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Muchos chicos no aprenden en las escuelas y hay una alta demanda de profesores particulares

Mamás y papás ya no saben qué hacer con las malas calificaciones de sus hijos en algunas materias claves: lengua, matemáticas, física y química. Las horas en la escuela no son suficientes para poder comprender y el diálogo en el aula está fracturado. Ante dichas dificultades, padres preocupados, salen a buscar apoyo y/o asistencia en otros lados. A consecuencia de esto, muchos docentes, que brindan asistencia particular, tienen sus agendas completas y desbordadas

En un contexto todavía pospandémico, la labor de estos profesionales cada vez cobra más relevancia. Los docentes particulares emergen como pilares esenciales para ayudar con las falencias del sistema escolar actual, algunos jóvenes todavía arrastran secuelas de aquellos tres años de educación a distancia

“En los últimos dos años ha habido un aumento del trabajo exponencialmente. Producto de una pandemia que pasó y ahora tiene todas sus consecuencias”, explica Pamela Oliva de La Escuelita de Poeta.

Estudiantes, tanto del nivel primario como del secundario, que han “arrastrado” todo aquello que no aprendieron antes y ahora deben ponerlo en práctica. “Algunos tuvieron que terminar el primario en pandemia y en la presencialidad no se pudieron adaptar al secundario. Por eso, los papas salen a buscar apoyo. Estamos desbordados”, agrega Pamela Oliva. 

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En esa misma línea, “hay muchísima demanda. Si no estuviese estudiando, estaría desde las ocho de la mañana a las 10 de la noche. Pero esto se debe a un montón de cuestiones. Todo suma”, completa Valeria Carnero, quien también da clases particulares de diversas materias. 

Si bien la influencia de la pandemia ha causado numerosos inconvenientes a nivel educativo, las crisis en el nivel docente y la falta de compromiso de ciertos padres para con sus hijos también influyen en esta situación. 

Hay falta de apoyo en casa. Padres que trabajan y sus hijos no reciben contención. A eso, sumarle el hecho de que los chicos no entienden, no prestan atención”, explica Valeria Carnero, actual estudiante de profesorado en matemáticas. 

Asimismo, “son muy pocos los docentes capacitados y con vocación. Eso en los chicos se nota, te das cuenta. Tiene que ver mucho con la falencia de la docencia como carrera, hay poca exigencia. Yo hasta he podido ver maestras con errores de ortografía”, agrega Pamela. 

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Las tecnologías de la información en la docencia

Sumado a todo lo anterior, la pandemia ha causado que los estudiantes desarrollen una dependencia aún mayor con dispositivos tecnológicos como computadoras, celulares, tablets, etc. 

“Es un fenómeno complejo. Es una sobreestimulación que ellos tienen. Si yo les mando tareas y ejercicios para hacer, ellos los buscan en Google y lo resuelven en pantallas. Además de que durante las tutorías se distraen con los celulares y no lo pueden ni dejar. Lo que nos falta a nivel sociedad es aprender a utilizar estas tecnologías como un uso y no abuso”, declara Pamela Oliva. 

De manera similar, Valeria Carnero comenta, “yo incluso doy clases virtualmente con chicos de distintos barrios y se aprende igual. El uso de las TIC es una evolución y yo creo que es buena. Como no les puedo sacar el celular, les mando todo por ahí. Es una herramienta que los chicos deberían poder utilizar en las aulas también”.  

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Cambios constantes

No solo eso, sino que también los métodos de enseñanza y la forma de resolver determinadas actividades se dan de manera distinta a como se hacía años atrás. 

“Por eso mismo es importante que los chicos traigan sus carpetas completas, porque se actualizan los modelos para resolver problemas. Tenemos que ver cómo el profe lo enseñó. Los papás, que no están actualizados y tampoco saben cómo resolver o cómo ayudar, nos terminan buscando a nosotros”, agrega la también estudiante de psicopedagogía, Pamela Oliva.  

“Es toda una logística la que se arma con los padres detrás de un niño. Si me piden que les enseñe sobre algo específico, yo necesito ver de qué se trata, trabajarlo y ver desde ahí cómo arrancar”, aclara, por otro lado, Carnero. 

Finalmente, en estos ámbitos de estudio, según las referentes, se desarrollan también otro tipo de habilidades, como la paciencia, la espera, el manejo de grupo, etc. “No es solo contenido lo que se ve en estos espacios. Es establecer lazos, que el alumno se sienta cómodo. Es un factor que influye, sobre todo porque varios de estos chicos han venido de tener malas experiencias”, concluye Oliva.

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