Categorías
Noticias

Roxana Kreimer: “Hoy el feminismo conduce a la derecha”

Roxana Kreimer es Licenciada en Filosofía y Doctora en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires. Publicó siete libros, el último es El patriarcado no existe más (Galerna, 2020). Su trabajo en redes sociales y en su canal de YouTube no pasan inadvertidos.

Algunos tweets sobre ella:

Es inteligente, pero simplemente no me termina de convencer.

Roxana Kreimer es pro aborto.

Sus argumentos declarando que ya no existe el patriarcado y en contra del feminismo hegemónico radical son interesantísimos.

Es de una apertura maravillosa…

Una zurda recalcitrante.

La primera #TransIntelectual, o sea: se autopercibe intelectual aunque sea feminazi.

“El patriarcado no existe más” es una patada en la boca a los libros que lo rodean.

"Las mujeres, en promedio, trabajan diez horas menos por semana fuera del hogar que los hombres", asegura Roxana Kreimer. Foto Lucia Merle.

“Las mujeres, en promedio, trabajan diez horas menos por semana fuera del hogar que los hombres”, asegura Roxana Kreimer. Foto Lucia Merle.

​Kreimer: “En nuestro país, los datos flojos del feminismo, su marco teórico desvinculado de la ciencia y el quebrantamiento de garantías constitucionales en contra de los hombres está sumando seguidores a las corrientes conservadora, libertaria y anarcocapitalista de la derecha. En España y en la Argentina están en el poder partidos que aplican políticas feministas que a menudo implican privilegios para las mujeres en el ámbito legislativo y jurídico. Esto llevó a que muchas personas, en particular los varones jóvenes, apoyen, por ejemplo, a José Luis Espert. Hay partidos que crecen y que son críticos del feminismo. Parte de los votos de Vox y de Isabel Díaz Ayuso en España, ambos a la derecha del espectro político, y parte de los votos de Bolsonaro Trump, provienen del rechazo a las arbitrariedades del feminismo.

-Explayate por favor.

-En la última campaña electoral, Espert ya había señalado que “las mujeres tienen privilegios en la sociedad actual” y que “la lucha por la equidad de género es un curro“. Recientemente grabó un video junto a la actriz cosplay y candidata de su partido Lilia Lemoine, que interpreta el personaje de una supuesta “feminista” y asegura que por ser mujer ha sido “discriminada y oprimida por el patriarcado”, tras lo cual Espert la interrumpe y le dice “No, no, no. Eso no es así”, y discute lo que ella sostuvo. Englobados bajo el término irónico “Ministerio del odio”, numerosos youtubers apoyan a Espert y ya han realizado actos públicos presenciales para dar forma a un activismo libertario de sello propio, pero que puede anexarse a otras propuestas políticas. A muchos los convence la propuesta económica de Espert y también lo promueven, porque niega que vivamos aún en un patriarcado. En recientes sondeos de intención de voto, la dupla Espert-Milei creció en relación a otras propuestas del espectro político.

-¿El feminismo es una bandera exclusivamente del progresismo?

-Sin duda. Una parte considerable de la izquierda perdió su orientación humanista y universalista. Se disgregó en reclamos particulares, y entre ellos el del feminismo ocupa un lugar central. El feminismo hegemónico a menudo deriva en hembrismo, que es la discriminación ejercida contra los varones, por ejemplo al negar que pueden ser objeto de falsas denuncias, que existen casos de obstrucción del vínculo con sus hijos y que padecen muchos otros problemas como el abandono del sistema educativo con mayor frecuencia que las mujeres.

Roxana Kreimer, rodeada de libros. Una estudiosa del feminismo. Foto Lucía Merle

Roxana Kreimer, rodeada de libros. Una estudiosa del feminismo. Foto Lucía Merle

-¿Son comunes las falsas denuncias por violencia de género?

-Se convirtieron en un verdadero problema en el mundo occidental. El feminismo hegemónico niega que el número de falsas denuncias sea significativo, pero eso es porque sólo tienen en cuenta las sentencias en las que se demostró que una denuncia es falsa, y son muy pocas porque ante la falta de mérito o el sobreseimiento, la fiscalía no suele investigar de oficio si se trata de una falsa denuncia, y quien fue víctima de ella a menudo está cansado de perder tiempo, dinero y tranquilidad en los tribunales y prefiere no impulsar una nueva causa. La abogada Patricia Anzoátegui explicó en su libro Hienas de qué manera hay abogados y psicólogos cómplices e incluso promotores de este delito.

