imaginan que es solo cuestión de voluntad, y no la acción de una lenta trampa que se cierne a su alrededor. Y lo primero que un ministro pierde es su voluntad. Cuando Martín Guzmán era un niño y llegó al Gobierno le explicaba a quien quisiera escuchar que estaba allí para dar dos batallas: las tarifas -para poder poner las cuentas en caja y poder llevar adelante un mínimo ajuste- y las exportaciones.

Ok, sus objetivos eran modestos. Guzmán nunca se propuso cruzar la Cordillera. Tal vez fuera -con perdón del termino- gradualista. Pero ni siquiera eso logró; las tarifas quedaron sepultadas por el caso Basualdo y el cierre de venta de carnes al exterior de esta semana le dejaron claro que sus deseos eran demasiado. Quizás haya soñado con irse, pero no lo dejan. ¿Cómo irse antes de las elecciones? ¿O cómo irse después? Ya verán los demás cómo él se va. Es curioso que un profesor de la Universidad de Columbia sepa tan poco sobre el poder. La misma distancia que va desde Riverside Drive y la calle 120 hasta las manzanas 51 y 53, 5 y 6 frente a la Plaza San Martín, de la ciudad de La Plata.

La Mesa de los Lunes

El Ministerio de Economía de hecho es, desde hace unos tres meses, la Mesa de los Lunes. La “mesaza” está convocada en la casa de Gobierno de La Plata por su anfitrión, Axel Kicillof, y asisten Sergio Massa, Máximo Kirchner, y dos referentes territoriales de la Provincia: Fernando Espinoza, intendente de La Matanza y Gabriel Katopodis, ministro de Obras Públicas. El sexto invitado de todos los lunes es Martín Insaurralde. El pasado lunes estuvo ahí como invitado el ministro de Hábitat, Jorge Ferraresi.

Axel Kicillof y Máximo Kirchner, en La Plata. El gobernador y el diputado son parte de la Mesa de los Lunes

Axel Kicillof y Máximo Kirchner, en La Plata. El gobernador y el diputado son parte de la Mesa de los Lunes

Tanto La Cámpora como Massa explican la reunión como “la mesa política que va a conducir la campaña en territorio bonaerense”.

Pero en la práctica también es la mesa que conduce la agenda económica del país. Repasemos los logros que tuvo:

– Impuso una modificación del Impuesto a las Ganancias ideada por Sergio Massa con la que no coincidía Martín Guzmán.

– Frenó el aumento de tarifas de 15% en el primer semestre que consideraba Guzmán, y suspendió la posibilidad de otro ajuste en la segunda parte del año.

– Cerró la exportación de carnes para intentar bajar el precio en las góndolas mientras que el gabinete económico impulsaba el aumento de las exportaciones.

– Impulsa un aumento más fuerte de la ayuda social en contra de la teoría Guzmán que eliminó el “Gasto Covid” del Presupuesto.

Con las decisiones que tomó, la Mesa de los Lunes ya se consumió el excedente de dólares que va a dejarle a la Argentina el precio de la súper soja de 600 dolares.

Un informe de la consultora Delphos muestra la siguiente cuenta:

– Ingresos extras: Impuesto a las grandes fortunas $ 220.000 millones.

– Retenciones por la suba de la soja: $ 380.000 millones.

– Gastos extras Rebaja del Impuesto a las Ganancias: $ 50.000 millones.

– Subsidios económicos: $ 370.000 millones.

– Aumento de la tarjeta alimentar: $ 120.000 millones.

– Gasto Covid 19 directo: $ 80.000 millones

A pesar del ingreso extraordinario que obtiene el Gobierno, ya comprometió gastos por $ 20.000 millones más de lo recaudado.

Hasta el comienzo de su derrumbe definitivo, Guzmán se entusiasmaba: “El presupuesto está holgado“, decía.

En los últimos días, cuando empezó a circular por los pasillos de la Casa de Gobierno la idea de una cuarentena estricta, creció también la de un plan de asistencia similar al IFE mucho mayor que la tarjeta Alimentar anunciada en abril.

Sobre el acuerdo con el Fondo lo que parece ser al momento la única tarea de Guzmán, la Mesa de los Lunes cree que “no es prioridad”. Un referente de La Cámpora lo explica sencillamente: “Nosotros somos la principal organización política con despliegue territorial de la Argentina. En el territorio la gente nos pregunta por qué la leche vale 75 pesos, no nos pregunta por el Fondo”.

Para un economista del Gobierno todo se explica así: “Guzmán y La Cámpora tienen prioridades distintas, y lo que va a conducir la política económica es reactivar la economía, por lo menos, hasta las elecciones” “No se trata de cambiar a Guzmán, sino la lógica de las decisiones” ¿Guzmán se va?

No, porque no lo dejan. El kirchnerismo le dejó en claro al ministro que quien decide quién llega y quién se va del Gobierno es Cristina. Y hoy no es tiempo de cambiar de ministro. “Sólo tiene que confiar en nosotros. Nosotros apoyamos su llegada al Gobierno porque nos pareció la mejor opción entre las que manejaba Alberto. Ahora Guzmán tiene que entender que nosotros sabemos qué es lo que hay que hacer en este tiempo”. El plan de La Cámpora y de la Mesa de los Lunes plantea:

– Aumentar las partidas de asistencia para mejorar los ingresos de los sectores medios a través de un bono a jubilados y a los empleados estatales.

– Aumentar los planes de financiamiento y crédito al consumo.

– Extender la política de congelamientos de precios, sobre todo acercándose a las elecciones.

– Concretar las obra públicas proyectadas de pequeña escala y mucha visibilidad territorial, que implican más mano de obra y requieren menos dinero.

La ilusión de esa estrategia es tan ingenua como los sueños de la infancia de Guzmán: bajar la inflación a la zona del 2 al 2.5% en los tres meses previos a las elecciones.

Un objetivo difícil de lograr con una inflación disparada a una velocidad superior al 50% anual. La inflación de mayo ya está jugada y probablemente vuelva a comenzar con un 4 lo que acumularía una suba de precios del orden del 22% en sólo cinco meses.

Por: Jorge Lanata/Clarin

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