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Confirman la prisión para el exfuncionario judicial acusado de someter sexualmente a su novia

“Las probanzas (…) evidencian claramente que el accionar de Garzuzi tenía por finalidad explotar sexualmente a la presunta víctima y reducirla a la servidumbre, para lo cual habría desplegado estrategias con coordinación y manejo de los tiempos, hasta lograr una clara dominación de la voluntad (…), que le posibilitó explotarla sexualmente y reducirla a la servidumbre”.

La síntesis de la conclusión de la vocal de la Sala B de la Cámara Federal de Córdoba, Liliana Navarro, compartida por sus pares Abel Sánchez Torres e Ignacio Vélez Funes, confirmó el procesamiento con preventiva –dictado por el juez N°2, Alejandro Sánchez Freytes– contra Eduardo Julio Garzuzi (52).

De esta forma, el secretario de la Mesa de Coordinación y Enlace de Tribunales II, de la Dirección de Policía Judicial, actualmente con carpeta médica y jubilación provisoria por invalidez, seguirá detenido (lo está desde septiembre de 2020).

Fue imputado por el fiscal N° 2, Carlos Casas Nóblega, como presunto autor del delito de trata de personas con fines de explotación sexual de su novia (22) y de reducción a la servidumbre, agravado por abuso de una situación de vulnerabilidad y por haberse consumado tal finalidad.

El fiscal Casas Nóblega investiga también a otro exfuncionario judicial. (Archivo/La Voz)
El fiscal Casas Nóblega investiga también a otro exfuncionario judicial

Los camaristas, sin embargo, revocaron (por mayoría) el procesamiento por amenazas y dictaron la falta de mérito, con lo cual deberá profundizarse la investigación (para sobreseerlo o procesarlo).

El expediente había llegado a la Cámara tras la apelación del defensor Benjamín Sonzini Astudillo, quien entendió que no se había alcanzado la probabilidad necesaria para determinar la participación de Garzuzi. En consecuencia, solicitó el sobreseimiento o la falta de mérito.

EL CASO

Garzuzi quedó implicado como sospechoso luego de la denuncia que presentó la madre de la supuesta víctima, una joven con problemas de adicciones a las drogas. En una reunión organizada por otro exfuncionario judicial (bajo sospecha), en noviembre de 2019 Garzuzi habría obtenido el número de celular de la mujer a través de su colega.

A partir de allí, Garzuzi habría montado una estrategia de captación durante más de un mes, enviándole a la mujer mensajes y fotos y realizándole ofrecimientos de droga y alcohol. Según consta en el fallo de la Cámara, eso logró probarse por las numerosas capturas de pantalla del celular que utilizaba la joven y por las declaraciones de su hermana y otro testimonio.

Garzuzi habría insistido en encontrarse con la joven, aunque ella recurrió a diversas evasivas para evitarlo. No obstante, el exfuncionario habría desplegado una constante insistencia hasta que, en diciembre de 2019, la mujer accedió a pasar con él un fin de semana en un hotel de Villa Carlos Paz.

El hombre le habría brindado una provisión indiscriminada de droga, en el marco de una presunta “fiesta” u orgía. Luego, Garzuzi habría logrado continuar con el proceso de captación con mayor facilidad: su acomodada situación económica le habría permitido proveer de drogas a la joven de manera constante. Eso habría agravado su adicción, su situación de vulnerabilidad y su dependencia económica de él.

SUPUESTAS AGRESIONES Y SOMETIMIENTO

Uno de los elementos que reforzaría hipótesis del sometimiento es la declaración de un vecino de Garzuzi, quien afirmó que éste la habría drogado, agredido físicamente y violado. En ese sentido, agregó que algunos vecinos señalaron que otros hombres también la habrían abusado en el departamento. Además precisó que se escuchaban insultos sistemáticos del imputado hacia la joven, gritos y peleas en el marco de la convivencia a la que habría llegado tras haber sido supuestamente doblegada su voluntad.

