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De ícono imperial a sede de los soviets: el hotel que hospeda a Alberto Fernández en Rusia

El misterio de la historia de Rusia y su lugar en el mundo están en sus genes. Historiadores, especialistas y propagandistas han considerado a la nación de Vladimir Putin como un “puente” entre Europa y Asia, un nexo entre Occidente y Oriente. El derrotero se manifiesta en gran parte de los detalles de su vida política y artefactos culturales, sus revoluciones y guerras, en sus credos y controversias. Con más de 100 años de historia, el Metropol, el lujoso hotel en el que se hospedará Alberto Fernández en su gira, no escapa a esa lógica.

Corría fines del siglo XIX cuando el coleccionista de arte ruso y mecenas Savva Mamontov decidió impulsar la creación de Metropol. Lo bautizó con una fórmula que se repitió en todo el mundo, un nombre que connota la velocidad de las grandes ciudades y su acelerada urbanización. Por entonces, Savva rescató el edificio para impulsar un centro cultural que incluría un teatro, un restaurante y una galería de arte. Empezó a recibir público en 1905, para competirle al Teatro Bolshoi, ubicado muy cerca de allí y a 500 metros de la Plaza Roja.

La estructura es hija de un período revulsivo y de nuevas ideas, que marcará el tránsito entre 1895 y 1917, año de la revolución bolchevique. El imperio de los zares estaba decadencia y la intelectualidad, los artistas y elites buscaban nuevas inspiraciones. En arquitectura, el Art Noveau francés o Modern creció en influencia y ello se reflejó en el diseño del hotel y la planificación urbana de Moscú y San Petesburgo. Fiel a la idiosincracia rusa, la puesta en valor no fue una copia del estilo europeo. Hubo convivencia e invención en la ornamentación y el uso del color.El edificio mantiene una influencia artística proveniente del Art Noveau (Crédito: Metropol Hotel Moscow)El edificio mantiene una influencia artística proveniente del Art Noveau

En ese torrente creativo naufragaba Mamontov quien, junto al arquitecto William Walcot y artistas como Mikhail Vrubel y Nikolay Andreev, decidieron desarrollar el monumental proyecto, luego de someterlo a un concurso de ideas. El centenario lugar no solo fue un ícono en el se alojarían obras de la vanguardia artística rusa, sino que también se convertiría en una de las vidrieras de los avances técnicos de la época: la luz eléctrica, los teléfonos en las habitaciones y los ascensores.

El estilo del Metropol, con sus torres góticas en las esquinas, los paneles de mayólica neorrusos de Vrubel y Alexander Golovin, y los bajorrelieves de Andreev, se destacaron en la escena cultural de comienzos del siglo XX.

Bajo el telón del lujo estético, el anfiteatro de la política rusa se desplegó en sus conflictivos capítulos.El hotel Metropol, durante el período en que gobernó el régimen bolchevique (Crédito: Metropol Hotel Moscow)El hotel Metropol, durante el período en que gobernó el régimen bolchevique

Antes de la revolución encabezada por Vladimir Lenin, la aristocracia zarista era habitúe de los salones decorados en oro. Rasputín llegó a organizar fiestas. Con la toma del Palacio de Invierno y la caída de la monarquía, el hotel fue cabeza de playa de la contrarrevolución del Ejército blanco, hasta que claudicó en las batallas contra los bolcheviques y la Guardia Roja.

Con la nueva etapa, el edificio y su restaurante comenzarán a oficiar como sede de las discusiones que tendrían Lenin, Leon Trotsky y otros referentes del levantamiento de aquel icónico octubre. La revolución también tuvo su transformación en lo edilicio: los pisos y la decoración adoptará un carácter más frugal. La estructura fue ungida como la “Segunda Casa de los Soviets”. La “Primera” era otro hotel de lujo reciclado para las nuevas tareas políticas: el Nacional.

A partir de la victoria y de la consolidación del régimen comunista, el gobierno abrió las puertas del hotel hacia el resto del mundo. En ese marco comenzó a recibir, nuevamente, extranjeros. En 1931 volvió a ser un emprendimiento turístico, por tratarse una obra maestra de la arquitectura y la cultura rusa y, al mismo tiempo, una vidriera política. Algunos escritores, como George Bernard Shaw, se maravillaron con la estructura y la ciudad moscovita. Otros, entre ellos el periodista galés Gareth Jones, marcaron los contrastes del lujo. Por entonces, en el hotel no había “papel higiénico por ningún lado”.

En medio del colapso de la Unión Soviética, en 1991, el hotel tuvo una importante remodelación. Sin embargo, en 2012, a raíz de un creciente déficit local, la ciudad de Moscú incorporó a la empresa en un programa de privatizaciones. Azimut Hotels, la mayor cadena hotelera de Rusia, propiedad del empresario Alexander Klyanchincompró el inmueble por 218 millones de euros en una subasta. Había pasado por el mismo destino el hotel Nacional, otro emblema histórico del corazón moscovita.

En la actualidad, el hotel de cinco estrellas cuenta con una superficie de 39 mil metros cuadrados presenta una oferta para clientes premium, con cerca de 360 habitaciones. Se ofrecen tanto habitaciones estándar como suites clásicas de diversa categoría: “Ejecutiva”, “Gran Superior”, “Deluxe”, “Suite Deluxe”, “Metropol Lux” , “Premier Lux” y “Embassy Suite”.El hotel cuenta con una superficie de 39 mil metros cuadrados (Crédito: Metropol Hotel Moscow)El hotel cuenta con una superficie de 39 mil metros cuadrados

En sus comienzos, el Metropol funcionó como uno de los destinos emblemáticos del turismo de alta gama, de diplomáticos, artistas y aristócratas. Por sus habitaciones y pasillos circularon referentes de la cultura como Bertold Brecht, Marlene Dietrich, Leon Tolstoi y dirigentes políticos de la talla de Mao Tse Tung, Barack Obama y Jacques Chirac. También pasaron famosos personalidades del mundo espectáculo reciente, como los actores Gerard Depardieu, Arnold Schwarzenegger y Sharon Stone. Los ex presidentes Carlos Saúl Menem y Cristina Kirchner también se hospedaron en sus giras diplomáticas.

Los conocedores de la historia del hotel afirman que el 80% del interior data de la época del imperio zarista. Gran parte de la obra sobrevivió a la Revolución de 1917 y la ola privatizadora. Cien años después, el edificio mantiene su vigencia como uno de los epicéntros geográficos del poder de Rusia.Una de las habitaciones del lujoso establecimiento (Crédito: Metropol Hotel Moscow)Una de las habitaciones del lujoso establecimiento

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