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El Gobierno premia a la viróloga Andrea Gamarnik

La viróloga Andrea Gamarnik reconocida internacionalmente por sus avances en investigación sobre virus ARN, recibe este viernes el premio a la Investigadora de la Nación 2022. El galardón se lo entregó el presidente Alberto Fernández, en el marco de la entrega de los Premios Houssay, un reconocimiento que Gamarnik también obtendrá por su trayectoria en Ciencias de la Salud.

Los distinguidos en este encuentro organizado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, son nueve investigadores de distintos campos, de los cuales -hay que resaltar- siete son mujeres.

Los rubros de los Premios Houssay (incluyendo uno adicional que, en rigor, corresponde al premio “Jorge Sabato”) se organizan según cuatro comisiones temáticas. En cada caso se da un “Premio Houssay” y un “Premio Houssay Trayectoria”.

Por un lado, la comisión de Ciencias de la Salud (que incluye ciencias médicas, agrarias y veterinarias) le dará un premio a Gamarnik por su trayectoria científica.

A sus 58 años, la viróloga alcanzó el máximo escalafón del Conicet (investigadora “Superior”) y dirige el Laboratorio de Virología Molecular de la Fundación Instituto Leloir.

En tanto, la destinataria del “Premio Houssay” de esa comisión es la bióloga salteña Marta Alicia Toscano, inmunóloga centrada en el estudio de cáncer y enfermedades inflamatorias crónicas.

Por último, Salud otorga el premio “Jorge Sabato” a un segundo biólogo: Hugo Héctor Ortega, creador del Centro de Medicina Comparada del ICIVET-Litoral (UNL/CONICET), plataforma de ensayos biológicos de alta complejidad, que tuvo un rol central para el sector bio-farmacéutico durante la pandemia.

De la bioética a las migraciones

Otro nombre importante de este viernes es el de Florencia Luna, doctora en Filosofía y directora del Programa de Bioética de FLACSO, que recibe el Premio Houssay Trayectoria en Ciencias Humanas.

Luna es una referente nacional en bioética, una de las disciplinas humanas que más se engrosó en las últimas décadas, en consonancia con los avances en investigación dentro del complejo mundo de la genética.

Esa comisión (que premia a expertos de la historia, la lingüística, la antropología, la literatura, la arqueología, y la filosofía) galardona también a María Cecilia Gallero, magíster en Antropología Social y doctora en Historia.

Originaria de Misiones, se dedica al estudio de migraciones, colonización, procesos de poblamiento y temas relacionadas a la identidad.

Más científicos premiados

Los cuatro premios Houssay restantes corresponden a otras dos comisiones: la de Ciencias y Tecnologías Ambientales (incluyendo los rubros biodiversidad, ocupación territorial, tecnologías ambientales y gestión ambiental) y la de Ingeniería, Arquitectura e Informática.

En el primer caso, el Houssay Trayectoria le corresponde a Marta Litter, doctora en Química e Investigadora Superior del Conicet, que releva procesos avanzados de oxidación y reducción para la eliminación de contaminantes orgánicos, metales y arsénico.

El Premio Houssay es para la bióloga Natacha Chacoff, considerada una pionera en el estudio de los efectos de la producción de cítricos en los ecosistemas agrícolas, además de haber ahondado en las consecuencias ambientales que se derivan de la relación entre plantas y animales.

Por fin, la comisión de Ingeniería, Arquitectura e Informática entrega el Houssay Trayectoria al doctor en ingeniería química de la Universidad Nacional del Litoral Eduardo Ernesto Miro, abocado a los procesos relacionados con el control de la contaminación atmosférica y las actividades productivas.

Por su parte, María Laura Foresti recibe el Premio Houssay en este rubro. También es ingeniera química -pero de la Universidad Nacional de Mar del Plata-, es investigadora del Conicet en el Instituto de Tecnología en Polímeros y Nanotecnología (ITPN, UBA-CONICET) y dirige el grupo de Biotecnología y Materiales Biobasados.

Su tema de trabajo puede sonar algo críptico, pero sin dudas tiene trascendencia en el mundo de la industria: investiga acerca de la obtención, modificación y aplicaciones de polímeros biobasados, con especial interés por los almidones y las nanocelulosa.

Científica argentina destacada

El premio para Gamarnik es una medalla de oro y 2,5 millones de pesos como “Investigadora de la Nación”, galardón que el Ministerio de Ciencia entrega desde 2009.

Sin contar el Premio Konex o los L’Oréal- Unesco “Por las mujeres en la ciencia” (tanto el nacional como el internacional) que Gamarnik recibió en los últimos años, el de “Investigadora del año” será el segundo reconocimiento consecutivo de gran talla que reciba la viróloga en los últimos meses.

En abril de 2021 obtuvo uno de mayor jerarquía aún: haber sido incorporada a la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias (AAAS, por sus siglas en inglés), una de las instituciones más respetadas de su tipo.

Ciencia durante la pandemia

La dedicación de Gamarnik durante la pandemia se hizo notar, al menos, de dos modos.

Por un lado, cuando su grupo desarrolló el primer test serológico nacional de detección del SARS-CoV-2, el virus del Covid.

Por otro, en su colaboración -a través de distintos estudios publicados- para entender el rendimiento (las ventajas y, también, las limitaciones) de la vacuna a la que el Gobierno (a pesar de las críticas de distintos sectores) apostó con mayor fuerza: la Sputnik.

El estudio del dengue y el zika

El reconocimiento de este viernes no puede desligarse de las contribuciones que la viróloga viene haciendo desde hace décadas en el estudio de los virus ARN, sello identitario de su trabajo.

Por años, la meta de Gamarnik fue comprender la forma de replicación y adaptación de los patógenos virales con ARN.

Lo logró, puntualmente para dos virus que cada tanto producen grandes dolores de cabeza en la región: el del dengue y el del zika, ambos transmitidos por los mosquitos aedes aegypti.

Al margen del laboratorio, Gamarnik suele tener un perfil bajo en general, salvo en ocasiones específicas. Por ejemplo, cuando alzó la voz en reclamo del histórico ninguneo de las mujeres en la ciencia nacional e internacional.

También mostró su apoyo a determinadas políticas sanitarias y científicas durante la pandemia (lo que no la ha dejado exenta de polémicas), así como para apuntar los desaciertos de distintas gestiones de Gobierno respecto de la atención, no solo presupuestaria sino también simbólica, hacia el lugar de la ciencia y los científicos.

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