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Kitesurf, la “filosofía de vida”

“La sensación de la ola es única”, describe Fiorela Fantasía (31). Aprendió a hacer kitesurf en el río Paraná hace algunos años, pero desde que comenzó a probar el mar no lo cambia por nada y cada verano se trae el equipo de Rosario a Pinamar. “Una vez que tenés la técnica, no cambia tanto”, asegura antes de ir a probar una vela azul con la que participará de la DWS Kite, el evento más grande de kitesurf del país, que este año -en su cuarta edición- reunió a más de cien deportistas del país.

No se trata de una competencia por ver quién llega primero, sino un encuentro de apasionados por la disciplina en la que cada cual atiende su juego. Algunos irán en pequeñas tablas de surf sin enganches, la tabla bien preparada con parafina para no resbalar. Lo de ellos será aprovechar el viento y la fuerza de las olas en simultáneo. Otros llevan las tablas con agarres para los pies, como es el caso de Fiorela que ya salió disparada unos 100 metros adentro del mar.

Se la ve pasar con destreza entre una decena de kitesurfistas, rebotando sobre el agua. El único peligro es que se enreden los cables que sostienen las velas, pero maravillosamente, no es el caso, y el cielo se llena de los barriletes alargados. En general, quienes llevan este tipo de tablas van y vienen por el agua de manera perpendicular a la línea de la orilla. Se alejan y regresan, pero cada tanto vuelan."Las mujeres venimos integrándonos cada vez más a este deporte", cuenta Fiorela Fantasía (31). Foto: Fernando de la Orden / Enviado Especial

“Las mujeres venimos integrándonos cada vez más a este deporte”, cuenta Fiorela Fantasía (31)

“Waaaaaaa, ¿vos sabés si eso se alquila?”, pregunta a este diario una nena con trencita de caracolitos, mientras Fiorela salta unos dos o tres metros encima del nivel del mar. Otros tienen más edad y registro de los riesgos. “A mí me daría toque de vértigo”, confiesa Mariano a este diario y sigue: “¿Vos viste a la velocidad que van y ese salto que hacen en el aire?”.

Fiorela regresa corriendo por la arena y baja la vela. De los cien participantes que se reunieron este sábado en la zona de médanos de La Frontera, en Pinamar norte, cerca del 20 por ciento fueron mujeres. “Desde que me puse a dar clases hace dos años en la Costa, noto que muchas veces las mujeres se sienten acompañadas al aprender o estar en compañía de más chicas”.

“Esto es un deporte caro. Es a todo a pulmón siempre. Y las mujeres venimos integrándonos cada vez más, que se derribe esa barrera del miedo con el deporte extremo”, cuenta la instructora de 31 años -@fiofanta en Instagram-, que integra la red “Libres como el viento” en Rosario, un grupo de mujeres kitesurfistas.Es el cuarto año que se realiza la regata de kitesurf en Pinamar. Foto: Fernando de la Orden / Enviado Especial -

Es el cuarto año que se realiza la regata de kitesurf en Pinamar

A Fiorela le enseñó su padrino, en la laguna Melincué, cuando tenía 28, y después realizó el curso de instructora por adquirir más conocimientos para salir en grupo. “En estos meses del año, en Rosario sopla muy poco viento. Entonces, me empecé a venir acá a Pinamar como instructora para poder aprovechar la temporada y poder kitesurfear”.

El Dws Kite es un encuentro de kitesurfistas de todo el país que tiene el principal atractivo de una regata de 7 kilómetros que comienza en Pinamar al límite con Costa Esmeralda y termina en el parador Kota Beach, en el inicio de la Frontera norte de Pinamar. Es un proyecto de tres amigos pinamarenses que comenzó hace cuatro años y que buscar difundir la práctica y generar redes entre los deportistas del país.

