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El albertismo quiere usar el acto del 1° de marzo para impulsar la reelección del Presidente

El saco es oscuro, el color que aseguran mejor le sienta a Alberto Fernández. Ese tono azabache intenso es el elegido para mostrar a un Presidente «recargado, seguro y ambicioso» en los afiches que ya están impresos y con los que su equipo de campaña promete tapizar los alrededores del Congreso para la inauguración del año legislativo, este miércoles 1° marzo.

Justamente la noche anterior a la Asamblea Legislativa, un ejército de blanqueadores y letristas saldrá a la calle a impregnar las paredes con un único mensaje: que la candidatura para la reelección de Alberto Fernandez es irrefrenable.

Además de las pintadas que prometen para este miércoles, habrá pancartas y pasacalles en los alrededores del Congreso. Hasta inclusive alguno de los referentes más cercanos al Presidente comentó que José «Pepe» Albistur, el esposo de la ministra de Desarrollo Social, Victoria Tolosa Paz, y locador de Alberto Fernandez en su departamento de Puerto Madero, aportaría camiones con pantallas gigantes y globos.
Así es el afiche, que ya está impreso: Alberto Fernández con saco negro, para mostrarlo "recargado y seguro de sí mismo",Así es el afiche, que ya está impreso: Alberto Fernández con saco negro, para mostrarlo «recargado y seguro de sí mismo»,

«Estamos muy calientes con lo que hizo La Cámpora en la primera reunión de la mesa política del Frente De Todos. Fue una orden de Máximo (Kirchner), que apareció sin avisar que iba y tampoco avisó que iban a pintar la zona de la sede del PJ Capital con algunas consignas agresivas contra el Presidente», señaló todavía enojado un dirigente albertista de la zona norte del Conurbano en referencia al encuentro de hace un par de semanas en la sede peronista de la calle Matheu.Alberto Fenández, Sergio Massa y Cristina Kirchner, en la apertura de las sesiones legislativas del 2022, ya con tensión en el Frente de Todos.Alberto Fenández, Sergio Massa y Cristina Kirchner, en la apertura de las sesiones legislativas del 2022, ya con tensión en el Frente de Todos.

Sin embargo, lo que hasta ahora nadie se animó a señalar en el albertismo es quién aportará finalmente la militancia que -según su ilusión- podrían acompañar el mensaje presidencial ante la Asamblea Legislativa.

Los intendentes del Gran Buenos Aires que tienen alguna simpatía con el jefe de Estado aún no saben si movilizarán. Aseguran que no hubo pedidos «concretos» de la Casa Rosada. Y en el albertismo no tiene musculatura propia, más allá de los recursos, para poder hacer una demostración de fuerza contundente en las calles.

«La Cámpora anunció que guardará sus banderas. Obvio que no lo hace para favorecernos, sino que no pueden participar de un acto en el que saben Alberto se mostrará como candidato», comentó otro hombre cercano al Presidente.

Y añadió: «Lo curioso es que ahora que tenemos la calle despejada para hacer lo que querramos, demos tantas vueltas para movilizar. Deberíamos ya estar llamando a los sindicatos e intendentes amigos para dar una demostración de fuerza», enfatizó.El presidente, esta vez, con saco beige. Un tono que, según el equipo de campaña, lo muestra "más alegre y suelto".El presidente, esta vez, con saco beige. Un tono que, según el equipo de campaña, lo muestra «más alegre y suelto».

Desde el kirchnerismo dejaron en claro que no se asomarán por el acto de apertura de sesiones y que la convocatoria dependerá de la Casa Rosada.  Como respuesta, desde el Gobierno aseguran que El Movimiento Evita y las organizaciones sociales ya fueron sondeadas, aunque hasta el momento que no habrían dado una respuesta positiva.

Desde que asumió Alberto Fernández, a excepción de los pocos meses de paz en su vínculo con la vicepresidenta cristina Kirchner, siempre fueron los movimientos sociales los principales reclutadores para los actos del Presidente. ¿Qué pasó entonces? Plata y poder. Tolosa Paz amagó con controlar la dispensa de los planes sociales.

Este sábado el propio Presidente habría llamado a Emilio Pérsico -que hizo público su malestar con la ministra de Desarrollo Social- para destrabar la situación.

Los seguidores de Alberto Fernández, la mayoría nucleados en el Grupo Callao, aceptan que el «albertismo», en los términos en que alguna vez lo soñaron, ya perdió el tren. Todavía se lamentan de aquellos tiempos cuando a principios de la pandemia la imagen positiva del Presidente orillaba el 80%,  «Era imbatible y creo que hasta él ahora se da cuenta que dejó pasar una oportunidad única», aseguran.

«Ya está. Lo que pasó, fue. Varias veces creí que Alberto se iba animar a plantársele a Cristina y nos dejó pagando. Pero esta vez, todos lo vemos muy decidido», sostuvo un dirigente alineado desde siempre con el Presidente.

Y subrayó: «Obvio que no va a hacer ninguna declaración pública en contra de ella o La Cámpora, pero está claro que otros, como Aníbal Fernández, van a a salir fuerte a defenderlo. Ya lo hizo con el tema de la supuesta proscripción de Cristina y lo mismo con la jugada de sacarlo a Daniel Scioli a la cancha para plantar bandera», enumeró. 

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