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Viajó con US$ 400 a EE.UU y con su pasión conquistó el sueño americano

Soñaba con ser piloto de automovilismo. El destino de Ricardo Juncos (47) cambió cuando tomó la decisión de construir su futuro en otro país. En medio de la crisis de 2001, viajó a Estados Unidos con 400 dólares que le prestó su abuela. Trabajó como carpintero y mecánico. Hoy, es propietario del equipo de automovilismo Juncos Hollinger Racing que compite en la IndyCar (Juncos Racing), la Fórmula 1 norteamericana. Su hijo emprendió el mismo camino, pero a la inversa: partió hacia Argentina para seguir el sueño de convertirse en futbolista.

El piloto argentino llegó al País del Norte con 26 años, tras el atentado a las Torres Gemelas. En Capital Federal había abierto su propio taller en la esquina de México y Pasco y llegó a tener 200 clientes. Pero la situación del país lo golpeó por todos lados.

“Siento que me fui expulsado de Argentina. Fue difícil aceptar que todo lo que trabajamos con mi hermano se colapsaba. No pudimos sostener la crisis. Vendimos lo que teníamos para poder comer. Tenía deudas y con el corralito los clientes que me debían plata desaparecieron del mapa”, recuerda.

¿Por qué elegiste Estados Unidos? “Por falta de opción. Tenía familia en Australia, pero el pasaje costaba seis veces más que el de Miami. En aquel momento, mi objetivo era no morirme de hambre”, responde ante la consulta de este medio. Ricardo no hablaba inglés ni tenía dinero para correr, pero sus ilusiones como piloto estaban intactas. Así, empezó el sueño americano.

Su amigo de la infancia, Daniel Díaz, le abrió las puertas del hogar en Miami donde convivió junto a otros argentinos. Algunos eran lavacopas, otro era mozo, unos distribuían flores en una camioneta y también había un cocinero. Los gastos se dividían por siete. Como había seis camas, el que llegaba último a diario tenía que dormir en el sillón.

“Nunca la tuve fácil en Argentina ni tampoco acá. Hay que luchar todos los días, sobre todo en este país donde todo el tiempo sos el extranjero. En Argentina siempre largamos últimos. Fue mucho sufrimiento y sacrificio para alcanzar el éxito”, asume.Ricardo Juncos con su equipo de IndyCar.Ricardo Juncos con su equipo de IndyCar.

En los almuerzos, buscaba en las páginas amarillas a los Fittipaldi en La Florida, que era el único dato que tenía. Hasta que dió con la oficina de Christian Fittipaldi y le pasaron el contacto de su manager. “Me citó en el restaurante Tutto Pasta el día de mi cumpleaños, un 14 de marzo del 2002, y le conté mi situación”, relata.

En Estados Unidos nunca se sabe y las oportunidades van a aparecer. El secreto es estar listo”, una sentencia que la memoria de Ricardo todavía recuerda. Así, consiguió una entrevista en un equipo de karting para empezar como mecánico.

“En un principio, no querían argentinos porque tenían mala reputación. Pero pedí una oportunidad a cambio de trabajar gratis durante dos semanas y, al poco tiempo, me terminaron contratando”, explica.Ricardo Juncos, el argentino que conquistó el sueño americano en automovilismo. Al lado, Callum Ilott, piloto británico de JHR.Ricardo Juncos, el argentino que conquistó el sueño americano en automovilismo. Al lado, Callum Ilott, piloto británico de JHR.

Transformó los obstáculos en oportunidades y puntos de partida. Fue mecánico, jefe de mecánicos y llegó a ser el team manager en el equipo Fittipaldi Racing Kart hasta que los clientes lo empujaron a que armara su propio equipo de automovilismo. De esta forma, en septiembre de 2003 le dio vida a Juncos Racing.

“Lo imposible lo hicimos posible”

Con pasión fierrera, siguió el legado familiar. Entre 2003 y 2008 ganó 19 campeonatos y creó su propia escuela de pilotos. “Cuando estuve en Fittipaldi trabajé con Christian Boudon, un francés que diseñó todos los Tony Kart (importante marca de karting) de Michael Schumacher y era su ingeniero personal”, le cuenta a Clarín.

