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Estalló la interna en el peronismo por la herencia de Cristina Kirchner

Axel Kicillof evita adelantar sus tiempos políticos y toma prudente distancia de toda pelea que lo exponga frente a Máximo Kirchner y, mucho más, contra Cristina Fernández. Así fue hasta este último fin de semana en que explotó y se visibilizó una interna contenida como un volcán en proceso de ebullición. Por primera vez desde el corazón del kirchnerismo se cuestionó el modo de conducción tanto de la dos veces Presidenta como de su hijo.

Incómodo testigo fue el intendente de San Vicente Nicolás Mantegazza que integró el equipo de jefes comunales alineados con Martín Insaurralde y, por ende, aliado del diputado Kirchner en su estrategia por quedarse con el PJ de Buenos Aires. El escándalo del año pasado que protagonizó el lomense es un episodio olvidable para la mayoría pero no para la Justicia ni en la interna.

La campaña de 2023, la derrota, y algunas actitudes de Kirchner hijo terminaron limando relaciones entre dirigentes que se sienten encorsetados. «La Cámpora no hace ni deja hacer», subrayan otros que antes callaban y que piden un rol más activo frente a Javier Milei que tomó como «enemigo» al gobernador bonaerense.

En el justicialismo hay por lo menos dos sectores bien marcados: los que ya trabajan por Kicillof 2027 y los que no lo quieren como candidato. En el medio están los «ambidiestros». Así llaman a los que ocupan un cargo en Buenos Aires pero reportan al diputado Máximo como el ministro de Salud Nicolás Kreplak o Florencia Saintout, en Cultura, entre otros.

El sábado en la histórica Quinta de San Vicente se juntó la agrupación 13 de abril que conduce el ministro de Trabajo bonaerense, Walter Correa. Con ese nombre nadie podrá dudar de la lealtad hacia CFK: en aquella fecha del año 2016 ella declaró en las múltiples causas que investigaba el exjuez Claudio Bonadio. 

Sin embargo varios asumen que desde que el 25 de mayo del año pasado ella anunció que no sería candidata deben asumir su herencia política. «Kicillof quiere», destacan poderosos intendentes que hace cuatro años recelaban de él.

Correa armó el acto justamente junto a los mismos intendentes que empujaron el operativo clamor para que su lideresa volviera a postularse en 2023. 

Frustrado y molesto el ministro de Desarrollo con la Comunidad y exsecretario general de La Cámpora Andrés Larroque descargó su más crudo análisis. Fueron 7 minutos en los que reprochó que un mes atrás en el PJ nacional, tras correr a Alberto Fernández, el senador Eduardo ‘Wado’ de Pedro hubiera descartado a Kicillof como su reemplazo y hubiera propuesto a Lucía Corpacci y a Juan Manzur, ambos por debajo suyo en la línea de sucesión. No quedó claro si fue con un guiño de Cristina que alguien pidiera la renuncia de todos los vicepresidentes, incluso del gobernador. 

Kicillof en cambio instó a «bancar» a Máximo Kirchner en la última reunión del PJ bonaerense que tuvo lugar en La Plata a pesar de que había resistencia. 

En San Vicente no estuvo Máximo Kirchner que se mueve sinuosamente entre respaldar públicamente al gobernador y las críticas que le ha hecho en público. Tampoco estuvieron los intendentes que le responden pero sí Jorge Ferraresi (Avellaneda) y Mario Secco (Ensenada) que empiezan a promover al gobernador camino a la presidencial. Incluso desearían que desplace a Máximo Kirchner y asuma como titular del PJ provincial.

Larroque, por años un «soldado de Cristina», reclamó ayudar y no boicotear a Kicillof. Todo lo que dijo en ese evento político de San Vicente lo repitió el domingo por Futurock. «El que conspira contra Axel está en una joda extraña», alertó y le apuntó a «los auditores eternos que quieren enseñarle a todos a hacer política».

Larroque no quemó todas las naves y habló de «la gente que utiliza a Máximo»; de los que hablan «desde las catacumbas»; los que «no gestionan»; los que cerca de la exvicepresidenta hacen política vía whatsapp y también de los que «intoxican» a Cristina Kirchner con mensajes que la enemistan con otros dirigentes. 

Habló de cómo se ensució el vínculo con Alberto Fernández y pareció indicar que con el mismo modus operandi se intenta limar la relación con el gobernador. En los últimos tiempos desde un sector del peronismo K hasta se ha dicho que Kicillof «no es peronista» y volvió a agitarse el nombre de ‘Wado’ de Pedro como futuro candidato del kirchnerismo.

Recién reelegido como presidente del PJ porteño salió a responderle Mariano Recalde, senador nacional cercano a Kirchner. El viernes último su sector tuvo que aceptar un acuerdo con los más críticos de la Ciudad de Buenos Aires, el Movimiento Evita y sindicalistas que no responden a La Cámpora. A más de uno le debe haber molestado tener que validar a Juan Manuel Abal Medina como vicepresidente del justicialismo porteño.

El dirigente, arrojado al ostracismo por el ala K, firmó y se fue tranquilo a dar una clase pública en la carrera de Ciencias Políticas de la Universidad de Buenos Aires en la sede de Constitución.

Un día después de la entrevista que dio Larroque el senador Recalde le apuntó sin metáforas: «Yo banco a Cristina todo el tiempo, incluso cuando se equivoca» dijo y agregó que «me parece extraño que el ‘Cuervo’ Larroque cuestione los métodos de Cristina, no es a través de Whatsapp como él dice» en referencia a los que hacen política sólo con mensajes por celular sin pisar un barrio ni gestionar.

Pero no sólo eso. Rápidamente se viralizó por redes una frase que irritó al massismo. Por un lado Recalde le puso un techo a Kicillof («no es momento de discutir liderazgos» subrayó) y por el otro aclaró que el kirchnerismo no tuvo candidato en 2023 porque su candidato era De Pedro, al que bajaron.

Indignado le respondió Sebastián Galmarini, del Frente Renovador y cuñado de Massa, además director del Banco Provincia. «Me parece que hay que pensar antes de hablar» le retrucó, le demandó «honestidad intelectual» y le recordó que «el candidato de todos fue Sergio Massa porque TODOS creímos que era la mejor propuesta en un escenario electoral muy difícil».

Tras el cruce por redes, Recalde se comunicó con Galmarini y aseguró no haber dicho eso, la radio AM 530 borró el tuit y el senador compartió en X la entrevista completa a modo de aclaración. En el massismo quedó la sensación de que quienes rodean a Cristina y a Máximo Kirchner piensan que Massa no fue su opción.

A Larroque lo respaldaron varios de los cuadros importantes de Buenos Aires: Secco, Hugo Yasky (CTA) y sorprendentemente el exministro Aníbal Fernández con quien tuvo peleas públicas por las críticas a Alberto Fernández. Todos coincidieron en el diagnóstico y en esmerilar a los líderes intocables. «A Axel Kicillof hay que sacarle la manga de salames que tiene al lado», lanzó su ‘anibalada’ el exministro de Seguridad.

¿Quiénes son los «cuatro de copas» a los que apuntó Secco como mensajeros de Cristina? ¿Y los «auditores eternos» que mencionó Larroque?

La queja que antes era exclusiva del intendente de Esteban Echeverría, Fernando Gray, se expande. Mencionan el poder de Máximo Kirchner en la Cámara de Diputados de La Plata donde puso a Alejandro Dichiara como presidente y a Facundo Tignanelli como jefe del bloque; al senador provincial Emmanuel González Santalla, de Avellaneda, y al exnúmero dos del PAMI, Martín Rodríguez, el hombre de peso fuerte detrás de Selci en Hurlingham. También a los diputados con los que se acompañó en la lista.

Kicillof tiene en su Legislatura tanta debilidad como Javier Milei en el Congreso nacional porque La Cámpora copó las listas y no compartió candidaturas ni siquiera con los intendentes. Además le atribuyen «micromaldades» en la gestión a algunos referentes y algunas operaciones contra Kicillof que hasta han llegado a los medios de comunicación.

Desde Ensenada el intendente Secco clausuró el tema: «(Kicillof) es el único candidato del peronismo, el único que se la banca. No me quiero poner a discutir por cuatro pelotuditos».

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