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Martín Rapetti: “Para 2022 vemos una estanflación controlada”

Un escenario de “estanflación controlada”. Ese es el panorama que avizora el economista Martín Rapetti, director ejecutivo de la consultora Equilibra, para el año 2022. En ese sentido, prevé un nivel de precios que tendrá los mismos niveles de 2021, es decir rondando el 50%, y un balance externo más ajustado para el país en función de que los dólares que ingresan por las exportaciones del sector agroindustrial se verán más acotados por una baja en el precio de los commodities. Ese mix de estancamiento con inflación, estará moderado, según planteó, por un eventual acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, que estimó puede llegar después de marzo. Ese pronóstico augura un freno en la economía argentina que tuvo este año “una recuperación vigorosa”, dijo Rapetti, de diez puntos respecto de 2020. Pero ese repunte se enfrenta a la necesidad de realizar correcciones en el corto plazo, como los precios de las tarifas de servicios públicos, una mayor devaluación del dólar para ganar competitividad, un ajuste de la tasa de interés más alineada con la inflación y un ajuste del gasto.

_¿Qué balance haces del año económico? ¿Cómo arrancó y cómo termina?

_Arrancó con mucha incertidumbre. Si me hubieran preguntado un año atrás no hubiera imaginado realmente que íbamos a tener la recuperación económica que tuvimos, que fue muy vigorosa. Estamos llegando a 10 puntos de recuperación contra el año pasado. Y cierra el año con algunas dudas sobre todo respecto al acuerdo con el FMI y cuánta nafta le queda a la economía para seguir creciendo a este ritmo.

_¿Como serían las posibilidades de que la economía se quede sin nafta si hay acuerdo con el FMI? ¿Ayuda o frena la recuperación?

_El FMI lo que pide es algo que, a mi juicio, la política se tiene que plantear y es que la economía tiene que corregir una serie de desajustes. Una es la corrección de precios, que se fueron atrasando a lo largo del tiempo, como las tarifas de servicios públicos del Amba, en particular energía. Eso requiere una actualización e implica una suba de precios. La otra está vinculadas a otro precio que es el dólar. Queda claro que el dólar tiene que ir junto con la inflación, es decir subir más o menos al 3% mensual y no al 1% como hasta hace poco. Ahora el BCRA aceleró el ritmo de devaluación y mi me parece que debería subir un poquito más que la inflación en los próximos meses. Y, finalmente, está lo vinculado con la remuneración a los ahorros en pesos. La tasa de interés que está por debajo de la inflación hace que lo que se deposita en un plazo fijo pierda valor en términos reales. Un cuarto elemento es la corrección del déficit fiscal, que este año cerrará en torno a 3 puntos del PBI, porque el nivel del gasto público en Argentina es muy alto. Todas estas son medidas que en el corto plazo tienen un impulso recesivo. Entonces, creo que por esa vía es difícil pensar que el ritmo de crecimiento de la economía pueda mantenerse. Queda otro tema que es si habrá o no dólares para que se pueda seguir creciendo.

_Esas correcciones, como la de precios y de tipo de cambio, generan necesariamente mayor inflación.

_ Sí. Sin dudas si uno tiene que corregir precios que están atrasados le va a dar un impulso acelerador a la inflación. Por eso es difícil imaginarse que el año que viene el índice inflacionario sea menor que la de este año. Hay que pensar a la inflación para 2022 un piso como el nivel actual, de 50%.

_ ¿Existe la posibilidad de hacer un mix para que una mayor contracción fiscal tenga el menor impacto posible en la actividad económica, hay un sendero intermedio o es una cosa u otra?

_ Es un sendero difícil cuando una economía está desbalanceada. Las decisiones que se tienen que tomar ahora son las correcciones de las que se tomaron este año. Cuando uno busca atrasar tarifas, es decir congela, o hace correr el tipo de cambio muy por debajo de la inflación y mantiene la tasa de interés baja, lo que hace para estimular el gasto. Entonces, la fuerte recuperación que estamos viendo este año tiene como condimento estos desajustes. Yo creo que es difícil imaginar que esas correcciones no tengan un impacto recesivo al menos por un semestre.

¿Cómo impacta el contexto internacional en este escenario?

_El contexto internacional es bueno, porque los precios internacionales de los commodities que exportamos son altos y las condiciones de liquidez internacional son buenas porque la tasa de interés de Estados Unidos y Europa es muy baja, en torno al cero. Eso será en 2022 peor de lo que fue este año. Como el Banco Central de EEUU ve que la inflación se le va de las manos va a endurecer un poco la política monetaria y le quitará liquidez a la economía mundial. Eso significa que va a subir la tasa de interés y eso, además de quitarle fuerza a los flujos de capitales que van a las economías emergentes, va a generar una caída de los precios de los commodities. Que si bien van a seguir siendo altos, van a ser más bajos que este año. Es un escenario de menos oferta de dólares que la que tuvimos este año, que fue excepcionalmente bueno.

_¿Habrá dólares suficientes para sostener la actividad económica?

_Para dar una idea, el año que estamos cerrando tuvo una afluencia de dólares extraordinaria producto en gran medida de los precios internacionales de las materias primas que fueron excepcionalmente muy altos, sobre todo soja, trigo. Nos aportaron cerca de u$s 10 mil millones extra, casi 3 puntos del PBI, por precio nada más. A eso hay que sumarle los 5.000 millones del FMI por Derechos Especiales de Giro. Es decir, son u$s 15 mil millones extras que tuvo la economía argentina, una gran cantidad. El año que viene imaginamos un flujo de exportaciones similar al de este año. O sea que con la misma cantidad de dólares no se puede crecer. Se necesitan más. Por el lado de dólares el crecimiento que vemos es más bien bajito.

_¿Creés que persistirán los controles de cambio, las restricciones para comprar divisas o para adquirirlas para viajar al exterior?

_ El acuerdo con el FMI lo que busca es ir descomprimiendo eso, aunque no de golpe. Entiende que es imposible levantar los controles o el cepo de una vez y para siempre. Imaginan un proceso gradual. O sea que el acuerdo con el FMI, si se da y cuando se de, debería apuntar a gradualmente flexibilizar esos controles. Ahora, más en el corto plazo y hasta que lleguemos a eso, hay un momento estacionalmente complicado en el mercado cambiario que es el verano, enero y febrero y parte de marzo cuando es baja la demanda de pesos y poca la oferta de dólares. En esos meses podemos ver mayores controles cambiarios que los que hay ahora.

_¿Que otras perspectivas avizora para 2022?

_ Nuestro escenario base, el que vemos mas probable, es estanflación controlada. Eso presupone el acuerdo con el FMI en marzo abril y en esa fase del año, que de alguna manera descomprime las dudas que hay sobre la economía argentina no genera un cambio profundo en la confianza inversora ni en la estabilización financiera, pero evita que haya un descontrol. Y las correcciones de las que hablamos que tienen un impacto recesivo y al mismo tiempo de aceleración de la inflación hacen que la economía esté estancada y con inflación, por eso la estanflación controlada porque no hay ningún sobresalto cambiario.

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