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Jujuy: el litio transformará a la provincia

Aunque se trata de un elemento relativamente abundante, en los últimos años el litio se convirtió en uno de los recursos que más interés despierta en el mundo, tanto entre las empresas vinculadas con las industrias extractivas o la química “que ven allí una oportunidad atractiva de negocios”, como entre los países que poseen reservas y que aspiran a atraer inversiones y generar eslabonamientos productivos.

Por su parte, quienes utilizan el metal como insumo para sus procesos productivos necesitan garantizarse una provisión a la altura del crecimiento de sus actividades, de ahí que en muchos casos se asocien con empresas especializadas en las fases de extracción y procesamiento inicial.

Está claro que la demanda ha generado las condiciones para el actual ciclo ascendente del metal. Si bien el litio se utiliza desde hace décadas en distintas actividades industriales “como la fabricación de cerámicas, vidrios, caucho sintético y lubricantes; en la industria del aluminio o la elaboración de medicamentos”, su crecimiento explosivo se debe a que se convirtió en un insumo crucial para la fabricación de las baterías de “ion-litio”.

Si bien durante los años noventa eran los fabricantes de electrónica de consumo (como celulares y computadoras) los grandes usuarios de este elemento químico, en los últimos tiempos el crecimiento de su demanda proviene de los fabricantes de baterías para vehículos eléctricos (automóviles, autobuses, motos y bicicletas) y, más incipientemente, para el almacenamiento de energías renovables. Según los analistas, estos nuevos usos apuntalarán el crecimiento sostenido de la demanda en los próximos años.

La Argentina es uno de los países que más podría beneficiarse con el creciente interés por este recurso: junto con Bolivia y Chile integra el “triángulo del litio”. Se trata de una región que posee salares con niveles de concentración que hacen que su explotación sea sumamente rentable en relación a otros depósitos.

Según datos del Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS), alrededor del 67% de las reservas probadas de litio, y cerca de la mitad de la oferta global, se concentra en esa región. La Argentina cuenta con 1/7 de las reservas, lo que la ubica en la cuarta posición global, y aporta cerca de 1/6 de la producción total, lo que la coloca en la tercera posición en el ranking mundial4.

El USGS también destaca que la Argentina es el país con mayor cantidad de “recursos” con potencial valor económico, aunque no de probada factibilidad y rentabilidad, con algo más del 20% del total mundial. El litio disponible allí está concentrado mayormente en tres provincias: Catamarca, Jujuy y Salta.

El litio se ubica en el corazón de la transición energética global que debe encararse frente al paulatino agotamiento físico de los combustibles fósiles y a las peligrosas consecuencias ambientales que acarrea su extracción y uso. El año que hemos transitado signado por la pandemia, fue también el de la visibilidad global acerca de la consolidación de la tecnología del litio, particularmente en lo que respecta a las baterías utilizadas en la automovilidad.

Esta tendencia de electrificar la movilidad y las matrices energéticas no hace más que incrementar la presión sobre las reservas de litio, que sirven como insumo para la producción de baterías.

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