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En la Argentina ya se hacen psicocirugías para el trastorno obsesivo compulsivo y la depresión mayor

La intervención se denomina Estimulación Cerebral Profunda (DBS por su sigla en inglés: Deep Brain Stimulation) y consiste en la implantación de electrodos en áreas profundas del cerebro que se encuentran alterados, con el fin de modular su actividad neuronal a través de los pulsos eléctricos que emite un neuroestimulador.

El equipo de trabajo de Neuromodulación del servicio de Neurocirugía del Hospital Italiano de Buenos Aires ya trata múltiples patologías a través de la DBS, tales como: epilepsia; dolor refractario (migraña, dolor de espalda fallida, Sudeck -dolor regional complejo- y dolor pelviano abdominal); y movimientos anormales (Parkinson, espasticidad y distonía -alteración del tono muscular).

“El procedimiento comienza con una planificación computarizada de imágenes (tomografías, resonancias, etcétera.) para establecer la ubicación exacta del cerebro en donde se situarán los electrodos: éstos son implantados a través de una técnica mínimamente invasiva llamada estereotaxia, que utiliza un sistema de coordenadas tridimensional para ubicar electrodos dentro de las áreas cerebrales seleccionadas para modular funciones alteradas”, señala Carlos Ciraolo (M.N. 70.603), jefe de la sección de Neurocirugía Funcional.

El experto explica que luego de la colocación, estos electrodos se conectan con un generador eléctrico denominado neuroestimuladora través de cables que van por debajo de la piel, procurando la estética personal. Este neuroestimulador se implanta debajo de la clavícula o en el abdomen del paciente, y los impulsos eléctricos que emite se irán controlando y ajustando, según cada caso particular, mediante bluetooth.

“Luego de la intervención, un gran beneficio es que suelen disminuirse las dosis de medicación en los pacientes, y la proyección de su evolución es alentadora: gracias a la neuroplasticidad, los cuadros continúan mejorando con el paso del tiempo”, indica Denise Gaillardou, del servicio de Psiquiatría.

Dos historias de vida unidas por la psicocirugía

Siguiendo los criterios de inclusión pertinentes, el área de Neuromodulación seleccionó a dos pacientes que pudieron acceder a este procedimiento quirúrgico para el tratamiento de su enfermedad.

El primer paciente, de 37 años, tiene un diagnóstico de TOC con más de 20 años de evolución y episodios compulsivos diarios de más de ocho horas de duración, lo que le resultaba extremadamente discapacitante para sus actividades laborales e incluso para relacionarse socialmente.

Luego de la cirugía, el paciente presentó una mejoría en su cuadro de conductas compulsivas. Esto le permitió valerse por sí mismo nuevamente: volvió a vivir solo, reinició su actividad laboral, logró viajar en transporte público y visitar a familiares en otras provincias, entre otros importantes logros que atañen a su calidad de vida.

 Hay cuadros psíquicos que podrían tratarse con cirugía. (Foto: Adobe Stock)
Hay cuadros psíquicos que podrían tratarse con cirugía. (Foto: Adobe Stock)

A la segunda paciente, de 45 años, se le practicó la DBS porque presentaba un diagnóstico de trastorno bipolar y un cuadro depresivo mayor con ideación suicida sin respuesta favorable al tratamiento de psicoterapia y medicación convencional. En la etapa postquirúrgica, la paciente mejoró su ritmo de sueño, dejó de tener pensamientos negativos recurrentes y pudo volver a salir de su casa: todos parámetros que significaron un salto cualitativo en su día a día.

“La DBS en trastornos obsesivos compulsivos no se realizó hasta el momento en el país, por lo que esta experiencia del Hospital Italiano es la primera a nivel nacional; lo mismo sucede con la psicocirugía en depresión, ya que sólo existen reportes de un centro de Mendoza que practicó una intervención similar pero sin publicaciones encontradas.”, aclara mediante un comunidado el Hospital Italiano.

También participaron de los procedimientos el Dr. Roberto Pallia, jefe del servicio de Salud Mental Pediátrica; la Dra. Cecilia Fernández, del servicio de Neurología de Adultos; y el Dr. Esteban Vaucheret, sub-jefe del servicio de Neurología Infantil. Además, cada intervención se evaluó en el Centro de Bioética./ tn.com.ar

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