En medio de la temporada alta y una elevada demanda de vuelos, la disputa entre la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA) y el gremio de los controladores aéreos, la Asociación Técnicos y Empleados de Protección y Seguridad a la Aeronavegación (ATEPSA) entró en una nueva etapa tras el vencimiento de la conciliación obligatoria dispuesta por la Secretaría de Trabajo.
Para el viernes 16 de enero, las autoridades convocaron a ambas partes a una audiencia en la que se analizará la opción de prorrogar la medida por cinco días hábiles.
“A pesar de la postura permanente de intransigencia del gremio, desde EANA se está trabajando ininterrumpidamente para lograr destrabar el conflicto con el objetivo de garantizar la normalidad en la operación de los vuelos en plena temporada alta de verano”, comunicó la empresa.
“EANA ratifica su voluntad de apertura al diálogo y de poder seguir negociando para llegar a una solución, ya que considera que la posición beligerante de ATEPSA no busca mejores condiciones laborales, sino generar daño”, agregó.
El eje del conflicto entre EANA y Atepsa es la discusión salarial, aunque el escenario también abarca denuncias penales, investigaciones sobre supuestas maniobras fraudulentas y la situación judicial de dos funcionarias.
El enfrentamiento entre ambas partes se remonta a años anteriores y, durante 2025, tuvo numerosos episodios que se extendieron prácticamente todo el año. Las medidas de fuerza, a pesar de haberse comunicado con anticipación, afectaron la operatoria del sector aerocomercial.
Uno de los momentos críticos ocurrió en julio pasado, antes del inicio de las vacaciones de invierno. Atepsa anticipó entonces una serie de acciones gremiales que amenazaban con complicar la temporada alta. En ese contexto, la cartera de Trabajo intervino dictando la conciliación obligatoria, lo que permitió suspender las protestas y evitar disrupciones en los vuelos durante el receso.
El conflicto se reactivó en agosto, cuando el gremio implementó medidas durante tres jornadas, lo que interrumpió los despegues en los aeropuertos del país. Posteriormente, tras alcanzar un acuerdo salarial con EANA –que contempló un incremento del 15% en cuatro cuotas para 2025–, las protestas cesaron.
La calma resultó transitoria. En noviembre, Atepsa volvió a convocar paros, esta vez en nueve jornadas, centrados en los vuelos de carga. También se suspendieron las capacitaciones del personal y las tareas de mantenimiento tecnológico.

En diciembre, el sindicato anunció nuevas acciones a partir del día 17, con restricciones a los despegues durante cinco días en plena temporada de fiestas navideñas y alta demanda. A diferencia de paros anteriores, el objetivo era impactar en los vuelos de pasajeros, tanto nacionales como internacionales.
Solo dos de las jornadas de medidas de fuerza previstas se concretaron, afectando a miles de pasajeros, ya que el 22 de diciembre Trabajo resolvió una nueva conciliación obligatoria que se extendería hasta este viernes.
Las demandas centrales del gremio son además: la reincorporación de trabajadores despedidos sin causa en aeropuertos con emergencia dotacional y con estabilidad laboral reconocida, la negativa de EANA a rever la complejidad de aeropuertos y trayectoria, actualización de refrigerios y los constantes incumplimientos al convenio colectivo.
Mientras tanto, en los tribunales de Comodoro Py avanza una causa que involucra tanto a la conducción de Atepsa como a la expresidenta de EANA, relacionada con un presunto acuerdo paritario firmado a fines de 2023 y que no fue registrado oficialmente.
La investigación se inició a partir de una presentación de Atepsa, que exigía el cumplimiento de un acta que habría previsto aumentos salariales para el primer trimestre de 2024.
El documento no figura en los registros administrativos ni legales de la empresa, ni habría tenido aplicación durante la gestión de Gabriela Logatto al frente de EANA. La Justicia investiga la participación de Logatto y de Paola Barritta, secretaria general de Atepsa e hija de José “El Abuelo” Barritta, exjefe de la barra brava de Boca.
Por otro lado, EANA denunció penalmente a Atepsa ante la Justicia, considerando que ciertas protestas sindicales pusieron en riesgo la seguridad operativa y la protección de pasajeros y trabajadores. Entre las pruebas presentadas figura una imagen de una bandera gremial colocada en una torre de control, lo que, según la empresa, pudo haber generado riesgos para las operaciones.
