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Qué dice la industria sobre el estancamiento del empleo

Santiago Mignone le tocó un momento bastante particular para asumir como nuevo presidente de IDEA. El contexto de incertidumbre y el duro panorama económico sin dudas le dan un extra a lo que será su gestión, con algunos sectores ya mostrando el difícil momento que les toca vivir.

«El momento de país y empresario da para no aburrirse; hay mucho dinamismo», apunta Mignone, que también se desempeña como Senior Partner de PwC LAN, y ya está abocado a preparar el 60° Coloquio de Mar del Plata, que se realizará entre el 16 y el 18 de octubre próximos.

– ¿Por dónde ve que pasan hoy las principales preocupaciones de las empresas?

– Lo que se necesita esencialmente hoy es entender el escenario futuro, que todavía es bastante complejo. Lo más relevante, la principal necesidad, es que la macro termine de ordenarse, lo que implica el sinceramiento o acomodamiento de la política cambiaria, la liberación del mercado cambiario. Todavía estamos todos muy atentos a lo que sucede en la macro, y la agenda del empresariado no debería pasar por ahí, como tampoco por la institucionalidad. Eso debería estar ya ordenado por el Estado. La agenda debería ir sobre la competitividad y la productividad.

– Hay sectores que ya plantean problemas de competitividad externa e interna.

– Es cierta y hasta lógica la queja, pero es una mirada coyuntural, sobre el tipo de cambio. Hoy no hay un mercado cambiario trabajado sobre la oferta y la demanda, sino que hay un mercado regulado. Es una discusión que no deja de salir del día a día. Una agenda de competitividad debe ir sobre cómo ordenamos el mercado laboral o la informalidad fiscal o impositiva.

-Es decir que al empresariado, a raíz de lo que hace o no el Gobierno, le cuesta todavía mirar hacia adelante

– Totalmente. Y si vamos a la coyuntura, es raro que a un gobierno nuevo no le dan las herramientas legales; no aporta certezas.

– Se refiere al primer paso fallido de la Ley de Bases por el Congreso ¿Pero se debe solo a eso o también hay cuestiones relacionadas con el camino que toma el Gobierno?

– Hay de todo. El Gobierno hace muy bien en atacar rápido y de frente el tema fiscal y la inflación. Eso está muy bien y permitiría dar un marco de certidumbre. Pero gobierna a través de un DNU y el Congreso no acompaña el proyecto de ley, al menos hasta ahora. A nosotros los DNU no nos gustan porque no construyen sino que imponen. La ley da un marco legal y sustentable a futuro, y entonces uno sabe los límites de la cancha en la que juega. Para dar una mirada más a largo plazo se precisa de un marco legal.

Dolarización y fin del cepo

– ¿Qué se hable y se haya hablado tanto sobre dolarización y levantamiento del cepo -prácticamente dos máximas del Gobierno en campaña-, pero finalmente nunca ocurra, suman más incertidumbre?

– El cepo sin dudas es clave; no hay economía que funcione con cepo y creo que el Gobierno lo tiene muy claro, pero evidentemente todavía no tienen las condiciones que ve necesarias para levantarlo. Mucho de esto tiene que ver con no tener ley, porque hay temas que terminan influyendo en esto también. En cuanto a la dolarización, se puede pensar desde una canasta de monedas o un cambio de régimen. Como sea, para llegar a esto primero hay que salir del cepo, y para esto hace falta un marco legal.

– ¿Ve como un problema la relación con los gobernadores, tal vez un poco el eje del por qué no salió la ley?

– No me preocupa tanto la discusión política que puedan tener los gobernadores y el Gobierno; me parece más problemática la Ley de Coparticipación que tenemos y no discutir el problema de fondo, que es justamente esa ley. Los gobernadores, que son responsables de una serie de acciones del Estado como salud, seguridad o educación, no generan sus propios recursos porque los reciben de la coparticipación. Es una pelea hasta natural porque responde a los incentivos que tiene.

– ¿Qué esperan que ocurra con la reforma laboral, un viejo reclamo de la industria?

– En los últimos coloquios hicimos propuestas concretas. El mayor problema que tiene la legislación laboral es la litigiosidad que genera. Y eso está dado por legislaciones y leyes que implican multas desproporcionadas, que generan un incentivo a esa litigiosidad, porque esas multas no van al Estado sino que van al empleado y su abogado. Nosotros queremos que se ataque eso. Si hace más de 10 años que el empleo formal privado no crece, si seguimos haciendo lo mismo de siempre, entonces vamos a tener el mismo resultado.

– Más allá de esto, el contexto tampoco ayuda a la creación de empleo.

– Esto primero tiene que ver con la demanda, más allá de la oferta, y para eso hace falta el reordenamiento de la macroeconomía. A mayor certidumbre, más posibilidad de inversiones hay, y eso abriría chances de generación de empleo. Que el empleo formal crezca este año depende mucho del nivel de reacción de la economía. Si lo logra, con baja de inflación y se libera el mercado cambiario, seguramente habrá una recuperación rápida, y allí se podría dar una mayor demanda de empleo. Pero además debe haber más inversión; pero hoy no están dadas las condiciones para que esto ocurra.

– ¿Cómo es relación del presidente Milei con los empresarios? ¿Lo sienten como alguien afín?

– Tenemos mucha relación con su equipo, no con él. El Gobierno mantiene una distancia con el empresariado y los sindicatos, que responde a su concepción liberal del Estado, pero la relación es razonable, hay diálogo.

– El Gobierno, dentro de su visión liberal, habló siempre de no intervención del mercado, y que los precios se moverían casi producto de la oferta y demanda. Pero después embistió, por ejemplo, a prepagas y alimenticias por este mismo tema ¿Llama la atención esto? ¿Genera algún ruido?

-Lo veo como cuestiones coyunturales propias de un gobierno. Para poder medir una gestión se deben mirar plazos más largos. Seguramente seguirán apareciendo cuestiones de este tipo, pero no marcan nada en particular. 

– Ya hay sectores que muestran su descontento con algunas variables macro. ¿Se terminó la luna de miel?

– En todo caso esos empresarios tal vez tengan poca paciencia, porque si en octubre o diciembre pensaban que esto iba a ser fácil, se equivocaron. Todos teníamos en la cabeza que un proceso de estabilización lleva tiempo y con sabores amargos, pero era necesario. Argentina viene de 100 años de déficit fiscales crónicos y había que atacarlo. Hay que tener paciencia, es parte del proceso natural de la economía.

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