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Florinda Meza, la viuda de Chespirito: “Los médicos dijeron que sin mi ayuda, él hubiera muerto 10 años antes”

Cuando Roberto Gómez Bolaños dejó de respirar en su casa de Cancún, en el estado de Quintana Roo, su media decena de perros chihuahua aulló al unísono, como anunciando la partida. Lo cuenta Florinda Meza, que entonces sostenía la mano de ese pequeño Shakespeare (de allí el apodo Chespirito).

Después de aquel 28 de noviembre de 2014 místico en que el hombre exhaló «como siguiendo una luz», con el mismo gesto de paz que usaba el Chapulín a la hora de lanzar el «no contaban con mi astucia«, Florinda se derrumbó.

Apenas pasado ese funeral desmedido en el Estadio Azteca por el que desfilaron 50 mil mexicanos, ella entendió que luego de más de 30 años de amor, tendría que hacerle frente al vacío. Había pasado una década cuidando un cuerpo débil, consagrando su vida al héroe del barril.

«Lo que no sabía mi familia es que yo quería morir», confiesa en medio de una gripe la mujer nacida en Juchipila, cuyos ruleros y rezongos aún son marca indeleble, de culto en Latinoamérica.

Estamos frente a un mito que en la ficción se llamaba en realidad Florinda Corcuera y Villalpando Viuda De Mátalas Callando. Un espejo de todas esas mujeres sobrecargadas que crían solas. La congestión nasal no la ayuda, pero la pilotea en una charla después de 72 horas en la Argentina, invitada exclusivamente por la producción del programa de Moria Casán (La mañana con Moria, El Trece).

No sabe que en la Argentina hubo hasta tesis universitarias sobre su personaje histórico, y que por estos pagos se teoriza sobre el «Síndrome de Doña Florinda» para referirse a personas de clase media trabajadora que adoptan actitudes elitistas y despectivas hacia sus pares. El autor Rafael Ton designa así a una «falsa superioridad de clase» basada en cuestiones como pagar la renta a tiempo.

Perdió la cuenta de la cantidad de visitas a Buenos Aires entre 1979 y 2005. Acompañada por su hermana Esther, Florinda, que cumplirá 77 el 8 de febrero, se hospedó en el Alvear Palace y, después del viaje relámpago, voló a Brasil para ofrecer el espectáculo Entre risas y verdades.

-¿Entregó mucho de su vida por cuidar a Roberto? ¿Siente que se descuidó?

-En mi época más productiva dejé todo por estar con Roberto, porque él empezaba a tener muchos síntomas de la enfermedad (Parkinson). O yo seguía en mi mundo de la producción y la escritura, o lo otro. Los médicos lo dijeron: «Hubiera muerto diez años antes de no ser por usted». Lo bueno es que lo tuve diez años más.

-No se arrepiente de ese compromiso…

-No me arrepiento porque él me necesitaba. Cuando alguien no está bien, no lo abandonas en un momento así. Pero cada vez era más demandante la enfermedad.

-¿Cómo se levanta uno y trata de cambiar su pensamiento?

-Cada día yo trataba de tragarme la píldora esa de «con el paso del tiempo el dolor se irá». Y ¿sabes qué? el dolor no se va nunca. Todos los días hablo con Roberto, todos los días lo recuerdo. No hay un día en que no lo recuerde o no hable con él. Descubrí que el dolor no se va nunca.

-¿Quedó vacía después de la muerte de Bolaños, tuvo que repensar sus objetivos de vida?

-Después de su muerte, mi familia creía que yo moriría. Pero poco a poco fui cambiando mi forma de pensar, dándome cuenta de que Roberto no habría querido que yo estuviera así. Poco a poco he caído en cuenta, algo que él escribió en una canción: La vida es el tesoro mayor. El regalo de Dios. Cada día trae su propio paquete. Su propia sorpresa. Y no debemos desperdiciarlo.

-¿Cómo habla con Roberto? ¿Qué le dice?

-Hablo como si estuviera vivo. Sé que no me está oyendo. Hablo de lo que hago, tonterías. El me decía mi bonita y cuando estoy picando cebolla o hago alguna tontería digo ¡Ay Rober, tu bonita es tan torpe! Sé que él diría Bueno, ya somos dos torpes en la familia.

Una vida dura que pocos conocen

La inolvidable madre de Quico tuvo una infancia compleja, pero no suele usar su pasado como lección de resiliencia. «Sobreviví. Podría hablar de eso para hacerme la víctima, pero no. Pude seguir adelante», reconoce. «Soy una mujer que nunca ha fumado, nunca ha consumido drogas. Eso es difícil en el medio artístico, algo de lo que muchos no pueden presumir».

