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Una iniciativa que nació en la crisis de 2001 y hoy exporta su modelo al mundo

En plena crisis de 2001 un grupo de educadores convocados por María Nieves Tapia, fundó el Centro Latinoamericano de Aprendizaje y Servicio Solidario (CLAYSS) que lleva veinte años de trabajo continuo.

“A principios de 2002, entre el corralito y los cacerolazos, nos reunimos un grupo de profesionales que tras un interrumpido paso por el Ministerio de Educación nos habíamos enamorado del aprendizaje y servicio solidario, estábamos convencidos que era una innovación, una herramienta profundamente transformadora de la educación y una mejora para escuelas y universidades”, explica la profesora María Nieves Tapia, fundadora y directora de CLAYSS.

“En un contexto político económico de gran incertidumbre, luego que se disolviera el programa Escuela y Comunidad del Gobierno, sentimos la necesidad de asistir a la comunidad educativa que se había involucrado para no dejarla sola y dispersa”, agrega.

El aprendizaje-servicio solidario es una pedagogía que promueve el desarrollo de proyectos auténticamente solidarios, protagonizados activamente por los estudiantes y articulados intencionadamente con contenidos de aprendizaje. «Esto implica que se aprende haciendo solidariamente con los demás, y de eso hablamos cuando hablamos de aprendizaje y servicio solidario”, asegura Nieves Tapia.

Actualmente CLAYSS registra a más de 110.300 estudiantes comprometidos en proyectos solidarios y 7.500 educadores líderes en este tipo de proyectos. Y este año para celebrar sus 20 años preparó una agenda llena de actividades: capacitaciones en distintos países, el lanzamiento de varios libros, y la 25° edición del Seminario Internacional que convoca profesionales de todo el mundo, mientras continúa desarrollando programas de apoyo que alcanzan a más de 740 instituciones.

Proyectos en Argentina y el mundo

En los últimos años, CLAYSS acompañó distintos proyectos e historias inspiradoras en países de América Latina, Europa, Asia y África. En Argentina sumó proyectos de instituciones en provincias de todo el país.Huertas y viveros, como parte de los proyectos solidarios en todo el país.

Huertas y viveros, como parte de los proyectos solidarios en todo el país.

En Salta, por ejemplo, alumnos de escuelas técnicas realizaron máscaras para el personal de salud durante la pandemia; en Jujuy, la comunidad educativa de la Escuela Albergue Cangrejillos puso en marcha un proyecto de forestación y transferencia de tecnologías para el establecimiento de huertas y viveros familiares en la Puna; en Tucumán, estudiantes fabricaron “espirales” con yacón, para que los vecinos pudieran dejar abiertas las puertas de sus casas, protegiéndose del dengue y la chikungunya.

A su vez, CLAYSS coordina un programa mundial como Uniservitate, que reúne distintas universidades de los cinco continentes. «Llevamos el programa de Apoyo a Escuelas a Europa Central y somos referentes del aprendizaje-servicio solidario tanto en Europa como en África. Desde CLAYSS estamos exportando el modelo latinoamericano de aprendizaje-servicio al mundo”, concluye NIeves.

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