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Descubrieron diálogos y fotos de espías de la AFI macrista que podrían develar el atentado contra un exfuncionario radical

El espionaje ilegal por parte de espías de la Agencia Federal de Inteligencia durante la gestión macrista va sumando casos insólitos, que están documentados en sede judicial con las pericias de los teléfonos celulares de los propios agentes orgánicos de la AFI.

El último caso que generó un fuerte impacto este jueves fue el de José Luis Vila, exsubsecretario de Asuntos Internacionales del Ministerio de Defensa en la gestión macrista, sobre el que puso el foco el periodista Carlos Pagni.

El columnista del diario La Nación accedió a las pericias sobre los celulares de los agentes de la AFI Leandro Araque y Jorge Sáez, que fueron procesados en Lomas de Zamora por espionaje ilegal; y detectó que no solo fueron vigilaron ilegalmente a Vila, sino que además instalaron una bomba en la puerta del edificio donde había vivido previamente el entonces funcionario radical, creyendo que en ese entonces todavía residía allí.

Esa misma tesis tenían los fiscales de Lomas, Cecilia Incardona y Santiago Eyherabide, por lo cual todos los datos correspondientes al atentado contra Vila que surgieron de las pericias a los celulares de los espías los derivaron al juzgado de Sebastián Ramos, en Comodoro Py, que fue el que tuvo la causa original.

En esas pericias se detectó que el 2 de julio de 2018 apareció en el celular de Araque una foto del artefacto explosivo que cuatro días después se iba a colocar en el domicilio donde los agentes creían que vivía Vila, en la porteña avenida Callao. 

La bomba era un artefacto explosivo de fabricación casera, a partir de un viejo teléfono celular Nokia conectado por tres cables a una barra de una libra de trinitrotolueno (TNT), dentro de una caja de cartón.

El 6 de julio se descubrió esa bomba en el domicilio donde hasta un año atrás había vivido el entonces subsecretario Vila, junto con folletos que decían “José Luis Vila ladrón” y “José Luis Vila traidor”.

Al día siguiente, alguien llamó al celular de Araque, desde un teléfono sin identificación en la causa judicial, para conversar sobre el atentado. “Me dice 8 que hace un año no vive ahí Bolú”, le dijeron.

¿Vos me estás jodiendo?”, le respondió Araque. Y agregó: “Entre nos, me juego las bolas q Diego nos había asegurado que vivía ahí. Porque supuestamente no lo teníamos que ‘peinar’ x ninguna base de datos. Porque le iba a llegar”.

Diez días después, también en el celular de Araque apareció un mensaje del director de Operaciones Especiales de la Dirección de Contrainteligencia de la AFI, Alan Ruiz: “Esto me pasa Silvia. Dijo que no vamos a colaborar con la causa. Cerrado”. Y le adjuntó al mensaje las fotos oficiales del artefacto explosivo colocado en el anterior domicilio de Vila.

La número dos de la AFI en la gestión macrista, Silvia Majdalani, era a quien los espías llamaban “Silvia” y “8”; mientras que el entonces director de Contrainteligencia era Diego Dalmau Pereyra, quien supuestamente le había asegurado a Araque que Vila vivía en ese domicilio donde colocaron el artefacto explosivo. Y su segundo, Ruiz, luego avisó que no iban a colaborar con la investigación sobre ese atentado.

El mes pasado habló Vila con Radio 10 y allí sostuvo que “no hubo cuentapropismo en esto. Está todo documentado. Y todos los caminos conducen a la AFI”. 

En el celular del espía Jorge Sáez se encontró un cuadro de relaciones del entonces funcionario José Luis Vila.

En el celular del espía Jorge Sáez se encontró un cuadro de relaciones del entonces funcionario José Luis Vila.

El juez Ramos intentó en dos oportunidades derivar la causa por el atentado contra Vila al juzgado de Lomas de Zamora, para que se incorpore como un hecho más de la asociación ilícita investigada por el juez Augé. Pero su propuesta le fue rechazada por la Cámara Federal, ya que por una cuestión de territorialidad se estableció que ese atentado debía investigarse en la ciudad de Buenos Aires, con el impulso del fiscal Guillermo Marijuan.

Fue el mismo criterio que luego definió la Cámara de Casación para derivar toda la causa de espionaje ilegal a Comodoro Py, cuando pasó al juzgado de Marcelo Martínez de Giorgi, en la que son querellantes la vicepresidenta Cristina Kirchner y el jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta, entre otros. Por eso, habrá que ver si finalmente se unifican ambas causas, en algún juzgado de Comodoro Py.

En Lomas de Zamora, el juez Augé mencionó el caso de Vila en los procesamientos de los exjefes de la AFI macrista, Gustavo Arribas y Silvia Majdalani, junto con los de Dalmau Pereyra y los espías Araque, Sáez y Emiliano Matta. Pero lo hizo sobre la operación que habían ejecutado unos cuatros meses antes del atentado, “respecto a la nota dirigida al Ministro de Defensa y la creación de los afiches/panfletos en contra de la imagen de la víctima”.

Allí el juez Augé pudo demostrar que en marzo de 2018 apareció en el celular de Sáez la foto de un papel sostenido por dos dedos con la dirección, el DNI y el teléfono de Vila, junto con los datos de una causa judicial contra Vila por enriquecimiento ilícito y defraudación contra la administración pública. “También envía un cuadro de relaciones de la víctima”, agregó el juez. Luego Araque le respondió con la foto del domicilio de Vila, sobre el que estaban haciendo espionaje e intimidación ilegal.

En ese mes de marzo, Araque y Sáez diseñaron folletos en los que se acusaba a Vila de “corrupto y acosador”, a la par que hicieron una nota que enviaron en forma anónima al entonces ministro de Defensa, Oscar Aguad, descalificando al subsecretario Vila. Esa nota, según las pericias judiciales, fue corregida por Dalmau Pereyra, quien ordenó eliminar algunas partes de la misiva, para concentrarse en que “es corrupto”. 

Pero el juez Augé aclaró que “no surge que ellos hayan tenido participación” en el atentado contra Vila, ya que eso se estaba investigando en el juzgado federal de Ramos, en Comodoro Py.

De hecho, en Lomas de Zamora hubo un narcotraficante que se atribuyó la colocación del artefacto explosivo en el domicilio de Vila, dato que no pudo se comprobado, pero eso llevó a que se realizaran los primeros allanamientos contra la red de espionaje ilegal que integraban Sáez y Araque. 

Ahora se publicaron los mensajes y fotos que anticipaban la colocación de una bomba donde los espías creían que era el domicilio del entonces funcionario Vila. Y el juez Ramos se apresta a tomar una serie de medidas de prueba para avanzar en esta investigación./Clarin

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