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Congreso: se demora el inicio real de las extraordinarias luego de la renuncia de Máximo a seguir conduciendo el bloque oficialista

El Frente de Todos en el Congreso buscará, durante el correr de esta semana, acercar posiciones con la oposición y reacomodar una agenda de imposible cumplimiento para las sesiones extraordinarias que habrá hasta fin de mes. El por ahora nulo trabajo, que se preveía desde diciembre último, se vio potenciado días atrás por la renuncia de Máximo Kirchner como jefe del bloque oficialista en Diputados, que dinamitó por unos días cualquier tipo de actividad.

La mayoría de las leyes incluidas en las extraordinarias -o todas- por la Casa Rosada quedarán para el período ordinario, que comenzará el 1 de marzo próximo con el discurso de Alberto Fernández. Se esperan allí definiciones sobre el entendimiento del Estado argentino con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Mientras tanto, el oficialismo intentará recuperarse del golpe que dio Kirchner a su propio espacio. Entre el presidente de la Cámara baja, Sergio Massa, y el nuevo titular de la bancada, Germán Martínez, apuntan a definir la conformación de las comisiones con la oposición.

El objetivo es no generar una guerra con Juntos por el Cambio, que tiene dos legisladores menos que el kirchnerismo. Además, servirá para conocer qué hará el camporismo ante la posibilidad de un acuerdo del tándem Massa-Martínez en las próximas charlas con el macrismo en Diputados.

Una situación similar ocurre en el Senado, que se mantiene en silencio y con un cristinismo que prefiere actuar lo menos posible hasta el 1 de marzo. Sin embargo, y con respecto a las comisiones, amenaza a Juntos por el Cambio a dejarlo con poco y nada, como hizo en la de Presupuesto y Hacienda en diciembre pasado, situación que de manera insólita avalaron macristas como Humberto Schiavoni.

Los diputados y senadores oficialistas fueron informados, desde hace varios días atrás, de una supuesta reanudación de la actividad a partir del 14 de febrero, excepto que ocurriese alguna urgencia. Un tema que prevé el Gobierno como “viable” es el nuevo Consenso Fiscal, que permite la suba de impuestos locales y desvirtúa aún más el acuerdo original de 2017. Quien no acompañó fue el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, que sostiene una puja judicial con Nación por la millonaria poda de fondos contra la Ciudad gatillado por Alberto Fernández. Se diferenciaron del PRO los gobernadores radicales Rodolfo Suarez (Mendoza), Gustavo Valdés (Corrientes) y el jujeño Gerardo Morales (Jujuy), flamante jefe de la UCR nacional y uno de los enlaces preferidos del oficialismo con la oposición.

Para la convocatoria a sesionar se agregó un megacombo de leyes industriales que generan críticas en algunos sectores del propio oficialismo, y desde la oposición solicitan -desde hace semanas- la presencia y definiciones del ministro de Desarrollo Productivo, el kirchnerista Matías Kulfas, ausente en el fallido debate sobre el Presupuesto 2022.

El proyecto más importante de las extraordinarias no es el Consenso Fiscal, sino la reforma del Consejo de la Magistratura, tras el plazo que dio la Corte Suprema de Justicia para reorganizar la conformación del organismo que propone y sanciona a los jueces antes del 15 de abril. A inicios de diciembre pasado, el Gobierno envió al Senado una ley sobre el Consejo para llevar la conformación a 17 miembros. Para ello, se sumarían dos abogados, un juez y un miembro del ámbito académico y científico a los distintos estamentos con que hoy cuenta la institución, e incorpora la perspectiva de género.

La oposición aprovechó los espacios que regaló el Gobierno y presentó varios proyectos para reorganizar el Consejo de la Magistratura, a cargo de diputados como Mario Negri (UCR) y Pablo Tonelli (PRO). Los referentes de Juntos por el Cambio se propusieron unificar las iniciativas en una sola, que dejaría la titularidad del Consejo en manos de la Corte Suprema, algo que el Gobierno rechaza tanto en su proyecto como en sus declaraciones.

Desde el Senado, las primeras señales sobre este debate no fueron buenas, aunque las reacciones intempestivas que parten desde el entorno de Cristina de Kirchner son moneda corriente y podrían despertar al Congreso. De hecho, en varios despachos ya apuestan sobre qué Cámara recibirá primero el eventual acuerdo con el FMI.

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