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Los jóvenes: la rebelión silenciosa que el Gobierno y la oposición no ven

En la superficie sobre la cual transitan a diario el Gobierno y la oposición, empresarios, sindicalistas, legisladores, la lógica responde a una grieta que traslada todo a la confrontación, inclusive temas sensibles como la lucha contra la pandemia y la campaña de vacunación. En la avidez por capitalizar políticamente la ayuda sanitaria y de ganar votos para recogerlos en las elecciones de noviembre, la política pierde el horizonte y se enfrasca en discusiones ideológicas que la alejan de la sociedad.

Pero en un plano subterráneo –o no tanto-, el de las redes sociales, hay cientos de miles de militantes invisibles que construyen emergentes –mal llamados youtubers- que, de mínima, cuestionan a la clase política y a los partidos tradicionales y, de máxima, apuestan al caos y a la caída del sistema político como tal.

El problema respecto de ese plano es que para unos y otros, los argumentos sobran. Un 42 por ciento de pobreza; un crecimiento exponencial de las villas miserias desde 1983 hasta hoy; una informalidad o empleo en negro del 40%; un universo de planes sociales en lugar de puestos de trabajo que abarca al 25% de la población y que no es producto de la pandemia sino que la situación sanitaria sólo la ha agravado; una perspectiva de un país con un crecimiento sólo dado por la suba de los precios de los commodities –soja, granos, carne- pero no por un proceso de industrialización que no se vio en los últimos 50 años; y constantes casos de corrupción, reflejan el fracaso de los partidos políticos tradicionales.

Las recientes protestas en Chile y Colombia denotan que algo está ocurriendo muy lejos de las prioridades de la política. En Chile, un aumento del transporte provocó una ola de protestas motorizadas por los jóvenes estudiantes que terminó en la reforma de la Constitución trasandina a manos de dirigentes independientes. En Colombia, el disparador fue un aumento de impuestos que derivó en una rebelión que aún no cesa y que cuestiona el régimen político.

En Colombia los jóvenes son los artífices de la protesta que comenzó con un rechazo a la suba de impuestos y derivó en una crítica al régimen político. Foto: EFE/Ricardo Maldonado Rozo

En Colombia los jóvenes son los artífices de la protesta que comenzó con un rechazo a la suba de impuestos y derivó en una crítica al régimen político

En Argentina, como en otros países de la región, apenas 2 de cada de 10 personas confían en el Poder Ejecutivo y en el Congreso, dos poderes clave para la democracia. En un contexto de desigualdad.

“Los jóvenes que se acercan a nosotros son los que no se quieren ir del país, que conocen otros modelos y los quieren aplicar acá. Consideran a los políticos corruptos, mentirosos y ladrones y todavía no tienen una representación política”, explica Tipito Enojado, un apodo detrás del cual vive un referente político de los jóvenes en las redes, con 200 mil seguidores y que habla diariamente con chicos de todo el país. Opositor al gobierno de Alberto Fernández y muy crítico de Juntos por el Cambio.

Caer en la estigmatización de considerar las protestas que cambiaron el rumbo político en Chile y en Colombia como de izquierda o de derecha es una simplificación errónea, etiquetando en base a parámetros de décadas pasadas el debate que hoy cruza transversalmente a millones de jóvenes.

Augusto Salvatto, un politólogo de 26 años, muy activo en las redes, considera que “está cambiando mucho la forma de militar causas y las redes sociales tienen componentes particulares con una primacía de la imagen, mensajes cortos y con planteos que exceden al país. Eso está cambiando la forma de hacer política”, dice. Su hermano Mateo, de 21 años, protagonista en las redes y ahora también en los medios tradicionales, sostiene que “es triste la situación que estamos viviendo” porque “la política argentina es partidaria y absurdamente personalista, que defiende a personas o ideologías pero nunca a las ideas”. Ambos hermanos son reconocidos por remarcar permanente la potencialidad de la Argentina que está siendo desperdiciada por la política. Se buscan las soluciones a los problemas actuales en el siglo pasado cuando deberían buscarse en el futuro, suelen repetir.

“En Argentina lo que es muy complejo es el panorama futuro, a no ser que comencemos a tener políticas de largo plazo y cambios profundos. El gran desafío de los gobiernos es volver a encauzar a esta generación al centro de la escena”, asegura Federico Domínguez, autor del libro “La rebelión de los pandemials”.

El proceso está germinando. Son muchos los jóvenes en busca de líderes que puedan sacarlos del laberinto de peronistas, kirchneristas, macristas, radicales, socialistas.

“Por derecha emergen referentes que dicen lo que los dirigentes de centroderecha culposa no quieren decir, y además se transforman en eventuales alternativas de candidatos”, resume Alvaro Zicarelli analista político y responsable del “Centro derecha Unidad” que cuenta con unos 400 mil adherentes en todo el país y 11 agrupaciones con presencia en 7 provincias.

La pregunta es, por qué si en la Argentina donde la situación económica es mucho más endeble que en Chile y Colombia, no se ven esas imágenes de protestas masivas en las calles. “Ocurre que acá los sectores más humildes están contenidos por el Gobierno y las agrupaciones sociales. Y en el caso de quienes critican al gobierno en las redes no hay nadie que los contenga con un proyecto político”, afirma un dirigente peronista.

En Chile, la ola de protestas promovida por los estudiantes a raíz de la suba del transporte culminó con el compromiso de reformar la Constitución. Foto: Martin BERNETTI / AFP

En Chile, la ola de protestas promovida por los estudiantes a raíz de la suba del transporte culminó con el compromiso de reformar la Constitución

“Si el pueblo se levanta, los poderosos van a recordar que en verdad el poder lo tenemos nosotros. Y si el poder lo tenemos nosotros, ellos son nuestros empleados. Pero depende de cuanto huevo tenga un pueblo… este pueblo es cobarde. Y si nos encerramos y nos fundimos, es porque lo merecemos”, provoca Emmanuel Danann en su canal de youtube donde cuenta con 1,2 millones de suscriptores.

En el Gobierno este fenómeno no es motivo de análisis ni de preocupación. Aunque sí admiten -un miembro del gabinete- que los jóvenes que militaron en la campaña 2019 para que Alberto Fernández llegara a la Presidencia, “se están retirando de la discusión política. Es seguro que nos seguirán votando, pero se retiraron de la discusión”.

Es que no hay puentes entre la dirigencia política y estos jóvenes, ya sea por miopía o por un desfasaje generacional. “Los políticos no han sabido representarse en las redes. El kirchnerismo no tracciona, lo único que hay es el grupo docentes con una lógica de izquierda. Y el macrismo o el larretismo tampoco, porque hacen política vieja”, evalúa Tipito Enojado.

Tal vez las imágenes de Chile o Colombia nunca se repitan en Argentina. Pero eso no quiere decir que no exista un proceso en marcha, claramente alternativo, y a veces hasta rupturista, que podría sacudir en algún momento el escenario político./Clarin

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