Categorías
Noticias Política

Interna en la CGT: faltazos, pases de factura y pulseada por el poder

El camino para la renovación de autoridades de la CGT asomaba asfaltado hasta que apareció un imprevisto: Luis Barrionuevo.

Al histórico gastronómico, quien articula un variopinto grupo de gremios poderosos, le disgusta el esquema con el que los sectores de la mesa chica cegetista buscan avanzar -pretenden que en la conducción de la central siga un triunviro, aunque con una renovación de dirigentes- y empezó a poner peros.

El central es que exige que debe haber un único jefe, tal como establece el estatuto cegetista. Hay otros gremios relevantes, como Comercio de Armando Cavalieri, que tienen la misma posición.

Hace dos días hubo un asado en el predio que el gremio de los Textiles tiene en Ezeiza. Estaba pensado para dar una muestra de unidad de las diferentes tribus sindicales de cara al congreso de renovación de autoridades de la CGT, previsto para el 5 de noviembre.

Pero sorpresivamente faltaron Barrionuevo y varios de sus aliados sindicales, como el colectivero Roberto Fernández, el maquinista Omar Maturano, el estacionero Carlos AcuñaDaniel Vila (Carga y Descarga) y Oscar Rojas (Maestranza).

El anfitrión, el textil Hugo Benitez, integra el esquema del gastronómico. Dicen que cuando se decidió que el sector no iría al almuerzo -hubo chorizo, morcilla, vacío, asado y ensalada de lechuga y tomate-, Benítez ya tenía todo organizado y no podía suspender.

Tampoco estuvieron Cavalieri ni Carlos Pérez, presidente de la Obra Social mercantil y dirigente de extrema confianza del secretario general del sindicato de Comercio.

Dato de color: sí cantaron el presente Andrés Rodríguez (UPCN) y Víctor Santa María (Encargados de Edificios), pero no se saludaron. Dicen que el vínculo quedó dañado desde el cierre de listas para octubre del peronismo porteño.

Santa María logró colocar en el tercer puesto de la boleta a un referente de su sector, Santiago Roberto, pero los otros sectores sindicales del justicialismo no pudieron meter a nadie en la lista.

“Para comer asado, yo me junto con los muchachos míos y le encargo la carne al turco Samid, que es muy buena”, dijo risueño a Clarín Barrionuevo sobre su ausencia. Se refería a que la comida -según él- no serviría para bajar las tensiones en la interna sindical.

Barrionuevo le planteó al titular de la UOCRA, Gerardo Martínez, que él debe ser el único jefe de la CGT. Pero Martínez, quien en los 90 ya fue el capo de la central, rechaza de plano la propuesta.

Por un lado, porque tiene mandato hasta 2027 en la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Por el otro, porque está convencido de que para la etapa que viene la CGT tiene que tener una renovación de caras, una generación más joven, con una lógica y lenguajes nuevos.

Eso sí: con una mesa chica integrada por históricos jefes que, desde las sombras, guíen y aconsejen a la futura conducción.

El esquema que impulsan Gerardo MartínezAndrés Rodrígues (UPCN) y Hugo Moyano (Camioneros), entre otros, es el de mantener la conducción de tres co-secretarios generales. «El triunvirato demostró que funciona», le dijo este jueves a la prensa Víctor Santa María.

Es el formato que, entienden, permitiría mantener la unidad ya que los principales sectores cegetistas estarían representados en la conducción.

De mantenerse el triunvirato, suenan para integrarlo Jorge Sola (Seguros), Cristián Jerónimo (Vidrio) y una mujer (se mencionan a dos, la judicial Maia Volcovinsky y la docente Marina Jaureguiberry). En caso de acuerdo con Barrionuevo, éste podría poner en el lugar de una mujer a Oscar Rojas, de Maestranza.

Según dicen en la CGT, Cavalieri prefiere un solo secretario general pero podría bancar la continuidad del triunvirato siempre y cuando uno de los tres co-secretarios generales pertenezca a un gremio poderoso. Pero en la mesa chica cegetista no ven a ningún dirigente joven que reúna esa condición y quiera ser triunviro.

A eso se subió justamente Barrionuevo. “Luis hace lo mismo de siempre, diferenciarse para dar la nota”, apunta el jefe de un gremio de servicios.

Lo otro que molestaría al gastronómico es que Hugo Moyano logró colar, gracias a un acuerdo con Axel Kicillof, a su hijo Huguito en la boleta de diputados nacionales de Fuerza Patria por la Provincia. Y que también presiona para su hijo menor, Jerónimo, se quede con la Secretaría de la Juventud de la CGT. “Moyano quiere cobrar por todos lados”, se quejan en el barrionuevismo.

En la actualidad, la Secretaría de la Juventud de la CGT está a cargo de Sebastián Maturano, hijo del jefe de La Fraternidad, que es aliado de Barrionuevo.

“El pibe de Maturano ya tiene 39 años, ya no está para esa Secretaría”, apuntan en la conducción cegetista.

En todos los sectores sindicales sacan cuentas. El congreso de elección de autoridades de la CGT del 5 de noviembre se dirime por la cantidad de congresales que logre sumar cada uno.

La UOCRA, Camioneros, UPCN, Sanidad juntan muchos y perfectamente pueden inclinar el tablero para su lado. Gastronómicos también tiene bastantes, pero los demás gremios que juegan con Barrionuevo tienen alto poder de fuego -estaciones de servicio, maquinistas de trenes, colectiveros-, pero pocos congresales.

Eso sí: Barrionuevo seguramente trabajará para contar con el apoyo de Comercio y la UATRE. ¿Lo logrará? Apuesta, además, que los gremios más identificados con el kirchnerismo, como la UOM, SMATA y La Bancaria, sean prescindentes.

Este jueves, en la reunión de Consejo Directivo de la CGT, varios de los gremios que se ausentaron el asado en Ezeiza sí estuvieron presentes.

Allí se aprobó el cronograma electoral: el próximo 18 de septiembre se reunirá el Comité Central Confederal, órgano encargado de convocar al congreso de renovación de autoridades de noviembre.