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Soledad Silveyra y Verónica Llinás, un duelo de hermanas en una comedia filosa y ácida

Soledad Silveyra y Verónica Llinás protagonizan uno de los primeros éxitos del teatro porteño en pandemia, “Dos locas de remate”. Desde el 3 de enero subirán la apuesta y estrenarán la obra en Mar del Plata sin bajar las funciones en el Astral de la CapitalY ya planean y desean y sueñan con una gira nacional que incluiría a Rosario si las condiciones sanitarias lo permiten. La obra, según Llinás, es una comedia dramática “un poco negra” sobre dos hermanas que, obligadas por las circunstancias, deben volver a verse las caras después de 20 años. “Creo que es uno de los mejores binomios que me han armado en la vida”, dijo Silveyra sobre este primer trabajo junto a su compañera de escenario. Sus personajes -una exitosa y maníaca a cargo de Llinás y una “pobre diabla” que interpreta Silveyra– están “al mango” todo el tiempo en esta comedia que Llinás consideró al principio como imposible de llevar a escena por el nivel de conflictividad entre los personajes y que consideró como una metáfora de la sociedad. “Dos locas de remate”, del español Ramón Paso, cuenta con la adaptación y dirección de Manuel González Gil.

¿Cómo es el personaje de cada una? ¿Qué las separó durante 20 años a las dos hermanas?

Soledad Silveyra: Una es exitosa y la otra es una pobre diabla, como me dijo Migré (risas). Es la que llega a pedir auxilio porque no tiene donde vivir. Y la convivencia de estas dos mujeres es absolutamente insoportable hasta que en algún momento algo les pasa.

Verónica Llinás: Mi personaje es completamente fóbico, lleno de tocs, maniática de la limpieza, de los gérmenes, y el de Solita es más emocional, el mío es más frío y esa emocionalidad le molesta muchísimo. Ella se queda cuidando a la madre y mi personaje está muy resentido con la madre y puede poner en palabras algo que el de Solita no puede que es que la madre es una mala persona, una egoísta. Se entiende que las separó la vida y a lo largo de la obra se va entendiendo un poco más.

Llinás y Silveyra junto a Manuel González Gil, director y adaptador de la obra del español Ramón Paso.

Llinás y Silveyra junto a Manuel González Gil, director y adaptador de la obra del español Ramón Paso.

¿Cómo resultó el encuentro de dos actrices que vienen de ámbitos distintos?

VL: Creo que en principio pasa algo que es que ambas nos respetamos y nos admiramos como actrices porque si no eso sería imposible. Eso es fundamental y después aprendiendo a trabajar juntas, aprendiendo una de la otra, cómo tratarla, cómo relacionarse. Creo que a pesar de tener distintas trayectorias o escuelas, coincidimos en la gran rigurosidad en el trabajo. A ambas nos importa mucho lo que sucede en escena, ambas somos muy obsesivas con todo, con la verosimilitud, con ciertos mecanismos teatrales. Nos agarramos más de lo que nos asemeja que de lo que nos separa y nos puteamos cuando es necesario, como buenas hermanas.

SS: Creo que es uno de los mejores binomios que me han armado en la vida. El trabajo fue un desafío porque somos dos actrices con carreras absolutamente distintas. Yo vengo del teleteatro, Vero del under, está mucho más acostumbrada a manejar este lenguaje teatral. Para mí fue todo un desafío ponerme a la altura. Por lo que dice la gente lo logramos las dos porque se crea un muy buen vínculo.

¿Se putean los dos personajes o Verónica y Soledad?

VL: Los dos personajes y Verónica y Soledad (risas). Creo que es lo más sano. Cuando son solamente dos y trabajás con la comedia, la risa es como un caballo que hay que aprender a montar, entonces hay que estar muy coordinados con el público y entre nosotras, y a veces hay distintas miradas. Además somos muy rabiosas en escena, pero justamente por eso que nos asemeja, que somos muy obsesivas con el trabajo, a pesar de que es comedia nos lo tomamos con mucha seriedad. Hay roces y creo que las dos somos impulsivas y también pensamos que eso es mucho mejor que acumular porque con eso terminás acumulando distancia. Me parece un mecanismo saludable, siempre que las cosas que se digan no sean dañinas ni destructivas. Pero ninguna de las dos somos así.https://www.youtube.com/embed/xHHpFL-ZIVM?feature=oembed

¿Cuál es la singularidad de esta obra en el contexto de otros trabajos que abordan los lazos familiares?

SS: Creo que está llevada a una expresión más jugada, como que vamos al mango. Es expresivamente muy fuerte, más allá del texto y de lo que se dicen y de cómo se tratan y del maltrato. Fue un desafío no perder la verdad porque llevarla tan arriba y que sea verosímil no es fácil. Nos podemos putear en alguna función, pero inmediatamente sabemos que podemos volver y que lo que nos importa es la calidad de la obra.