El cambio de rumbo del Juncos Racing se da en el 2006 cuando el padre de uno de sus pilotos de karting le propone saltar de categoría comprando un Fórmula Renault 1600. Entonces, Juncos pasa a ser no sólo prestador de servicios sino coaching y asistencia en pista de pilotos, sino también a tener más de cuarenta clientes de karting y fabricar chasis con marca propia.Ricardo Juncos, el argentino que conquistó el sueño americano en automovilismo.Ricardo Juncos, el argentino que conquistó el sueño americano en automovilismo.

En 2009 debutó en la Pro Mazda, la tercera en la escalera de la IndyCar, con una estructura mayor: “Uno de mis clientes me compró un camión y trailer, que yo iba pagando con servicios, mientras tanto comía arroz y fideos”, ilustra.

En el 2010, logró independizarse: adquirió una estructura propia de autos. En 2015, su padre consiguió un inversor para comprar un auto que compitiera en la IndyLights, y se sumó Kyle Kaiser con otro vehículo.

La pasión del hijo, camino inverso

Por las venas de Leandro (17), hijo de Ricardo Juncos, arde la misma pasión y tenacidad. Pero sus ideales no están en el automovilismo sino en el fútbol. El sueño plantea otro escenario, un viaje inverso al de su padre, de Estados Unidos a Argentina.

“Dejó todo para priorizar su sueño. Lucha y está dispuesto a sacrificarse por él. Lo apoyo en este camino. Incluso, esta experiencia, el hecho de vivir solo inmerso en otra cultura, le va a servir como ser humano. Me gusta porque acá está todo muy fácil para los chicos”, reconoce lleno de orgullo.Ricardo Juncos junto a su hijo Leandro (17), que está conquistando su sueño de ser futbolista en Argentina.Ricardo Juncos junto a su hijo Leandro (17), que está conquistando su sueño de ser futbolista en Argentina.

Hijo de padre argentino y madre brasileña, Leandro es norteamericano y juega a la pelota desde los 4. A los 14 compitió en Brasil y también estuvo en Barcelona y Manchester City. En Argentina, entrenó en River, San Lorenzo y Defensa y Justicia. Hoy, juega para Central Córdoba y vive en la pensión del equipo en Santiago del Estero mientras continúa sus estudios de forma on line.

De Argentina a las 500 millas de Indianápolis

IndyCar es la categoría más rápida y competitiva del mundo. El equipo de Juncos acelera en constante crecimiento. La nueva temporada comenzó el 3 de marzo en San Petersburgo, un circuito callejero. Habrá 17 carreras en todo el campeonato que termina en septiembre. El 28 de mayo se llevarán a cabo las legendarias 500 millas de Indianápolis.

¿La novedad? Después de 19 años, un argentino volverá a correr en IndyCar, la categoría de carreras monoplazas más importante de Estados Unidos. Fangio había sido el último. Ahora, será el turno de Agustín Canapino (33) quien, luego de convertirse en uno de los pilotos más laureados del automovilismo nacional, partió hacia la categoría norteamericana de la mano del Juncos Hollinger Racing. “Es el Messi del automovilismo. Tiene un futuro promisorio”, define Ricardo.Ricardo Juncos, el argentino que conquistó el sueño americano en automovilismo. A su lado, el piloto argentino Agustín CanapinoRicardo Juncos, el argentino que conquistó el sueño americano en automovilismo. A su lado, el piloto argentino Agustín Canapino

De alguna forma, Ricardo siempre trata de volver a Argentina con algún proyecto o punto de unión. “Aunque el contexto del país no ayuda, estoy permanentemente viendo qué podemos hacer en Argentina. Estoy en plena negociación para llevar allí la carrera”, destaca.

Se plantea objetivos cortos y mediatos. Las metas hoy pasan por afianzarse en la IndyCar, terminar un podio y llegar a ganar una carrera en esa categoría competitiva. Prefiere disfrutar el día a día, seguir haciendo y aprender de los errores, sin temor a equivocarse. “Cuando uno puede vivir de su pasión, el trabajo ya no es un sacrificio”, la frase que resume una visión que también heredó su hijo.

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