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Vinos: un sector que ve una recuperación

El último año y medio presentó signos de esperanza para la industria del vino nacional: luego de una década, las exportaciones empezaron a crecer nuevamente (estaban estancadas desde 2012). Ahora, con el mercado internacional con mayor apertura y con los bajos costos en dólares que tiene el país producto de las devaluaciones, el sector mira con esperanza a los próximos meses, aunque aún con la cautela.

Según el Informe de Coyuntura de Cuyo del primer semestre de 2021 (Ieral), en el primer semestre del año la exportación de vinos varietales fraccionados, principal negocio del sector en facturación, aumentó 14% interanual en volumen, con mayores precios (6% en dólares) en la mayoría de los principales países clientes. Esta tendencia se dio en menor medida en los mercados clásicos, como Estados Unidos, Canadá y el Reino Unido, pero se vieron fuertes subas en Brasil, México y China, que son considerados destinos emergentes.

“Somos una industria resiliente al Covid-19, ya que el consumo no se resintió tanto, aunque hubo canales, como el de restaurantes y bares, que bajaron, el del off trade (consumo domiciliario) aumentó, y esto se dio en todo el mundo”, cuenta Maximiliano Hernández Toso, presidente de Wines of Argentina.

Según este representante del sector, en los últimos 12 meses se exportaron 214 millones de litros de vino fraccionado y espumantes, mientras que se vendieron al exterior 152 millones de litros de vino a granel. En cambio, si medimos las exportaciones en dólares, podemos decir que se vendieron 745 millones de vino embotellado, y 80 millones a granel. La Argentina produce, al año, 1200 millones de litros.

En el primer semestre de este año el Complejo Uva, que incluye a los vinos, exportó por US$477 millones, 11,4% más que en el mismo período de 2020, consigna el Indec

Si bien los volúmenes y la facturación se han mantenido, la percepción de calidad de los vinos argentinos ha crecido, esto se advierte en los puntajes y reconocimientos que obtienen, y el posicionamiento en los segmentos de precios medios y altos. Aquí el desafío es retomar el crecimiento que se dio desde fines de los 90 hasta 2012. Para eso hay que reforzar la promoción, trabajar sobre el origen –las regiones vitivinícolas– y sobre las pequeñas y medianas empresas. También es preciso remover obstáculos al comercio –principalmente aranceles– y reducir costos logísticos. Argentina tiene mucho para crecer aquí”, resalta Carlos Fiochetta, gerente de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar).

Hay un universo de unas 370 bodegas que tienen una participación de mercado en el total de exportaciones, que ronda el 4,5%

En el caso del vino a granel, la situación es menos estable y la Argentina tiene que encontrar la manera de tener una oferta más constante en términos de volúmenes. “El comportamiento ha sido errático: en los últimos años 10 años hubo períodos en que se exportaron 70 millones de litros y otros que se duplicó la cifra. En este segmento, el país todavía tiene que consolidarse: hay que trabajar en hacer consistente la oferta, aumentar las productividades de ciertas regiones y las herramientas comerciales”, suma Fiochetta.

“La Argentina ha incrementado sus exportaciones en volumen un 12,5% y en valor 6,2% desde el comienzo de la pandemia, luego de un periodo muy estable desde el año 2010″, afirma Pablo Ghiorzi, director de exportaciones de Peñaflor..

“Con el nivel de incertidumbre en los mercados es complejo hacer proyecciones a futuro de las exportaciones argentinas ya que hay variables vinculadas a la cosecha y el contexto económico interno que influyen fuertemente como así también el enorme desafío provocado por temas logísticos vinculados a fletes internacionales; pero nuestras proyecciones prevén en Reino Unido e Irlanda una normalización, lo cual podría afectar a las exportaciones argentinas a la baja; Estados Unidos y Canadá también registrarían una leve corrección en 2021 para luego continuar su crecimiento a tasas más bajas que las actuales; en Rusia, Colombia, Corea del Sur y en menor medida Brasil, se espera que el crecimiento del consumo se mantenga en 2021 y se mantenga a tasas moderadas hacia 2025. En China se espera una fuerte recuperación del consumo de vino aunque sin alcanzar los niveles previos, pero llegando hacia 2025 a las altas tasas de crecimiento que el mercado venía registrando”.

En este contexto no es descabellado querer sumar más empresas exportadoras. Por eso, el Plan Estratégico Vitivinícola (PEVI), en su actualización al 2030, establece como objetivos crecer en exportaciones y darle sostenibilidad económica, social y ambiental a las distintas regiones vitivinícolas y a la incorporación de más jugadores. Siguiendo esta meta, se creó la unidad ejecutora de Pymes Exportadoras, que funciona dentro de Coviar.

El sector vitivinícola se mantuvo en un ritmo creciente y constante: del total de producción el 35% es para exportación y el 65% es de consumo interno

¿Qué observan desde Coviar para poner foco en las Pymes? Según datos de su Observatorio Vitivinícola Argentino, hay un universo de unas 370 bodegas que tienen una participación de mercado en el total de exportaciones, que ronda el 4,5%. Exportan y tienen potencial para crecer, pero han perdido mercado entre 2009 a 2019, pasando de exportar un total de 27 millones de litros a solo 9 millones de litros de vinos fraccionados.

