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En Córdoba se desarrolla el primer dispositivo argentino para congelar embriones

Asimple vista, es como una paletita para remover café. Sin embargo, es un dispositivo de alta tecnología que llevó cinco años de desarrollo y que es clave para congelar embriones en las clínicas que se dedican a tratamientos de fertilidad asistida.

Este soporte nació gracias al trabajo que se llevó a cabo en Nascentis, un centro de fertilidad ubicado en la zona noroeste de la ciudad de Córdoba.

Iván Anduaga Marchetti, director de los laboratorios de Embriología Clínica de esa institución privada, fue quien lideró el trabajo. No sólo buscaba sustituir un dispositivo importado, sino que evolucionara de acuerdo a las necesidades que surgían con su uso.

“Empezamos un trabajo de consultas entre colegas, y en base a eso comenzamos a pensar el producto en sí, diseñarlo en conjunto con la Universidad Nacional de Córdoba”, relata Anduaga Marchetti.

En el desarrollo, fue clave la experiencia de uso, que se fue aplicando para ir mejorando el producto. “No es una copia, pasó por chequeos en 11 laboratorios de embriología en todo el país”, remarca César Sánchez Sarmiento, director de Nascentis.

Así es el dispositivo desarrollado para el congelamiento de embriones. (Nascentis)
Así es el dispositivo desarrollado para el congelamiento de embriones. (Nascentis)

El dispositivo es similar a una paletita para remover café, pero tiene un capuchón. “Es una especie de cuchara para el embrión que se necesita guardar. Se lo deposita en la punta de la cucharita y se introduce en el nitrógeno”, simplifica Anduaga.

Justamente, esa forma de “cucharita” es la que lo diferencia de todo lo que existe en el mercado.

“En Nascentis, estamos investigando constantemente. Ya tuvimos un hito en 2012, cuando presentamos un estudio sobre el wifi y espermatozoides, que tuvo impacto mundial. Bueno, este es el segundo hito, que va a a cambiar la forma de trabajar en los centros de fertilidad del mundo occidental”, subraya Sánchez Sarmiento.

PARA QUÉ SIRVE EL DESARROLLO

Antes de ser congelados en nitrógeno líquido, los embriones pasan por diferentes medios de cultivo a través de los cuales se los deshidrata y se les coloca crioprotectores. Eso permite que no se dañen al momento de llevarlos al nitrógeno.

Luego de pasar por todos los medios de cultivo necesarios para completar este proceso, los embriones se colocan en el dispositivo desarrollado, el cual sirve de soporte para su conservación en nitrógeno.

La “cucharita” permanece allí, conteniendo a los embriones, hasta el día de su descongelamiento, cuando se coloca en otros medios de cultivo para rehidratarlos y dejarlos óptimos para su transferencia al útero.

CÓMO SE DESARROLLÓ

El desarrollo consiguió un subsidio del entonces programa Emprende Industria, del Ministerio de Industria y Comercio de Córdoba, que fue clave para iniciar el proceso que duró cinco años.

Se realizó en colaboración con el Departamento de Química de la Universidad Nacional de Córdoba y el Cequimap, para analizar los polímeros existentes en el mercado, conocer sus características e identificar las propiedades físico-químicas necesarias para llevar a adelante este nuevo dispositivo.

Primero, un grupo de 15 embriólogos (entre los del equipo de Nascentis y otros perteneciente a centros de medicina reproductiva de todo el país) identificaron características positivas y negativas de los dispositivos en uso hasta ese momento.

Luego, un grupo de ingenieros trabajó en el desarrollo de tres prototipos, que fueron nuevamente analizados por los embriólogos. Esto determinó cual de los tres se mejoraría y finalmente se construiría.

Se realizaron nuevos ajustes al producto y se elaboró un dossier de validación ante la Anmat, entidad que aprobó el producto. Además cumple normativas ISO.

En tanto, se está preparando su aprobación para la venta y distribución en Estados Unidos y Europa.

NUEVA INDUSTRIA LOCAL

Para su comercialización, se creó la firma Zure-Embryotech. Los dispositivos, por ahora, se fabrican en Buenos Aires.

Pero ya están trabajando en otros dos proyectos. Uno, el más avanzado, tiene que ver con la automatización en el proceso de congelamiento del embrión. Mejorará la trazabilidad y disminuirá los riesgos de pérdida en algún paso del procedimiento.

“Es la primera empresa creada por un embriólogo. Esto no tiene techo”, sostuvo entusiasmado Anzuaga Marchetti.

El objetivo no es solamente comercializar el dispositivo en Argentina, que supone un ahorro del 15 por ciento sobre lo que hay en el mercado y se paga en pesos, sino también exportarlo a los demás países latinoamericanos, Estados Unidos y la Unión Europea.

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