“Como practicante del deporte, pude sentir la adrenalina de realizar una regata entre amigos en Pinamar y dije: ‘Esto tiene que poder experimentarlo todo kitero del país’. Me junté con mis socios, Ariel y Leandro, y comenzamos con esta idea en la que todos tienen premio y no se discrimina ni por edad, ni por género ni por nivel”, cuenta a Clarín Fermín Basteiro, excampeón de surf “nacido y criado” en la ciudad costera.Las tablas de kitesurf tienen un strap o agarre para los pies. Foto: Fernando de la Orden / Enviado Especial

Las tablas de kitesurf tienen un strap o agarre para los pies

“Pinamar es una perla para la práctica del deporte. Muchos no lo saben, pero varios sitios web especializados la ubican dentro de los tres mejores spots de Sudamérica para la práctica del deporte. Y está explotando año a año cada vez más, con un porcentaje de crecimiento deportivo de más del 5 por ciento anual”, explica Basteiro.

“Lo lindo” es que así como no no distingue por género, “el kite prácticamente no tiene restricciones de edad”, afirma. “En Argentina hay kiters de ambos sexos y desde los 9 años hasta pasados los 70 años de edad”.

Así lo demuestra Cristian Salas, de 52 años, un farmacéutico de Pinamar que practica el deporte hace 17 años: “Arranqué de grande, a los 35, y ahora es un vicio. Estás siempre estas esperando a tener viento para entrar al mar. Cada vez, que tengo señal de viento, me hago las 10 cuadras que tengo hasta la playa y en dos minutos estoy kiteando”.Cristian Salas (51) vive en Pinamar y revisa todas las mañanas el viento para ir a kitesurfear. Foto: Fernando de la Orden / Enviado Especial

Cristian Salas (51) vive en Pinamar y revisa todas las mañanas el viento para ir a kitesurfear

Su hijo Agustín Salas (26) comparte la pasión con él. “Me enseñó a los 18 años, porque yo le pedí. Lo había visto volver de Mar Chiquita, donde tomó clases, y meterse en el agua con el kite cuando acá en Pinamar era algo que no lo practicaba nadie”, cuenta por teléfono el joven. Este año no pudo participar, por encontrarse aislado por Covid.

Muchos kitesurfistas provienen de otras actividades vinculadas con el viento o con deportes de tabla, como el windsurf, parapentismo, wakeboard, snowboard, surf o de vela ligera, en sus diferentes expresiones, lo que le da a la disciplina distintos estilos. Tiene la particularidad de tratarse de una práctica realizada siempre por al menos dos personas.

“Si bien se trata de un deporte individual, se necesita de asistencia para lanzar o aterrizar el kite, para colaborar en el recupero de la tabla o el relanzamiento del kite en el agua, para auxiliar a quien pueda sufrir algún inconveniente o simplemente para organizar una salida a un determinado espejo de agua durante el fin de semana o planificar sus vacaciones, lo convierten en un deporte asociativo en el que se destacan los principios y virtudes del deporte social”, destaca el organizador del evento.El kitesurf es un deporte individual, pero que se practica siempre en colectivo porque requiere de asistencia mutua. Foto: Fernando de la Orden / Enviado Especial

El kitesurf es un deporte individual, pero que se practica siempre en colectivo porque requiere de asistencia mutua

Juan Sixte (33) prepara su vela en el punto de salida. Acaba de llegar de la ciudad de General Madariaga, donde vive, con seis amigos kitesurfistas para participar por cuarto año consecutivo de la regata. Es su grupo de confianza para el agua: “En el kite te das una mano siempre con el que estás en el agua, porque primero que esto tiene su riesgo. Solo no hay que meterse, por una cuestión de seguridad”, explica.

“En mi caso, comencé hace 6 años sin ninguna experiencia de nada. En Madariaga todos vamos a pescar o andamos en moto por los médanos, pero eso es todo. Son los pasatiempos que tenemos para entretenernos. Pero esto me encanta y estamos solo a quince minutos en auto”, explica.

Una vez que te enganchás, no hay camino de retorno, advierte. “Termina siendo una filosofía de vida. Te levantás y chequeás el clima. Cada lugar tiene sus condiciones, pero Pinamar es ideal, sopla todo el año. Vivimos adentro del agua”.

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