Entre todas las excepcionalidades que rodean al experimento libertario de Javier Milei, hay una que empezó a cristalizarse con mayor nitidez en los últimos meses y que podría sintetizarse en una pregunta: ¿puede un gobierno mantener un grado de eficacia en la gestión, y una sintonía con la sociedad, mientras al mismo tiempo evidencia un nivel tóxico […]
