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Los riesgos de infartarse viendo el Mundial

Mario Boskis, cardiólogo y miembro titular de la Sociedad Argentina de Cardiología, indicó que los choques de expectativas ante una situación negativa, como los que pueden ocurrir mirando un partido de fútbol, «son situaciones en las que el organismo no sabe lo que está pasando, lo interpreta como si estuviera frente a una amenaza«, y esto puede generar eventos cardíacos como infartos.

«El consejo a la gente que nos está escuchando es que, a pesar de no tener ningún síntoma específico, hacer una consulta, un chequeo, viene muy bien», afirmó el profesional de la salud.

¿Es una exageración decir que un partido de fútbol puede generar un infarto?

No es una exageración. No hay que asustarse, hay que remitirse a la evidencia. Hay estudios científicos que demuestran que estas emociones pueden llegar a desencadenar lo que nosotros llamamos “eventos cardíacos”.

Cuando uno habla de emociones, en este caso hablamos de emociones que pueden ser percibidas también como negativas como la ira, el miedo, la angustia y la ansiedad. Parece mentira, porque uno dice “es simplemente un partido de fútbol”, pero acá el cerebro nos puede jugar una mala pasada.

Cuando uno tiene una expectativa determinada, como la de que gane la Selección, y la realidad demuestra lo contrario, el cerebro “empaqueta” la emoción negativa en forma de señales eléctricas que liberan en el organismo lo que llamamos las catecolaminas, adrenalina y noradrenalina. Son situaciones en las que el organismo no sabe lo que está pasando, lo interpreta como si estuviera frente a una amenaza.

Esa adrenalina y noradrenalina actúan sobre el organismo, y pueden producir aumento de la presión arterial, de la fuerza de contracción del corazón, hacer que la sangre se haga más espesa, todo eso puede actuar en una arteria coronaria que previamente tuviera algún tipo de lesión y generar un evento cardíaco.

Puede ser que esa arteria coronaria se tape, se obstruya, se genere un coágulo, y genere un infarto del miocardio. Y todo empezó con ese cerebro dando señales biológicas negativas, mirando un partido de fútbol.

¿Qué estadísticas hay en el mundo de infartos por partidos de fútbol?

Las estadísticas que tenemos se han hecho en distintos países, especialmente cuando hubo algún evento importante.

Hay un estudio que se hizo en Alemania, en la ciudad de Munich durante el Mundial del 2006 que indicó que los días que jugaba Alemania había 2,5 veces más cantidad de infartos, tres veces más arritmias, y si uno tenía antecedentes cardíacos, hasta cuatro veces más probabilidad de sufrir un infarto.

El consejo a la gente que nos está escuchando es que, a pesar de no tener ningún síntoma específico, hacer una consulta, un chequeo, viene muy bien.

¿Cómo se detecta una predisposición o lesión breve que todavía no haya generado síntomas?

Yo aconsejo que se haga un control, que incluye lo básico. Un buen chequeo físico, ver los factores vitales, la presión arterial, el colesterol, el azúcar, también un electrocardiograma, que nos da una foto del corazón.

Muchas veces también completamos con pruebas de esfuerzo, subiendo a una cinta o a una bicicleta. Es como sacar el auto a correr en la ruta con el técnico al lado, en una situación muy controlada, para ver cómo está el motor.

Aceleramos el corazón, lo sometemos a un estrés físico, y con eso podemos tener una idea de si hay algún tipo de obstrucción coronaria o algo que haya pasado desapercibido, y podemos actuar preventivamente.

Pablo Corso (PC): ¿Una buena actuación de la selección podría traer efectos benéficos para la salud?

Es una buena pregunta. No tenemos evidencia de estudios para contestar, pero sabemos que todo aquello que podría generar cierto grado de recompensa a la persona libera endorfinas buenas.

El sistema endocanabinoide se activa frente a las cosas buenas. Hacer actividad física es una de las prescripciones típicas que se llevan mis pacientes de la consulta, porque eso genera endorfina. Esas endorfinas son benéficas, y está demostrado que ayudan a regular la presión arterial, bajar el azúcar, controlar la obesidad, regulan los niveles de colesterol, todo lo cual remite en un mejor sistema cardiovascular.

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