En una democracia, el oficalismo y la oposición cumplen funciones que se deben entender como complementarias. Ambas son indispensables para garantizar el equilibrio de los poderes, la representación de la ciudadanía y la legalidad institucional. Ninguna de las dos funciones está por encima de la otra, aunque obviamente el que gobierna tiene mayores responsabilidades de llevar a cabo las políticas públicas, pero estas no serían eficientes sin el control y el cuestionamiento de la oposición.
Unos gobiernan, los otros controlan
Invitado: Editorial con Pedro García | MARIANO CAMPERO | JUAN CARLOS VALOY | JULIO SAGUIR
11 octubre, 2026