¿Qué les interesó o desafió del texto, personal o profesionalmente?

SS: Me interesaba mucho que fuera Verónica, que fuera el teatro Astral, que pudiésemos trabajar tres días a la semana en un año tan difícil. Y gracias a Dios la dirección del Astral nos dio esta posibilidad teniendo un teatro tan grande. Y con la dirección de Manuel, que siempre es un ángel protector. El trabajo fue un desafío porque somos dos actrices con carreras absolutamente distintas.

VL: El desafío fue tornar creíbles situaciones que no entendíamos. Con Solita siempre decimos que cuando leímos la obra por primera vez dijimos “esto no puede hacer”. Y en mi caso, yo tenía una intuición. Después un amigo que la leyó me dijo que se había divertido mucho y en ese momento hice una segunda lectura y ahí dije que sí es posible y es muy interesante poder llegar a estos niveles de locura donde el público se lo trague. El desafío es darle un recorrido emocional al personaje para que llegue a romper todo de bronca y que sea verosímil. Y el desafío de trabajar juntas dos actrices muy acostumbradas a la comedia sin que sea una batalla campal, sino de trabajar en equipo y domar el ego.

El trabajo fue un desafío porque somos dos actrices con carreras distintas, pero creo que es uno de los mejores binomios que me han armado (Silveyra)Compartir

Esa relación en la que las dos hermanas se agreden, ¿se podría tomar como una metáfora de la sociedad?

SS: Creo que esta violencia familiar viene de hace rato. Creo que todas las familias pasan en algún momento por una situación así, tal vez no llevada tan al mango. Pero no hice una relación entre la violencia que estamos viviendo y la obra. Gracias a Dios es mucho más delirante y te podés reír… Nosotros no tenemos mucho de qué reírnos…

VL: Me parece que sí . Por lo menos en la obra creo que las hermanas aprenden una suerte de convivencia y entendimiento que en la sociedad lamentablemente no veo que se esté dando. Creo que no se qué es ni de dónde viene o si es mundial. Lo veo muy característico de acá, pero puede que sea un fenómeno más mundial, de mucha división, de mucha gente muy segura de cosas que en el fondo no está tan segura, que se maneja de forma muy asertiva, que de un lado y del otros tienen la verdad de la milanesa. Y me pregunto cómo saben tanto porque yo para llegar a alguna conclusión necesito tantos datos que no tengo que me parece la actitud más lógica es una cierta duda, a ver cómo me repercute algo de lo del otro, poder escucharse. Eso ahora es imposible. Si uno toma las dos acciones, la gente vive en dos países distintos. A mí eso me provoca bastante angustia porque creo que hasta que eso no se arregle o aprendamos a convivir con las diferencias no vamos a salir del pozo. Es muy dura esa violencia, como la cultura de la cancelación, que no solamente no adhiero con el otro, sino que además quiero que desaparezca, que nunca nadie nunca más lo vaya a ver ni al cine ni al teatro. Es una especie de psicosis que estoy notando. ¿Cómo es eso que si no piensa lo mismo que vos querés que se muera de hambre esa persona y su familia, por ejemplo? ¿Querés eso de verdad? Es una cosa muy loca y esta obra de algún modo refleja esa locura. La obra está muy extrapolada, muy exagerada, se llega a momentos de una violencia enorme, pero no es más que la violencia que vivimos de verdad. Y esto por suerte es ficción y humor. Reaccionar con una cierta violencia cuando vos sentís que un sistema te oprime lo veo más lógico, es la única herramienta que le queda a la persona porque lo que tiene enfrente es mucho más poderoso, pero cuando es de pares, de ciudadanos o argentinos con argentinos se me hace más difícil de entender.

En la obra creo que las hermanas aprenden una suerte de convivencia y entendimiento que en la sociedad lamentablemente no veo que se esté dando (Llinás)Compartir

Esta es una comedia sobre dos hermanas que no se ven desde hace 20 años. ¿Qué piensan de las separaciones familiares cuando no se dan por motivos personales, sino que lo hacen para emigrar porque en Argentina ven una realidad que consideran adversa?

VL: En principio, me da mucha angustia y tristeza las familias que están separadas, me causa especial dolor, será porque no tengo una familia tan grande y valoro mucho a cada uno y además me quedan pocos… Cuando veo gente que no se comunica no logro entenderlo. Y en cuanto a las separaciones por otras razones por suerte la tecnología nos permite no estar tan separados. Yo me refiero a separaciones más emocionales, como que te separás internamente, como que no lo considerás de tu familia. Después hay maneras de estar cerca aunque no estés cerca físicamente. Lo peor es la distancia interna con el otro.

