En la Casa Rosada no son pocos los que piensan que la Libertad Avanza continuará un segundo periodo. Es más, el propio Javier Milei en más de una oportunidad ya reconoció que será candidato en 2027.
Un dato que no dejó de sorprender fue cuando, en un reportaje periodístico, el jefe de Estado fue consultado sobre si su hermana Karina podría ser candidata en el futuro. Sugestivamente el primer mandatario no lo desmintió, se limitó a decir “no lo sé”.
En el entorno presidencial existe la presunción de que, tras el éxito de la estrategia que ella diseñó para las elecciones de medio término, que Karina aspirará a un cargo electivo. En el terreno especulativo, algunos la ubican como candidata a vicepresidente -aunque también se habla de Patricia Bullrich– y otros la mencionan como candidata a gobernar la provincia de Buenos Aires.
Sin embargo, y en caso de que Milei sea reelecto en 2027, nadie imagina que Karina deje de acompañarlo en el Poder Ejecutivo. Es que salvo la gestión económica y la referente a Capital Humano, Sandra Pettovello, el resto de la administración del Gobierno está en manos de Karina, razón por la cual eligió a Manuel Adorni como jefe de ministros.
Si bien, aún falta mucho para las elecciones presidenciales, el triunfo de La Libertad Avanza en las últimas elecciones de medio término permitió al presidente Javier Milei fortalecerse en el Congreso y legitimarse en el Gobierno, pero no representa una señal indubitable de que transita hacia la reelección, según advierte un estudio de Synopsis.
De hecho, el resultado de la elección legislativa trasladado a una elección presidencial obligaría a una segunda vuelta y a tener que buscar el 50% más 1 de los apoyos para ganar.
Pero el dato destacado que presenta esta investigación es que el oficialismo tiene más votantes que simpatizantes. Una encuesta revela que solo 31,4% se reconoce como “oficialista”. Casi diez puntos más suman los que se identifican como “opositor” – 41,3%- y 25,5% prefiere ubicarse como “ni oficialista ni opositor”.
De ahí que, para lograr la reelección, es decir obtener más del 50% de los votos, La Libertad Avanza debería seducir a la gran mayoría de estos «Ni-Ni». Es decir, de los que se consideran como ni oficialistas ni opositores.
Pero se presenta un desafío mayor ya que la misma medición de Synopsis arroja que más de 50% de los «Ni-Ni» valoran negativamente el desempeño del Gobierno, con 38,8% que valora “Muy Malo” ese desempeño.
Por lo tanto, para obtener la reelección, Milei debería seducir a un 75% de este sector. Una tarea difícil: convencer a votantes que valoran negativamente su desempeño como Gobierno.
Esto lleva a las demandas de la sociedad. La principal, con casi 50% de participación, es “Generar empleo”. Se trata de un reclamo que la mayoría de los economistas coinciden en señalar que será difícil de satisfacer.
Al respecto, señalan que los sectores más beneficiados por el modelo económico – agro, minería, energía – no son intensivos en mano de obra.
Por el contrario, la apertura que intentan llevar adelante las autoridades amenaza a los puestos de trabajo de distintos sectores industriales, expuestos a la competencia externa. Además, esta competencia y el cambio tecnológico están llevando a que las empresas tiendan a incorporar maquinarias e inteligencia artificial en detrimento de la mano de obra.
Este diagnóstico, en líneas generales, es compartido por parte del Gobierno. Sin embargo, en el entorno de Santiago Caputo, consideran que una ventaja de los libertarios es que no existe una oposición atractiva. “El kirchnerismo, el peronismom y desde ya el radicalismo, quedaron en el pasado y murió lo que Milei considera la agenda woke (demandas de justicia racial, de género e inclusión)”, dice a sus colaboradores el asesor presidencial.
Se está dando, de alguna manera, una reedición de un fenómeno de los años 90, cuando tendió a predominar entre los jóvenes una actitud más individualista.
