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Cómo se negoció y se tensó la cuerda en Juntos por el Cambio antes de la votación

“Nos salvó Máximo”, se ríe, ahora, un diputado de Juntos por el Cambio. La discusión que se generó adentro del interbloque -hoy un archipiélago de 10 bloques- sobre si aceptaban, o no, el cuarto intermedio que proponía el Gobierno estuvo a punto de quebrarlos.

Desde afuera del salón Delia Parodi, en el que se encerraron a debatir, se escuchaban por momentos gritos y por otros aplausos. La oposición -que tras la elección parece estar inmersa en una competencia de qué sector es más “duro”- estaba en ebullición.

Los primeros en salir, con caras ofuscadas, fueron los miembros de la Coalición Cívica. “Había gente desbordada, era un papelón, no íbamos a seguir discutiendo en esos términos. La discusión no es quién es más duro, sino más inteligente”, relató un “lilito”.

Su bloque tenía una postura unificada: en vez de aceptar el cuarto intermedio, pedir la vuelta a comisión del proyecto, que es lo que se terminó votando.

Ya venían molestos con los otros bloques de Juntos porque su idea original frente al Presupuesto era abstenerse. Sin embargo, cambiaron cuando se percataron de que otros compañeros de espacio estaban “negociando” cosas para sus provincias a costa de su abstención. “Ahora votamos todos en contra, y el que negoció que quede expuesto“, retrucaron al cambiar de idea.

Cuando volvieron al recinto las discusiones se hicieron visibles. El mendocino del PRO, Omar De Marchi, discutía con el ex jefe de la Cámara en tiempos de Cambiemos, Emilio Monzó, acaloradamente, entre gestos y ademanes.

El ala más moderada creía que había que darle la herramienta que pedía el oficialismo y devolver el proyecto a comisión. Una derrota con posible salida a futuro. Además, no querían que el oficialismo se victimizara o los culpara de obstaculizar, lo que igual terminó ocurriendo.

Los más duros -que ya habían dado quórum en contra de su voluntad por obediencia partidaria- querían votar en contra de todo. Algunos, incluso, planteaban que había que aprovechar para pedir que el Presidente retire el Presupuesto del Congreso.

A esto se suma la interna radical, que quedó evidenciada en todo el proceso de debate del presupuesto. Era el debut del bloque UCR Evolución, conducido por el cordobés Rodrigo De Loredo y encima el partido elegía este viernes al nuevo presidente del Comité Nacional.

El candidato a presidente, el gobernador jujeño, Gerardo Morales, estaba en la mira si llegaba a votar como en otros años junto al oficialismo o los hacía “faltar”.

“¿Qué vamos a hacer? ¿Resolver la convención radical? Empecemos a funcionar”, los expuso Graciela Camaño, en reclamo de que seguía pasando el tiempo y no llegaban a ninguna conclusión. “Porque estamos esperando que se definan si son halcones o palomas”, se quejó.

“No hay interna las diferencias se debaten y las vamos a seguir resolviendo. Que se quede tranquila la sociedad que acá estamos todos juntos, con mucha responsabilidad”, respondió Juan López (Coalición) a su turno.

Lo cierto es que llegado el momento de votación, las diferencias iban a quedar plasmadas. Pero después del discurso de Máximo Kirchner, que apuntó contra los ex funcionarios de Cambiemos, hoy diputados, por el endeudamiento, ya no hubo margen para moderados. “Si te escupen en la cara ya no hay forma de sostener la moderación”, reconoce un ex funcionario.

Todos, al final, terminaron votando en conjunto el rechazo a la vuelta del proyecto a la comisión y minutos más tarde votaron en contra del Presupuesto en sí, lo que provocó su caída.

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