SS: Es una sensación que se vuelve a repetir como la del 2001, con los consulados llenos de gente, de jóvenes. Seguimos perdiendo cabezas y seguimos ganando ignorancia. Es demasiado, no sé qué vamos a hacer, la verdad. Por eso creo que la ciudadanía tiene que tomar un compromiso, sin lugar a dudas. Es muy triste.

Soledad, ¿extrañás la ficción de la televisión?

No. No extraño la tele. Por el momento, no, pero además duele porque éramos dueños del mercado y lo perdimos, ahora tenemos dos novelas al aire. es muy triste nuestra situación, muy dolorosa. Yo veía tantos argentinos en México y todos van a buscar laburo allá porque hay industria. Creo que llegó la hora de dejar de perder. Hay demasiada desigualdad y es un problema terrible para la organización, le suben el impuesto a uno, el otro protesta. Las discusiones son una cosa de locos. No puedo creer el nivel de discusión, cómo no se ponen de acuerdo en cosas elementales, qué hacemos, no vamos a dejar morir de hambre al 42 por ciento de la población. Organícense, creen un plan de gobierno para veinte años, pero hagamos algo. Pero cada uno que viene, emparcha.

Verónica, ¿cómo fue la experiencia con “How to be a Carioca” y “Canelones”?

Estoy esperando el estreno de “How to be a Carioca”, una serie que habla de distintas personas de distintas partes del mundo que por alguna razón viajan a Río de Janeiro. El primer capítulo es de Argentina. Son unitarios y viajamos con Andrea Frigerio. Es una mujer que se muere la madre y tiene que tirar las cenizas en el Cristo Redentor y cuando lo va a hacer no se puede y una serie de vicisitudes divertidas, fue muy interesante. Me encantó trabajar con Andrea con la que nunca había trabajado y sobre todo conocer a Carlos Saldanha, que es un grosso total, que hizo “La era de hielo”, “Río” y esta es su segunda serie con actores. Y “Canelones”, ahora se está cerrando y esperemos que se amplíe más el margen esa forma de inversión (crowdfunding), que es muy interesante porque te da una posibilidad de independencia enorme, poder opinar y hasta participar. El cuento “Canelones” es precioso, pero además lo que se teje alrededor del cuento es muy interesante y también me da ilusión trabajar con un equipo de actores muy bueno. Eso, y también esperando el estreno de la serie que hice con Lali (Espósito), “El fin del amor” para Amazon. Las plataformas por suerte vinieron, pero sí me parece que se produjo una suerte de flexibilización laboral que creo que en algún momento habrá que rever porque a lo largo de las grabaciones he visto gente muy cansada y equipos destrozados porque se trabaja una cantidad de horas que nadie controla, sobre todo en el exterior. Creo que en Argentina estamos un poco mejor. De cualquier forma la pandemia nos hizo retroceder un poco en ese sentido y supongo que se irá acomodando con el tiempo.

SOLITA SILVEYRA, CON ROSARIO EN LA MIRA

Soledad “Solita” Silveyra regresó hace una semana de Ciudad de México, donde estuvo filmando durante 50 días una película. Además de destacar la excelente experiencia -“me trataron como nunca me han tratado en la vida”, aseguró la actriz- Silveyra contó que la impactó ser testigo de “una sociedad peleando contra el narcotráfico”, situación que la hizo pensar en Rosario: “Vengo de la ciudad de México y digo que es una sociedad peleando contra el narcotráfico. Cuando llegué, lo primero que pensé es que tengo que conectarme con alguien en Rosario que trabaje con estos temas. Quiero hacer algo con eso que me preocupó enormemente porque una vez que se instala no lo sacan más y se pierde la ley. Cada vez son capaces de mayores atrocidades, por lo menos en los países donde se maneja el narco así. Me da pánico que eso le pase a nuestro país. Se convierte en un país sin ley en el que cada uno hace lo que quiere y no estamos tampoco muy lejos de eso. Pero si la ciudadanía no se compromete creo que no vamos a ningún lado. Rosario es el centro, tienen tierra, agua, aire, tienen todo, por eso se han centrado ahí evidentemente. Me gustaría poder colaborar, pero organizativamente. Yo soy muy de los pies en el barro, así que no te extrañe que me vean aparecer por allá. Se supone que tenemos todo el año tomado con la obra, pero siento que la ciudadanía se debe comprometer y en todo caso eso sería lo importante. Llegué muy preocupada con esto, estoy hace diez días en Buenos Aires, vinieron las fiestas y el cumpleaños de mi hijo, pero que algo voy a hacer, no me cabe la menor duda”, apuntó.

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