-¿Qué uso le darían los abogados?

-Según los que denuncian este mecanismo de algunos de sus colegas inescrupulosos, las modalidades más utilizadas son por un lado la de no indagar lo suficiente en torno a la veracidad de la denuncia de la persona que representan, y la de insistir en llevar a ulteriores instancias judiciales una acusación sin evidencias para seguir cobrando honorarios. También la de sugerir directamente al cliente que presente una falsa denuncia.

-¿A qué llamás “feminismo hegemónico”?

-Yo englobo a la mayoría de los feminismos existentes en ese término porque comparten una serie de rasgos decisivos para el diagnóstico de los problemas de género. Niegan disimilitudes en los cerebros de hombres y mujeres. El feminismo está como el catolicismo del siglo XII. También se nutren de una pseudociencia como el psicoanálisis, no están abiertos al debate, ignoran que los varones padecen sexismo y desventajas, cultivan un victimismo que trata a la mujer como una eterna menor de edad y quiebran principios constitucionales como la igualdad ante la ley, el principio de legalidad o la presunción de inocencia. Además, se convirtieron en racistas, al acusar a todo hombre blanco de ser poseedor de privilegios. Es claro que no se trata de un racismo tan grave como el que padecieron los negros sudafricanos, pero no por eso deja de ser discriminatorio y de generar mucha indignación entre los blancos pobres que tienen pocas o nulas posibilidades de progresar económicamente.

Roxana Kreimer está a favor de las leyes de cupo en el ámbito político, pero no con "que sean una forma de compensar la exclusión a la que son condenadas la mujeres en la esfera política". Foto Lucía Merle

Roxana Kreimer está a favor de las leyes de cupo en el ámbito político, pero no con “que sean una forma de compensar la exclusión a la que son condenadas la mujeres en la esfera política”. Foto Lucía Merle

-¿Hay críticas al feminismo desde la izquierda?

-En ese ámbito en la Argentina solo se debaten temas como el del trabajo sexual, el de la gestación subrogada o si las personas transgénero deben compartir los espacios del feminismo o generar grupos separados. Cuando hay congresos sobre cuestiones de género en los que se habla de neurociencias, de filosofía o de cuestiones jurídicas, se oye sólo la voz del feminismo hegemónico y cualquier propuesta de diálogo es ignorada o rechazada.

-¿Es verdad que las mujeres ganan menos que los hombres?

-La brecha salarial no controla variables: se divide el total de ingresos laborales femeninos por cantidad de mujeres, y se hace lo mismo con los hombres. Luego se los compara, sin tener en cuenta horas trabajadas. Las mujeres, en promedio, trabajan diez horas menos por semana fuera del hogar que los hombres, según un informe del propio Ministerio de Trabajo, y trabajan más horas en tareas domésticas y de cuidado. Los hombres en promedio realizan más aportes económicos al hogar que las mujeres, porque existe una consensuada división del trabajo o sencillamente porque él gana más y aporta más dinero. El último Censo de Docentes de la Universidad de Buenos Aires del 2011 reveló que, en promedio, los varones docentes aportan más dinero al hogar que las mujeres, aún cuando tengan el mismo cargo y el mismo sueldo. En los Estados Unidos el estudio de Wiseman del 2019 mostró que las solteras sin hijos ganan 8% más que los hombres, aparentemente porque hay más mujeres que hombres universitarios.

-¿Qué pensás de las leyes de cupo?

-Estoy a favor en el ámbito político, pero no porque sean una forma de compensar la exclusión a la que son condenadas las mujeres en la esfera política. Hay sobrada evidencia en la producción académica, periodística y en el activismo de que, en promedio, a las mujeres les interesa menos la política que a los hombres. Dado que la mitad de la población está compuesta por mujeres y que a menudo suelen tener otra visión sobre las cosas, en política corresponde una representación medianamente equilibrada de los sexos. Ahora en relación a los cupos en diversas áreas laborales, soy pragmática: si hay evidencia científica de que un área se beneficia con más mujeres o con más hombres -porque nadie planea cupos para maestros jardineros, profesionales que tienen dificultad para conseguir trabajo- estoy a favor, pero no porque crea que solo se alcanza la justicia con una representación del 50% de hombres y del 50% de mujeres en cada oficio.

