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Economía: el Gobierno enfrenta el peor trimestre del año

La restricciones a la actividad que el Gobierno comenzó a aplicar en abril y profundizó en mayo y continuaría ejecutando en junio; llevarán a una situación casi inevitable. La recuperación económica que se viene registrando desde el último trimestre de 2020 y los primeros tres meses de 2021 podría frenarse y provocar una caída en el segundo período del año. Esto implicaría que la salida de la recesión vivida por la economía argentina desde octubre del año pasado (y que pausó una caída casi interrumpida desde junio de 2019) se frenaría. Y, de continuar el parate en el tercer trimestre del año, podría vivirse un nuevo período recesivo.

Sin embargo, desde el oficialismo se analiza la situación con optimismo, y previendo que las restricciones a la actividad industrial y comercial únicamente se aplicarán en el período de abril a junio, sólo habrá un trimestre de baja en la medición de Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) que elabora el INDEC, y podría haber una recuperación entre julio y septiembre. Teniendo en cuenta que un proceso recesivo se mide a partir de dos trimestres consecutivos de baja en la actividad económica, si hubiera una recuperación en este último período y el trimestre que se transita actualmente, no se habrá frenado el proceso de crecimiento y salida de la recesión que se inauguró entre octubre y diciembre del año pasado, y que se profundizó entre enero y marzo de 2021.

La medición del mes en curso por parte del INDEC será clave. En mayo 2020, el EMAE había caído 20,6% contra el mismo mes de 2019. Según el organismo que maneja Marco Lavagna, el índice de actividad económica había crecido 10% contra abril; fruto de la flexibilización de las restricciones que se habían habilitado en algunas provincias clave como Mendoza, Córdoba, Santa Fe y el interior de la provincia de Buenos Aires.

Mayo del año pasado fue un mes donde lentamente se fueron levantando algunas restricciones para que vuelvan a la operatividad industrias importantes como la automotriz, petroquímicas y, fundamentalmente, la construcción. Aceleraron su ritmo productivo también la producción y distribución de combustibles, alimentos, bebidas y el agro; donde además comenzó un proceso de incremento de los valores de los bienes exportables que luego se aceleraría y duraría hasta marzo.

Será contra ese mes contra el que habrá que comparar lo que puede suceder con la actividad económica, para saber lo que podrían provocar las restricciones duras que se aplican desde el último sábado. Antes del recrudecimiento de la segunda ola, el Gobierno y los analistas privados esperaban que el segundo trimestre fuera el tiempo en el que se consolidara la recuperación y la salida de la recesión, y que se repitiera el incremento ubicando incluso el alza por encima de los registros de 2020.

De replicarse las trabas a la actividad en junio (aunque sea en pocos días), sería esperable que el segundo trimestre de 2021 se ubicara en índices inferiores a los de los primeros tres meses del año; frenando la recuperación. El primer indicio en este sentido no sería auspicioso. La semana pasada el INDEC informó que en marzo la actividad cayó 0,2% contra febrero. Teniendo en cuenta que fue un mes donde las restricciones fueron mínimas en comparación a lo que sucedió un mes después y, sobre todo, en mayo y junio, se puede esperar que la comparación trimestral sea negativa en un porcentaje importante.

Aseguran en el Gobierno que por ahora no corre peligro la proyección de un crecimiento del PBI de 7% proyectada para el 2021; y que para los privados se ubica en un nivel menor pero también importante: 6%. Según la visión oficial, las restricciones aplicadas desde abril, pero profundizadas en mayo y que se mantendrían (se espera levemente) en junio; son temporales y relacionadas con el crecimiento de los casos de covid-19. Se espera que para julio, al ritmo de la mayor velocidad de vacunación, la situación sanitaria pase a estar más controlada y nuevamente se vuelva a liberar la actividad, al menos bajo las condiciones del último trimestre del 2020 y el primero del 2021. Se especula que con la inauguración del tercer trimestre del año, las plantas industriales y el comercio estén nuevamente en ritmo de recuperación; igualando la capacidad instalada de 64,5% de marzo y superando el porcentaje hacia julio y septiembre.

Hay esperanza también en que en ese período comience a sentirse en el mercado interno el efecto de mejora en los salarios fruto de la aplicación de los aumentos de las paritarias de este año; más la mejora en los sueldos de los trabajadores en relación de dependencia con salarios inferiores a los $150.000, y que tendrán el beneficio con la liquidación de los sueldos de junio que se percibirán en julio. Además estos trabajadores de la cuarta categoría de Ganancias, recibirán el retroactivo de lo que se descontó de más en sus salarios entre enero y junio desde julio y en cinco cuotas, lo que mejorará también el poder adquisitivo. Si se diera todo este combo del tercer trimestre del año, la recuperación entre ese período y el de abril-junio sería el más importante en mucho tiempo. Dependerá de la evolución de la pandemia./Ambito

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