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Ataque a la vicepresidenta: la jueza está cerca de procesar a la novia de Sabag Montiel con un rol clave

La jueza María Eugenia Capuchetti avanza en lo que será, en los próximos días, el procesamiento de Fernando Sabag Montiel y de Brenda Uliarte, la pareja detenida e imputada por tentativa de homicidio contra Cristina Kirchner. Durante las últimas horas, se incorporaron al expediente más pruebas que complican la situación del joven de 23 años en lo que la justicia considera se trató de un ataque planeado. Se analiza si a la joven lo que le correspondería afrontar es una pena como partícipe del hecho o una coautoría del mismo.

Tres DVD fueron entregados a la justicia federal por parte de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), con una gran cantidad de imágenes obtenidas a través de las cámaras públicas como privadas, también de militantes y vecinos que el 1 de septiembre estaban en la zona donde se produjo el ataque contra la vicepresidenta.

A la hora de sistematizar ese gran banco de imágenes, los especialistas de la PSA se enfocaron en un pedido específico de la jueza Capuchetti y del fiscal Carlos Rívolo: qué hicieron los días previos al ataque los dos principales acusados y qué ocurrió después del hecho ocurrido aquel jueves cuando Cristina Kirchner regresaba a su casa después de sus actividades en el Congreso.

Como piezas del mismo rompecabezas, los videos registrados en diferentes momentos y lugares, pero dentro de la ventana de tiempo que se encuentra bajo investigación, complican aún más a Brenda Uliarte, quien en un comienzo y públicamente, dijo no saber nada sobre el ataque, ni sobre el arma Bersa calibre 32. Negó haber estado con Montiel y dijo que no había estado afuera de la casa de Cristina Kirchner. Todas fueron mentiras que fue exponiendo la justicia.

Las imágenes la muestran aquel jueves temprano llegando a Constitución en una de las formaciones del tren Roca. Con ella llevaba un bolsa blanca de plástico y un paraguas. Los dos objetos fueron secuestrados esta semana por la justicia federal. Más registros fílmicos la muestran en la esquina de la casa de la vice el 1 de septiembre cuando ocurrió el intento de magnicidio. Las mismas capturas la muestran retirándose con una llamativa tranquilidad de la escena en medio del caos y la confusión: Fernando Sabag Montiel ya había gatillado dos veces el arma Bersa.

Lejos de concebir que sus acciones estaban desvinculada del ataque, la justicia federal fue sumando pruebas que corroboran dos cosas, en principio: Brenda Uliarte fue parte de la planificación del ataque y cumplió un rol determinante en lo que se determinó en la investigación, como tentativa de homicidio.

Atrás quedaron y sin efecto, los dichos de su declaración indagatoria el martes pasado por la noche, cuando en el despacho ubicado en el tercer piso de Comodoro Py la joven de 23 años sostuvo que no participó de los hechos a los que calificó de “aberrante”. Añadió que no creía capaz a Sabag Montiel de haber empuñado la pistola contra Cristina Kirchner “más allá de las diferencias políticas que tenía con la señora”, añadió.

Pese a su intento de despegarse de los delitos atribuidos, la justicia fue corroborando la última semana su grado de responsabilidad en los hechos que la jueza Capuchetti detallará en la resolución a través de la cual la pareja terminará procesada. Bajo la convicción de que cumplió un rol importante en los hechos pesquisados, creció la tesis de las tareas previas de inteligencia en las inmediaciones de la casa de Cristina Kirchner.

Diversas imágenes de los registros fílmicos, muestran a la joven días previos cerca de Uruguay y Juncal, al igual a Fernando Sabag Montiel. El 28 de agosto, cuatro días antes del ataque, ambos estuvieron en las afueras de la propiedad de Cristina Kirchner. Fue el día posterior a los incidentes con la policía de la Ciudad por la colocación de vallas ante la convocatoria de una movilización por parte del Frente de Todos.

La pareja recorría la zona, sin mezclarse con los manifestantes, siempre observando la situación que en más de una ocasión, incluyó la llegada de la vice a su hogar después de las actividades oficiales. Estas tareas que denominan de inteligencia, se venían realizando con mayor antelación, incluso un mes antes del ataque.

La situación de Uliarte se complicó aún más, después de que los integrantes del grupo que comercializa algodones de azúcar, señalaron en declaración testimonial que la joven habría enviado un mensaje de whatsapp a una amiga mostrándose “orgullosa de lo que hizo” Montiel, en referencia al atentado contra la vice.

Otro de los amigos del grupo públicamente conocidos como la “banda de los copitos”, contó que Brenda Uliarte en alguna ocasión, dijo “tener ganas de matar” a la vicepresidenta, contó Miguel Ángel.

Ante la acumulación de las pruebas quedan también sin sentido las únicas palabras que Sabag Montiel pronunció ante la jueza Capuchetti y el fiscal Rívolo: “Brenda no tuvo nada que ver y yo tampoco”, respecto al atentado contra Cristina.

Ambos serían procesados en los próximos días por tentativa de homicidio y tenencia ilegítima de un arma de fuego de uso civil. La mayor responsabilidad recae sobre Sabag Montiel (con una pena de 15 a 22 años), a la joven podrían acusarla como coautora del hecho y para ello será clave el resultado de las pericias ordenadas sobre los objetos que se secuestraron. Otra de las posibilidades la acusación por participación del ataque, y en función de su rol será el grado que se le atribuya.

El pasado miércoles, la justicia los imputó formalmente al considerar que el ataque «tuvo planificación y acuerdo previo», que la joven «estaba presente en las inmediaciones del lugar al cual arribaron conjuntamente (Uliarte y Sabag Montiel)». Se determinó que ambos «detentaban el arma de fuego secuestrada con sus municiones desde fecha anterior al hecho, cuanto menos desde el 5 de agosto de 2021».

Leonardo Uliarte, padre de la joven, habló esta semana en una entrevista donde se reconoció como fanático kirchnerista y contó que quisiera hablar con la vicepresidenta para pedirle perdón en nombre suyo o de su hija. Es el único que visita a la joven detenida hace una semana en una sede de la PSA. La justicia entendió que es un lugar de “mayor seguridad y resguardo”.

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