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Acuerdo UE–Mercosur: ¿qué cambia para la región tras la aprobación del tratado más grande del mundo?

Después de 26 años de negociaciones intermitentes, los gobiernos de la Unión Europea resolvieron este viernes aprobar el tratado comercial con el Mercosur, un paso decisivo que destraba un proceso largamente postergado.

La votación no fue unánime: Francia, Austria, Irlanda, Hungría y Polonia se pronunciaron en contra, mientras que Bélgica optó por abstenerse. El respaldo de los otros 21 países alcanzó para sellar la decisión.

La aprobación por parte de los Estados miembros era considerada el escollo más difícil dentro del procedimiento europeo. De hecho, el tratamiento se había demorado en diciembre por pedido de Italia. Superada esa instancia, la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, viajará la próxima semana a Asunción para firmar formalmente el acuerdo.

Con ese acto, el tratado podrá comenzar a aplicarse de manera provisional, mientras se aguardan las ratificaciones de los parlamentos nacionales del Mercosur y del Parlamento Europeo, donde las proyecciones indican que el respaldo rondaría el 60% de los eurodiputados.

Con esta decisión, la UE y el Mercosur avanzan hacia la conformación del mayor tratado comercial del mundo, que abarcará a más de 700 millones de personas y concentrará más del 20% de la economía global.

Para Europa, se trata de un acuerdo inédito con un bloque regional completo, algo que no había hecho ni siquiera con socios como Japón, Canadá o México. Además, refuerza su presencia en Sudamérica en un momento de creciente influencia china y de redefinición del rol estadounidense en el continente.

El tratado no se limita al intercambio de bienes: también apunta a consolidar un marco de reglas, previsibilidad e inversiones, en contraste con un escenario internacional cada vez más fragmentado.

Entre los principales beneficios para la UE se destacan:

  • Un ahorro anual estimado de 4.000 millones de euros en aranceles.
  • Acceso preferencial para sectores industriales clave como automotriz, farmacéutico, químico y textil.
  • Mayor seguridad jurídica para las inversiones.
  • Eliminación del 92% de los aranceles europeos a productos del Mercosur, con cuotas y salvaguardias en áreas sensibles.

En los capítulos más delicados, se acordaron límites específicos:

  • 99.000 toneladas anuales de carne vacuna con un arancel del 7,5%.
  • 180.000 toneladas de carne aviar sin arancel, con desgravación gradual.
  • 180.000 toneladas de azúcar de caña libres de arancel.
  • Cuotas de etanol diferenciadas según su uso, uno de los puntos más difíciles de cerrar.

Con la aprobación política consumada, el acuerdo entra ahora en su última etapa institucional, cerrando una negociación que atravesó generaciones y redefiniendo el vínculo entre Europa y Sudamérica.

La decisión expone un giro en la estrategia internacional de la Unión Europea. Frente a un escenario global más inestable, el bloque optó por ampliar su red de socios comerciales y reducir dependencias tradicionales, en un contexto de tensiones crecientes con Estados Unidos y mayor peso de China en el comercio mundial.

El proceso que desembocó en este acuerdo estuvo lejos de ser continuo. A lo largo de los años, las conversaciones avanzaron y retrocedieron según los cambios políticos internos y las posiciones de distintos gobiernos, con episodios de fuerte fricción, como la negativa europea a cerrar el pacto durante el mandato de Jair Bolsonaro en Brasil.