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Uruguay encontró una solución al aumento de la carne

En el año 2017 la inflación doméstica en la carne en Uruguay era de 3% anual y luego comenzó a subir hasta llegar al 35% anual en el 2019. La cifra está lejos del 65% que aumentó el precio de la carne en la Argentina en los últimos doce meses, pero sirve para comparar políticas y resultados.

En este contexto una estrategia alternativa sería la que puso en práctica José Mujica en Uruguay. En el 2005, cuando era Ministro de Ganadería, les pidió a los frigoríficos que destinen cortes populares (falda, falda parrillera, asado) al mercado interno y que el resto se destine a la exportación. Esto se llamó “el asado del Pepe”. Similar esquema se intentó instrumentar en el 2011 cuando Mujica ya era presidente.

Así lo explicaron desde el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), un centro de estudios independiente, en un trabajo reciente.

La medida adoptada por Uruguay para frenar el alza no fue el cierre de las exportaciones sino el incremento de las importaciones de carne. En el 2019 Uruguay multiplicó por 6 sus importaciones de carne respecto al 2017, y en el 2020 hubo deflación en la carne de -4%.

Gráfico 1

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“Estos datos muestran que Uruguay, aun siendo un gran exportador, cuando tuvo una fuerte inflación sobre la carne no cerró las exportaciones. Tampoco tuvo una actitud pasiva, sino que apeló a abrir las importaciones de carne para aumentar la oferta en el mercado doméstico y, por esa vía, bajar el precio. En el 2020, el 13% del consumo interno de carne se abasteció con importaciones. En otras palabras, Uruguay, a diferencia de la Argentina, moderó el precio de la carne potenciando el comercio exterior”, explicaron.

Y luego agregaron: “El caso uruguayo enseña que hay alternativas para que la gente de menores ingresos acceda al consumo de carne sin poner en juego las exportaciones. Por el contrario, con instrumentos tan rudimentarios como prohibir las exportaciones se generan enormes daños a la producción y a la generación de divisas. Además, tiene impactos muy regresivos ya que quienes más consumen carne y, por lo tanto, más se benefician con la reducción de su precio son los sectores de ingresos medios y altos”./Clarin

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