Una turista de Minnesota falleció como resultado de un ataque de tiburón en una playa de St. Croix, en las Islas Vírgenes de Estados Unidos, el jueves 8 de enero, en un incidente que las autoridades locales califican de inusual para la región. La víctima, identificada como Arlene Lillis, de 56 años, fue atacada cerca de la costa occidental de la isla y, según los informes policiales, perdió un brazo antes de ser trasladada al hospital, donde posteriormente murió.
De acuerdo con información oficial difundida por el Departamento de Policía de las Islas Vírgenes (VIPD) y replicada por medios estadounidenses como Associated Press y NBC News, los servicios de emergencia recibieron el aviso a las 16:28 hora local. El ataque ocurrió en la playa Dorsch y movilizó a bomberos, unidades marinas y personal médico, quienes confirmaron la gravedad de las lesiones sufridas por la víctima.
El suceso ha atraído atención nacional debido a la baja frecuencia de ataques de tiburón en el Caribe, especialmente en las Islas Vírgenes estadounidenses, donde solo se han documentado cuatro en más de dos siglos, según datos del International Shark Attack File, citados por ABC News. Las autoridades han iniciado una investigación para esclarecer las circunstancias del hecho y reforzar las medidas de prevención en balnearios y hoteles de la zona.
La víctima, Arlene Lillis, se encontraba nadando cerca de la orilla en la playa Dorsch, en el sector occidental de St. Croix, una de las principales islas del territorio estadounidense. Según el comunicado del VIPD, los primeros reportes indicaban la presencia de una persona herida por mordedura de tiburón. Los equipos de rescate, al llegar, constataron que la mujer había perdido el brazo izquierdo desde el codo.
La intervención de un turista estadounidense, identificado por NBC News como Christopher Carroll, resultó crucial en los primeros minutos. Carroll, enfermero de Utah, relató al canal que nadó hacia la víctima tras escuchar gritos de auxilio, y la ayudó a salir del agua. “Cuando me acerqué, vi toda la sangre en el agua y comprendí que era un ataque de tiburón”, dijo Carroll, según recogió NBC News.
El Departamento de Policía de las Islas Vírgenes informó que la víctima fue trasladada inmediatamente a un hospital local, donde falleció a consecuencia de sus heridas. El director de la Agencia de Manejo de Emergencias de las Islas Vírgenes, Daryl Jaschen, destacó la rapidez y profesionalidad del operativo de rescate en condiciones “muy difíciles”, según declaraciones recogidas por Associated Press.
El ataque fue confirmado como la causa de muerte por el Departamento de Planificación y Recursos Naturales (DPNR) de las Islas Vírgenes, que no logró identificar la especie de tiburón involucrada. Además, se realizó una búsqueda en la zona para descartar la existencia de otras víctimas, sin que se hallaran indicios de personas adicionales afectadas, de acuerdo con el VIPD.
El gobernador del territorio, Albert Bryan Jr., expresó en un comunicado transmitido por NBC News: “Nuestros corazones están con la familia y los seres queridos de la víctima, y con todos los que presenciaron esta tragedia. Agradecemos a quienes actuaron de inmediato y a los socorristas que intervinieron con urgencia”.
Arlene Lillis tenía 56 años y residía en Detroit Lakes, Minnesota. Según información recogida por ABC News y confirmada por la policía, Lillis era una visitante frecuente de St. Croix y había adquirido una vivienda en la isla, donde pasaba temporadas como residente de invierno. Familiares y vecinos la describieron como una persona activa y vinculada a la comunidad local.
Un vecino de la isla, citado por ABC News, mencionó que Lillis “amaba el mar, el senderismo y el contacto con los animales”. Según la misma fuente, la noticia provocó conmoción en el entorno de la víctima y entre los residentes permanentes de la isla.
Los ataques de tiburón son poco frecuentes en el Caribe. El International Shark Attack File, gestionado por la Universidad de Florida y citado por Associated Press, contabiliza 79 ataques no provocados en la región desde 1749, de los cuales solo cuatro ocurrieron en las Islas Vírgenes de Estados Unidos. La última vez que se registró un incidente de este tipo en el territorio insular fue hace más de una década, de acuerdo con declaraciones de Nicole Angeli, portavoz del DPNR, recogidas por ABC News.
“Los encuentros que terminan en mordedura son muy raros”, afirmó Angeli durante la conferencia de prensa oficial, según cita de NBC News. La funcionaria también anunció que el gobierno instalará más señalización e intensificará la información preventiva en hoteles y playas para advertir sobre el comportamiento adecuado ante la fauna marina.
El gobierno de las Islas Vírgenes de EE.UU. y las autoridades locales han anunciado la revisión de los protocolos de seguridad en las playas, así como campañas de sensibilización dirigidas tanto a residentes como a turistas. El Departamento de Policía y el DPNR mantienen la investigación sobre el incidente y la identificación de la especie responsable, mientras que el gobernador Bryan Jr. agradeció la labor de los equipos de emergencia y de quienes intentaron asistir a la víctima.
El teniente gobernador Tregenza Roach expresó: “En nombre del pueblo de las Islas Vírgenes, transmitimos nuestras condolencias a la familia de la víctima y a todos los afectados”. Roach destacó el esfuerzo de los presentes y la reacción de los profesionales de emergencias en la escena.
El ataque ha reavivado el debate sobre la seguridad de las playas en la región y la convivencia con la fauna marina. La baja tasa histórica de ataques en las Islas Vírgenes sugiere que estos hechos no son habituales, pero las autoridades recalcan la importancia de seguir las recomendaciones de seguridad y de reportar cualquier avistamiento de tiburones a las autoridades competentes.
La muerte de Arlene Lillis constituye un llamado de atención para visitantes y residentes, quienes contarán con información actualizada y señalización reforzada en las zonas de baño, según los anuncios oficiales recogidos por Associated Press y NBC News. El proceso de investigación continuará en las próximas semanas, con un enfoque en la prevención y en el monitoreo de la actividad marina cercana a las costas.