“No hacés nada. Te tengo que mantener yo”, habría sido uno de los dichos del imputado captados por el vecino. La mujer le habría pedido que no la echara del departamento céntrico porque no tenía a dónde ir, ya que, como consecuencia de su relación con Garzuzi, no solamente se habría apartado de su familia y de su grupo social, sino que además, sus planes de vida habrían sido alterados, especialmente los estudios que cursaba.

Incluso, la hermana de ella y otras personas intentaron hacer que regresara a su hogar, aunque solo consiguieron que se quedara en el departamento de una de ellas. Sin embargo, la joven manifestó su intención de volver al inmueble con Garzuzi para consumir sustancias.

En ese sentido, los informes de la Subsecretaría de Trata y del Polo de la Mujer se desprende que habría tenido una dependencia extrema, tanto económica como afectiva del exfuncionario.

Mientras duró la convivencia, disponía de libertad ambulatoria, pero “su libertad de locomoción habría estado claramente acotada con motivo de su extrema dependencia” del acusado, de acuerdo con el fallo.

Sin DNI (se lo habría retenido Garzuzi) y sin, ya que su familia no le habría dado fondos, le habrían asegurado a Garzuzi que volviera constantemente con él.

El juez Sánchez Freytes recibió el aval de la Sala B de la Cámara al procesamiento por trata. (Archivo/La Voz)
El juez Sánchez Freytes recibió el aval de la Sala B de la Cámara al procesamiento por trata

La supuestas “captación”, “traslado” y “acogimiento” que habría utilizado el hombre habría llegado a despersonalizar a la mujer, con un agravamiento de su adicción fomentado por el imputado, con lo cual habría logrado anular su voluntad en una “relación asimétrica”, según el informe del Polo.

Por su parte, sobre las supuestas “fiestas” sexuales a las que Garzuzi la habría llevado y donde aparentemente se consumía crack en compañía de otras mujeres y presuntos narcotraficantes, la mujer le habría manifestado su voluntad de no participar más de ellas (cuando atravesaba una separación transitoria de él).

Si bien los profesionales de la Subsecretaría de Asistencia y Trata de Personas explicaron que no surgieron indicadores de que fuera víctima de trata, las demás pruebas valoradas en conjunto “desvirtúan absolutamente” las apreciaciones de los expertos “de una manera preliminar y sobre un contexto absolutamente acotado”, señaló la camarista Navarro.

“Surgen numerosas probanzas que acreditan (…) la existencia de dolo en el ánimo del imputado” y “la finalidad de explotación, la cual se consumó”, agregó la vocal, y consideró que había riesgo procesal de fuga o entorpecimiento de la investigación, por lo que confirmaron la preventiva.

REVOCARON LAS AMENAZAS

Por otro lado, revocaron (por mayoría) el procesamiento por amenazas. De acuerdo con la acusación, tras un allanamiento en su departamento, Garzuzi habría amenazado por WhatsApp a la madre de la joven, quien lo había denunciado: “No es tan fácil, eh. No se la va a llevar así nomás, señora. (…). Va a saber quién es su hija y va a saber quién soy yo. (…) ¿Se da cuenta lo que hizo con un profesional, señora? Pronto nos veremos”.

En otro audio también le habría dicho: “A las 9 estoy ahí con gente. Y, si no está, tendré que entrar por la fuerza. No es una amenaza, por favor, es simplemente un pedido para que usted deje de hacer tonteras, hubiese cuidado a su hija antes señora… Y a mí no me van a hacer una denuncia por trata de personas. ¿Pero quién se ha creído que es, señora?”.

Sin embargo, para Navarro y Vélez Funes, los dichos de Garzuzi no tuvieron el propósito de amedrentarla. “Cuanto menos, dejan subsistente un estado de duda”, sostuvieron. Para el vocal disidente, Sánchez Torres, las palabras sí buscaron infundirle miedo e intimidarla.

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