En la antesala del encuentro en Davos, que se llevará a cabo esta semana y del que participará el presidente Javier Milei, el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) presentó un informe en el que advierte los principales riesgos que ven los ejecutivos en la Argentina y el mundo.
En términos generales, los riesgos económicos son los que más escalan en relevancia de cara a los próximos dos años. Particularmente, la desaceleración económica a nivel mundial muestra un marcado aumento en su severidad.
El reporte de Riesgos Globales señala que, junto con las crecientes tensiones geoeconómicas, los problemas de sostenibilidad de la deuda y las posibles burbujas podrían abrir una nueva etapa de volatilidad, con efectos desestabilizadores sobre sociedades y empresas.
En el caso de Argentina, hay 5 riesgos identificados por la Encuesta de Opinión Ejecutiva (EOS), que influyen en el clima de expectativas y en el análisis de riesgo que hacen inversores y empresas. Algunos de los puntos que más preocupan sobre el país coinciden con vecinos de la región como Colombia, Ecuador, México, Uruguay y Brasil.
1. Infraestructura y protección social
En primer lugar, los ejecutivos ven un riesgo en la insuficiencia Servicios públicos y protecciones sociales (incluida la educación, la infraestructura y las pensiones). Son rubros que sufrieron importantes ajustes durante la era Milei.
De hecho, la falta de infraestructura es un reclamo frecuente entre los empresarios argentinos ya que encarece costos y reduce la competitividad.
Según el presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO), Gustavo Weiss, para crecer 4% anual durante un período prolongado, los gobiernos nacional, provinciales y municipales deberían destinar alrededor del 3% del PBI a la reparación y mantenimiento de la infraestructura existente, y otro 3% adicional a la realización de nuevas obras.
Las empresas privadas que operan servicios de infraestructura —como energía, agua y saneamiento— tendrían que invertir un 3% del PBI adicional. En total, 9% del producto
2. Escasez de oportunidades y desempleo
El segundo riesgo es la falta de oportunidades económicas o desempleo. Aunque el indicador mejoró en relación a 2024, sigue por debajo de los niveles registrados en 2023. En el tercer trimestre de 2025, la tasa de desocupación se ubicó en 6,6%, frente al 6,9% del mismo período de 2024 y al 5,7% de 2023. Por otra parte, el empleo formal privado cayó a niveles mínimos desde 2022.
3. Desaceleración económica
El tercer riesgo que menciona el documento del WEF es la desaceleración económica (recesión o estancamiento). En este sentido, la actividad retrocedió 0,4% en octubre de 2025 (último dato disponible del Indec) y en promedio creció al 0,1% mensual en los últimos 10 meses, acumulando un aumento interanual del 5% en ese período.
En paralelo, informes de consultoras privadas indican que en noviembre la economía volvió a mostrar una caída generalizada, con descensos tanto en los sectores industriales como en los vinculados al consumo.
4. Desigualdad
El cuarto riesgo es la desigualdad. La brecha de ingresos entre los hogares más ricos y los más pobres mostró una leve reducción en el tercer trimestre de 2025, pero la desigualdad y los bajos salarios continúan afectando a una porción significativa de la población. De acuerdo a LCG, la diferencia entre lo que perciben los sectores de menores y mayores ingresos supera los $2.200.000.
5. Polarización
El quinto y último riesgo señalado por los líderes encuestados es la polarización social. Se trata de una problemática que el Gobierno no tiende moderar y que, por el contrario, suele exacerbar. La definición de un “ellos” y un “nosotros”, refiriéndose principalmente al kirchnerismo, gana cada vez más terreno en el discurso oficial, tanto en redes sociales como en comunicados institucionales.
Igualmente, no es un fenómeno que crece solo en Argentina: la tendencia a encasillar en categorías binarias de izquierda o derecha, sin matices intermedios, se observa en la mayor parte del mundo.
El deterioro de la cohesión social, el bloqueo institucional y político, el debilitamiento de la democracia, el aumento de la conflictividad y la incertidumbre figuran entre las consecuencias asociadas a este riesgo.
Otro estudio reciente del WEF (Chief Economists Outlook) apuntó sobre el país: “La Argentina continúa en su trayectoria de reformas, respaldada por el apoyo de Washington y de los organismos multilaterales. Sin embargo, los inversores siguen mostrando cautela ante el peso sobrevaluado, las reformas intermitentes y las tensiones sociales, y esperan señales más claras antes de comprometer capital de largo plazo”.
