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Hay más de 100 mil embriones congelados y la mayoría quedaron olvidados

Generaciones de embriones, desde los años ‘90 para acá, se acopian en depósitos ubicados en distintos puntos del país, guardados en tanques de nitrógeno a casi 200 grados bajo cero. Cerca de 100.000 embriones, congelados en el tiempo, la mayoría sin destino, literalmente olvidados. Pero nadie se anima a descartarlos y la cifra no para de crecer. Podría ser el tráiler de una distopía para el cine, si no habláramos de una realidad de todos modos preocupante: qué hacer con los embriones que ya no se van a usar para un tratamiento de fertilidad.

“Tenemos decenas de miles de embriones congelados que no sabemos si van a tener el destino para lo que fueron creados. Para nosotros, no es una opción el descarte. Me decía el biólogo, por ejemplo, que hay 1500 pacientes que tienen embriones guardados del 2012 para atrás y nunca más preguntaron por ellos”, dice el doctor Edgardo Young, médico de IFER (Instituto de Ginecología y Fertilidad), una de las primeras clínicas en realizar tratamientos de fertilidad en Buenos Aires.

El debate no es nuevo. En estos días, se reavivó por un caso que llegó a la Corte: una expareja que viene desde hace años pidiendo autorización judicial para deshacerse del material genético sobrante de lo que, en su momento, fue un proyecto de familia. Un primer magistrado les rechazó el pedido por considerar que los embriones detentan condición humana, aunque la apelación desestimó ese argumento y autorizó su destrucción. Pero en nuestro sistema judicial siempre hay una nueva instancia, entonces apareció la defensora de la niñez con un recurso para que se defendiera a los blastocistos, el expediente pasó a manos de la defensora general que entendió que no eran persona; por ende, tampoco niños ni incapaces, así que se declaró incompetente. Ya para entonces llegó a instancias de la Corte Suprema, que lo suma a su lista de temas pendientes.

Hay cerca de 100.000 embriones congelados en la Argentina. (Foto: Captura de video/eltrece)
Hay cerca de 100.000 embriones congelados en la Argentina

“Hace falta una ley que regule el destino de los embriones no implantados”, insiste la doctora Andrea Divita, especialista en Medicina reproductiva de WeFiv, otro de los centros donde las opciones que dan a sus pacientes es criopreservar el material sobrante o donarlo a otras parejas. Y explica: “El promedio de embriones que se congelan por tratamiento es de dos o tres. En caso de que los pacientes decidan terminar su proyecto parental y quieran discontinuar la criopreservacion, hoy deben recurrir a un pedido judicial”.

De más está aclarar que el costo (en dólares) de mantener sus embriones congelados, resulta imposible de afrontar para muchas parejas. Mientras tanto, el Congreso silba bajito y mira para otro lado. Desde 2015, ya la reforma del Código Civil y Comercial invoca la necesidad de una regulación específica: “La protección del embrión no implantado será objeto de una ley especial”. Por si se deciden a legislar, hay un proyecto que espera ser debatido hace 4 años y va por su tercera renovación para no perder estado parlamentario.

Marisa Herrera es abogada de familia y fue parte de la redacción de los más de 40 artículos que buscan regular la situación. “Es un proyecto complejo, muy trabajado, que logra contemplar todas las aristas y representa todas las voces. Es muy necesario que se trate de una vez por todas, para terminar con este vacío legal que solo acrecienta la angustia y genera mas y mas preguntas”, concluye y se le escapa una mueca que deja ver la poca esperanza de que, en año de elecciones y con un Parlamento remolón como el que estamos teniendo, haya voluntad de sacar pronto la ley.

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