Hija de un ingeniero y una ama de casa que se mudaron a los Estados Unidos por trabajo, creció en Zacatecas, al cuidado de abuelos y tíos. De a ratos, cuando se reunía con sus tres hermanos, era «hermana/madre».

«En el contexto histórico en que me desarrollé, en los ’40 y ’50, sobre todo en provincia, en México, fue complicado. Había muchos conflictos de tipo político y mucha gente falleció. Mis abuelos eran hacendados y los despajaron de sus tierras sin mediar ley alguna. Luego pudieron rescatarlas», cuenta tímida, como con intención de no ahondar en aquellos viejos traumas.

Antes de la mayoría de edad salió al mundo laboral como secretaria y como modelo de comerciales hasta que encontró la vocación artística.

En 1969 se sumó a Los supergenios de la mesa cuadrada, un ciclo antesala de lo que sería luego la famosa vecindad de El Chavo, y tras tantas horas compartidas, llegó el flechazo con Bolaños.

Doña Florinda y El Chavo en el sketch que aún entretiene a millones de fans en Latinoamérica.

«Vámonos tesoro, no te juntes con la chusma»…. No habrá día en que pueda liberarse de las frases que ella misma disparaba en lo que fue aquel fenómeno que todavía es comodín de rating en Telefe. Fue también La Chimoltrufia, Popis y otras cuantas criaturas imborrables y no reniega de eso, pero explica que su carrera evolucionó a la producción de telenovelas y la escritura.

«En 2019 filmé en Chile Dulce familia, una película dirigida por Nicolás López. Lo otro que recientemente me han ofrecido como actriz lo he rechazado porque no ha sido bueno. En El señor de los cielos me ofrecieron un rol muy importante, pero lo rechacé porque era como hacer apología de la violencia. Tenemos bastante de esto en nuestro país. Siempre he pensado que hay que tener respeto por el público y no hacer daño social».

En el ojo de la tormenta

Hace más de 50 años, Florinda y Roberto se enamoraron en un set de televisión. En 1977 comenzó la convivencia, pero recién en 2004, en ceremonia privada, le dieron un marco «legal» a la relación.

Este año, un viejo video se hizo viral y volvió a ubicar a Florinda en el centro de la escena. “Él tenía siete grandes defectos: seis hijos y una esposa», ironizaba en el recorte la mexicana, antes de que su marido corrigiera: «¿Cómo defectos? Son seis hijos maravillosos”.

“Si fueran míos serían maravillosos, pero no siendo míos eran un problema y un defecto», corrigió ella entonces, y esa antigua entrevista se transformó en un espiral monstruoso gracias a las redes sociales.En el funeral de Chespirito, en 2014.

Meza está harta de tener que referirse a esos dichos, así como a la serie creada por Roberto Gómez Fernández, hijo de Roberto Gómez Bolaños. La ficción se estrenó el 5 de junio de 2025 en la plataforma Max y muestra el romance cuando aún Roberto estaba casado. «No fui la generadora de que ese matrimonio se desbaratara», aclaró cien veces. Ahora dice que no piensa contraatacar con una serie que cuente su verdad.

«Sería una tontería hacer eso. Todo lo que ahí se dijo es mentira. Por lo tanto, no vale la pena desmentir algo que ellos mismos anunciaron que sería una fantasía», se planta. Chespirito: sin querer queriendo no es una biografía. Ellos mismos dijeron que era una fantasía en la presentación para la prensa. Claro que es una manipulación, porque los creadores se pasaron ocho años diciendo que sería una biografía. Pero bueno, no te la puedes pasar contestando. Yo sé cómo fueron las cosas y lo sabe la gente que nos conoció. La gente va a creer lo que quiera creer. Yo voy a a escribir mi biografía, pero será un libro».

-¿Pensó en volver a formar pareja?

-No, ni lo pienso, ni lo deseo, ni se me ocurre. Y no han faltado pretendientes, pues tengo pedacitos buenos (se ríe). Yo tuve la suerte de toparme con el amor de mi vida. Es una suerte que poca gente vive. Ya no habrá nadie que pueda ocupar su lugar.

Con la gripe a cuestas, Florinda regala la mejor anécdota minutos antes de que despegue su avión de regreso. Se refiere a «esa estrella que se apagó en la Tierra, pero se quedó en el firmamento», Diego Maradona.

«Rober y Diego hablaron varias veces, aproximadamente cuatro o cinco por teléfono. Y nos recibió de maravillas la última vez, en Argentina, en su programa, en 2005. Esa última vez le dijo: ‘Te voy a decir algo que no he contado: a todas partes viajo con un baúl lleno de videos, porque eres mi mejor terapia‘. En cuanto estaba deprimido, Maradona veía a Chespirito y lo devolvía a la vida».