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Ángel “Pato” Cabrera seguirá detenido durante las fiestas de fin de año y el verano

El juez de Ejecución Penal 2 de la ciudad de Córdoba, Cristóbal Laje Ros, rechazó el pedido de libertad condicional de Ángel Leopoldo “Pato” Cabrera (51) solicitado en la causa por violencia de género en perjuicio de una expareja y por la que el 7 de julio pasado fue condenado a dos años de prisión efectiva.

Cuando está a menos de un mes de cumplir el año de detención –desde su arresto en Rio de Janeiro el pasado 14 de enero– Cabrera pidió a través de su defensor Carlos Hairabedian la libertad condicional al haber superado los ocho meses de detención mínima que lo habilitarían para ese beneficio.

Pero no todo es aritmético y además del transcurso del tiempo, Ejecución evalúa en el interno el cumplimiento de determinadas pautas de conducta. Además de los quebrantamientos de restricciones impuestas durante la instrucción de la causa en la que fue víctima su ex Cecilia Torres Mana, el golfista abonó su peligrosidad procesal cuando se sustrajo a la convocatoria del tribunal que debía juzgarlo, la Cámara 2ª del Crimen que terminó condenándolo con la decisión de la jueza Mónica Traballini.

Jueza. Mónica Traballini, vocal de la Cámara 2ª del Crimen, condenó a Cabrera a dos años de prisión efectiva.
Jueza. Mónica Traballini, vocal de la Cámara 2ª del Crimen, condenó a Cabrera a dos años de prisión efectiva.

Tras el juicio, también se evalúa si Cabrera ha mejorado determinados estándares que lo convirtieron en una persona impulsiva, violenta y peligrosa para otras personas.

Laje Ros rechazó el pedido de la defensa al entender que aún no existe una evolución que le permita abandonar el penal y considera que debe continuar bajo tratamiento psicológico “intramuros”.

Tras la condena de julio por “lesiones leves calificadas por el vínculo y violencia de género”, más “hurto”, quedó como saldo de ese juicio la investigación que debe realizarse a la comisaría de Villa Allende donde Cabrera podría haber gozado de protección frente a las denuncias que quisieron efectuar sus exparejas, también por violencia de género.

Sabido es que más allá de esta condena, el golfista tiene pendientes dos procesos más contra otras dos parejas, más una nueva causa que tiene elevada a juicio por otras agresiones a Torres Mana: seis hechos de desobediencia (quebrantamiento a impedimentos de contacto) y amenaza.

El querellante a cargo de la representación de Torres Mana, Carlos Nayi, recordó que tras el juicio surgieron nuevos hechos que también investiga el fiscal Cristian Griffi, por supuestos “sometimientos sexuales, privación ilegal de la libertad calificada y coacción”.

PARÁMETROS INCUMPLIDOS

El debate oral de julio fue una demostración acabada de un completo catálogo de todo aquello que un hombre quiere hacer para ser considerado machista. El tratamiento que se le ordenó y el seguimiento que dio resultado negativo a partir de los informes de los peritos técnicos y del Servicio Penitenciario de Córdoba (SPC).

Laje Ros evaluó de qué modo había trabajado Cabrera el control del “pasaje al acto” considerando los arranques violentos que tuvo. Le respondieron que, si bien “se advierte predisposición de parte del señor Cabrera para abordar aquellos aspectos de subjetividad y su historia vital”, también se advierte “la subsistencia de mecanismos defensivos rígidos que operan como resistencias para el avance en dicho proceso, obturando la posibilidad de contar con indicadores asociados a la disminución de riesgo de paso al acto agresivo-impulsivo ante situaciones de conflicto”.

En cuanto al aspecto “posicionamiento subjetivo frente a su actual situación legal”, se le reconoce una “responsabilización parcial respecto a las circunstancias que motivan su situación jurídica”. Luego se dice que “logra reconocer su participación si(n) profundizar en ello, puede ligar lo ocurrido a su problemática de consumo e intenta de manera incipiente cuestionar aspectos subjetivos de sí”, pero añade que “sólo logra dar cuenta de algunos de los eventos que se consignan en sentencia, brindando una versión que discrepa con lo descripto en la misma”.

Sobre la “capacidad para visualizar y advertir el daño”, el informe indica que “Cabrera aporta referencias sumamente acotadas en relación al daño acarreado a quien se constituye en víctima de los hechos condenatorios, considerándose que esta dificultad se asociaría a su escasa capacidad introspectiva y reflexiva, y a los mecanismos disociativos que obstaculizan la posibilidad de contactar afectivamente con las situaciones vivenciadas”.

Condena. El juicio en la Cámara 2ª del Crimen terminó en condena para el golfista. (José Hernández)
Condena. El juicio en la Cámara 2ª del Crimen terminó en condena para el golfista

Sobre su adicción, no ha consumido alcohol durante su encierro y manifiesta su voluntad de someterse a tratamiento. La consciencia de enfermedad es evaluada como un signo positivo.

Respecto del tratamiento psicológico, se recomienda que sea “intramuros”, entre ocho y 10 sesiones individuales o grupales con el fin de que “Cabrera pueda contar con un espacio psicoterapéutico que propicie un refuerzo en sus posibilidades subjetivas de introspección y reflexión, a los fines de que pueda ampliar su nivel de conciencia en relación a los factores de su dinámica cognitivo-emocional implicados en las circunstancias que lo traen a condena y arribar a una mirada más objetiva acerca de la disfuncionalidad de su modo de afrontar los conflictos, y de cómo su comportamiento ha impactado en terceros y puntualmente en la víctima.

RECHAZO A LA LIBERTAD

Ante esto, Laje Ros considera que estos informes “constituyen claros indicadores de la inconveniencia del otorgamiento del beneficio” de la libertad condicional, “por lo que el tratamiento penitenciario” de Cabrera “debe continuar a fin de que pueda adquirir la capacidad de comprender y respetar la ley procurando su adecuada reinserción social, utilizando para ello todos los medios de tratamiento, educativo, laboral, asistencial e interdisciplinarios”.

También dice el juez de Ejecución que debe “Cabrera reflexionar sobre la necesidad de realizar un tratamiento psicológico, disponiendo que el Área de Psicología del Establecimiento Penitenciario brinde un tratamiento psicológico de al menos ocho sesiones, con frecuencia semanal, de modalidad individual y/o grupal, con el objetivo de contar con un espacio psicoterapéutico que propicie un refuerzo en sus posibilidades subjetivas de introspección y reflexión, a los fines de que pueda ampliar su nivel de conciencia en relación a los factores de su dinámica cognitivo-emocional implicados en las circunstancias que lo traen a condena, y arribar a una mirada más objetiva acerca de la disfuncionalidad de su modo de afrontar los conflictos”.

Además del tratamiento psicológico intramuros, se recomienda en la resolución que el golfista se vincule “voluntariamente con las áreas de Educación y Laborterapia (de Bouwer), e “incorporarse a los demás programas que la Institución ofrece para asegurar el éxito de su temprana reinserción social”.

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