-Se cumplen seis años de #Ni una menos. ¿Alguna reflexión?

-El Ni una menos contribuyó a divulgar el homicidio de mujeres, pero al destacar que matan a una mujer cada 23 horas omitió que en el mismo periodo matan a nueve hombres, según estadísticas del Ministerio de Interior. A esto, la feminista responde “pero lo mata otro hombre”, como si para determinar si una persona es o no víctima tuviéramos que fijarnos en el sexo del victimario. El informe “Ni una menos” tiene serias fallas metodológicas: catalogó como “violencia machista” conductas como la de gritar para imponerse o enojarse por el uso que la pareja hace del celular, y como no encuestó a los hombres, calificó como sexistas conductas que ellos también padecen.

"El informe #Ni una menos tiene serias fallas metodológicas", asegura Roxana Kreimer.

“El informe #Ni una menos tiene serias fallas metodológicas”, asegura Roxana Kreimer.

-Moria Casán te catalogó de “antifeminista”…

-Al igual que yo, Moria es muy crítica del victimismo feminista y busca pensar por cuenta propia, sin seguir al rebaño. Pertenezco al denominado “feminismo disidente” o “feminismo de la igualdad”, tal como lo denomina la filósofa Christina Hoff Sommers, que somete a crítica la mayor parte de los datos y encuadres teóricos del feminismo corporativo y hace propia la lucha de los movimientos por los derechos del varón o masculinismo.

-¿Qué compartís con el feminismo actual?

-Medidas como la despenalización del aborto y los derechos adquiridos de la población LGBT. Eso lo comparto. Y no encuentro razones para oponerme al lenguaje inclusivo. Respecto a la remuneración de los trabajos domésticos de cuidado, creo que sería necesario abrir un debate que es complejo y en torno al cual todavía no tengo una posición tomada, puesto que en muchos hogares hay división del trabajo y una economía compartida. Más allá de esto, no creo que exista hoy una dominación estructural de los hombres en contra de las mujeres, tal como busqué mostrar en mi libro El patriarcado no existe más, que está respaldado por innumerables estudios científicos. Es lamentable para mí decirlo, porque me considero una persona de izquierda, pero en materia de género, a excepción de unos pocos reclamos que considero legítimos, el cuestionamiento al statu quo y la rebeldía se ubican en la derecha del espectro político.

-Llegaste a declarar que el feminismo era “intolerante y autoritario”. ¿Las vanguardias acaso deberían ser moderadas?

-El tribalismo, que suele venir de la mano de la intolerancia y el perfil autoritario, no es patrimonio de una ideología en particular, se trata de una característica humana muy arraigada. La idea de democracia va en sentido contrario: no es solo una forma de representación política, sino una modalidad para gestionar conflictos mediante argumentos y no a través de la violencia o las meras descalificaciones. En este sentido, creo que cualquier movimiento que pretenda ser vanguardista debería estar abierto al diálogo basado en argumentos.

El último libro de Roxana Kreimer, "El patriarcado no existe más" (Galerna, 2020)

El último libro de Roxana Kreimer, “El patriarcado no existe más” (Galerna, 2020)

-¿Y eso no sucede?

-Lamentablemente no ocurre con el feminismo. Suele considerarse que la mayor parte de las feministas son de izquierda, porque predomina una perspectiva marxista y porque luchan por la democratización de las relaciones familiares: de ahí el lema “lo personal es político”, que caracterizó al feminismo radical del siglo pasado. Pero hoy el feminismo conduce a la derecha. Parte del electorado se desplaza en esa dirección del espectro político como una forma de rechazo a las políticas denominadas “feministas”. El Presto, uno de los youtubers de referencia para los jóvenes de derecha, ya divulgó por las redes fotografías que se tomó en una reunión que tuvo con Patricia Bullrich, aunque estos sectores, en una primera vuelta electoral, probablemente apoyarían a Espert o a Gómez Centurión. El problema es que la derecha no sólo augurará la lucha por una auténtica igualdad de género, de ambos géneros, excepción hecha de los derechos de la comunidad LGBT, a la que no comprende desde un encuadre científico, sino que promoverá una política de privatizaciones y la preminencia de la economía de mercado, una receta que ya condujo a nuestro país al desastre a comienzos de este siglo./Clarin

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *