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Joan Cwaik: «Milei es un triunfo de las redes sociales»

El conferencista, divulgador y especialistas en tecnologías emergentes Joan Cwaik, afirma que la tecnología no tiene moral ni ética. “Es una herramienta con el potencial para mejorar la calidad de vida, facilitar el acceso a la educación y distribuir mejor la información, y también tiene sus amenazas como puede ser la proliferación de las noticias falsas” aseguró.

¿Cómo podrías resumir tu nuevo libro?

La inspiración para escribir este libro nació de la necesidad que tenemos todos de explorar cómo la tecnología está redefiniendo la humanidad y cómo podemos armonizar nuestra vida con el ritmo acelerado del cambio tecnológico. Una de las preguntas que se repite en muchas conferencias, columnas y clases universitarias es cómo tenemos que adaptarnos como seres humanos a un mundo donde la tecnología crece a ritmos exponenciales y considero que eso está estrictamente relacionado con las habilidades humanas. 

En este libro trato de introducir el concepto del hombre post tecnológico y estas habilidades esenciales y necesarias para poder seguir agregando valor en un siglo XXI donde pareciera que todas las semanas vamos a tener un enorme avance tecnológico que nos va a cambiar radicalmente la vida cotidiana.

Es imposible no tener en cuenta que Javier Milei no hubiese sido presidente si no fuera por las redes sociales y esa velocidad que mencionás. ¿Qué modifica lo teconógico de lo humano?

El ejemplo de la presidencia de Javier Milei, además de ser un triunfo político y de un sector de la sociedad determinado, también es un triunfo de la redes sociales, ya que la mayoría de la comunicación del Presidente se centra en las redes. 

Estamos viendo dos líneas que están yendo a la par, hay varios impactos en la política, la economía y los vínculos. La tecnología presenta amenazas y oportunidades a paradigmas muy establecidos como puede ser el de la comunicación política. La tecnología avanza a ritmos exponenciales y los cambios políticos, sociales y económicos avanzan más lento. Hay una enorme brecha a la que tenemos que adaptarnos y seguir agregando valor.

¿Puede haber una política post tecnológica?

Creo que hoy en día estamos atravesando una política post tecnológica. La política ya coexiste con la tecnología, no están aisladas. De alguna forma, la política también trasciende la dependencia tecnológica, está integrada. En este tercer libro escribo un manifiesto provocador en el que describo cómo la tecnología representa una nueva etapa evolutiva que simboliza un mayor equilibrio entre la humanidad y la tecnología.

Hoy, Perfil está llevando adelante un hackathon en contra del uso de la inteligencia artificial para distribuir fake news. ¿Qué reflexión tenés de la tecnología como algo neutro que puede servir para construir, pero también para destruir?

La tecnología no tiene moral ni ética, es una herramienta con el potencial para mejorar la calidad de vida, facilitar el acceso a la educación y distribuir mejor la información. También tiene sus amenazas, como puede ser la proliferación de las noticias falsas. La tecnología va a seguir desafiando al ser humano, no es algo que vaya a detenerse en este 2024 y creo que el debate de fondo es humano y no técnico. 

Tenemos que preguntarnos qué habilidades tenemos que adquirir o impulsar para detectar lo verdadero sobre lo falso. En estas últimas semanas vimos un medio de comunicación muy conocido que tuvo una serie de noticias falsas frente al cierre de su frecuencia FM. Debemos desarrollar una relación muy consciente con la tecnología para poder tener un mayor bienestar. Este libro es un grano de arena más en este camino que busca seguir interpretando la tecnología y sumarla como aliada.

Se podría decir que la idea moderna empieza con Gutenberg y que un siglo y medio después tuvo impacto en la Revolución Francesa. De la misma forma, ¿podríamos encontrar una relación con las redes sociales y el comienzo de una era postmoderna en la política?

El punto de inflexión de la imprenta sin duda fue el comienzo de la era moderna. En ese momento también existían miedos y oportunidades, a los dramaturgos no les gustaba que proliferaron sus obras y pedían el control de su producción. Muchos argumentan que estamos entrando en una fase distinta de la era post moderna, incluso en una era que algunos llaman metamodernismo. Se generó un cambio muy significativo que podría compararse con disrupciones anteriores como fue la aparición de la imprenta. Esto lo estamos viendo en el impacto que tiene en la política, en la sociedad, en la economía y es lo que trato de plantear en este libro.

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