“Vemos que hay un número muy importante de proyectos a lo largo de todo el país, con la actividad presente en 18 provincias argentinas, que tienen un manejo cualitativo de los viñedos, de sus vinos, que conocen los mercados, pero que tienen una serie de necesidades y vulnerabilidades que no están cubiertas. Y es justamente el disparador para crear un nuevo ámbito de gestión que aporte soluciones principalmente en cuatro problemas recurrentes: necesidad de capital de trabajo, recursos para equiparse e incorporar tecnología, dinero para promocionar sus vinos y capacitación”, explica José Alberto Zuccardi, presidente de Coviar.

Desde la industria ven como un paso clave apoyar el desarrollo de las empresas más chicas, pues “contribuyen a la valorización de distintas regiones del país y a darle emoción a la vitivinicultura argentina. El vino es diversidad y requiere de muchos jugadores. Somos competidores, pero también colegas y nos necesitamos unos a otros”, agrega Zuccardi.

Adecco Argentina creó una división especial para reclutar perfiles del sector, “El sector vitivinícola se mantuvo en un ritmo creciente y constante: del total de producción el 35% es para exportación y el 65% es de consumo interno”, informan desde la consultora. Se requiere mano de obra en línea de producción; es por esto que el operario de planta es el más solicitado, al igual que el operario rural.

La industria del vino en Argentina abarca de forma regular a aproximadamente 50.000 trabajadores. Si bien la época de mayor demanda es durante la vendimia, también hay picos altos durante el año en los fraccionamientos de vino. La demanda de personal en los fraccionamientos creció un 20% debido al aumento de ventas desde el inicio de la pandemia.

Dificultades

Como muchos otros sectores, la industria del vino no estuvo al margen de los atrasos en la entrega de containers y también tuvo que enfrentar escollos para hacer circular su mercadería, sobre todo para que llegue al puerto, tanto al de Buenos Aires como al de Chile (muchos embarques salen directamente desde el país vecino).

De esto puede hablar Fernanda Martino, gerente de Marketing y Ventas. “A nivel logístico tenemos retrasos en el envío de la mercadería. Estamos sufriendo la falta de containers, tenemos envíos preparados que aún no han podido salir. El mayor problema es que no podemos contar con varios modelos de botellas: las compras deben ser programadas con varios meses de anticipación y aún así no nos aseguran la entrega del producto solicitado”.

“En general, hubo muchas demoras en la entrega de materias primas. En la cuarentena más estricta los camiones no podían circular libremente en todas las provincias, y eso genero faltantes y demoras importantes que tuvimos que sortear. Lo cierto es que con creatividad logramos hacerlo”, asegura Pedro Soraire, director Comercial de Bodega Malma.

Reconociendo que casi el 90% de las bodegas argentinas son pymes, Soraire es claro al enumerar qué necesitan para crecer en el mercado externo: “principalmente, estabilidad macro para poder planificar a largo plazo. Además, en los períodos inflacionarios, el tipo de cambio debería acompañar a la inflación para no perjudicar los márgenes de rentabilidad y poder mantener un precio en dólares constante”.

Lo que faltó fueron dos elementos esenciales: el vidrio para las botellas y también la impresión de las etiquetas y los packagings en general. Fue duro porque hubo momentos en los que no podíamos embotellar. Compartimos con bodegas más chicas parte de nuestro stock de botellas, porque a ellas no les vendían”, relata Rodrigo Nazar, CEO de Escorihuela Gascón.

Esta bodega exporta alrededor de un 40% de su producción, un porcentaje que mantiene estable durante los últimos años, a mercados tradicionales y también están llegando a China. “Este último país es difícil por las diferencias culturales y por lo lejos que está. Para entrar hay que dar con la persona adecuada”, agrega Nazar, al mismo tiempo que resalta la importancia de seguir la promoción de los vinos argentinos ahora en el formato virtual para poder seguir creciendo.

Juan Molina, Managing Director de Salentein, ya tiene la mirada puesta en 2022. “En América Latina, con Brasil como principal mercado, esperamos ver impacto positivo hacia el primer y segundo semestre del próximo año, para acercarnos a niveles de exportación similares a los que teníamos para esta región previo a la pandemia. Bajo este panorama, nuestras exportaciones están creciendo, y estimamos cerrar el 2021 un 10% sobre el 2020″, dice.

Por último, Martín Ferrara, director Comercial y Exportación de Finca Flichman, deja un análisis de cómo se está equilibrando el negocio: “si bien las exportaciones argentinas están creciendo en volumen, estamos cayendo en precio promedio. Se está vendiendo más volumen en segmentos de precios de entry level, y menos en segmentos de precio medio y alto. Aunque actualmente tiene rentabilidad positiva, comparado con la venta en mercado local es algo que tenemos que revisar para que no siga esa tendencia en el largo plazo”./Lanacion

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