“No debería aceptar”. El intendente de Villa Gesell, Gustavo Barrera, hizo público el sentir de una parte de la dirigencia del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) sobre la posibilidad de que Axel Kicillof sea el próximo presidente del PJ bonaerense, tal como lo propuso la actual conducción partidaria a cargo de Máximo Kirchner. La jugada del líder de La Cámpora, que intentó mover el escenario en la noche del jueves, desató un vendaval de nervios en distintas terminales kicillofistas.
Son pocos, contados con los dedos de la mano, las personas que en momentos de definiciones políticas que incluyen al gobernador están en la consideración del mandatario para resolver. Los mismos y mismas han mostrado en anteriores oportunidades lealtad y, sobre todo, hermetismo. “Es algo que va a decidir el gobernador”, suelen repetir las cuatro o cinco personas que acceden al despacho del mandatario sin demasiado anuncio previo.
En la discusión de estos días, la situación no es la excepción. Tal como sucedió con el desdoblamiento electoral, el armado de listas u otras definiciones de carácter político que implican una negociación con el kirchnerismo, en la resolución del PJ bonaerense se presenta el mismo escenario.
Pero en la integración del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), la situación es variada respecto a qué postura tomar con el ofrecimiento de Máximo Kirchner para que su sucesor al frente del partido sea el propio Kicillof. La definición de Barrera es compartida por otros intendentes, sobre todo los del interior, que ven en el kirchnerismo una estrategia de desgaste hacia la proyección que pueda llegar a tener Kicillof a 2027.
En los distritos están listos para dar una disputa contra el kirchnerismo. En las ocho secciones electorales se juntaron los avales para ir a una interna el próximo 15 de marzo. Pero el fin de semana próximo Kicillof podría ser ungido como el nuevo presidente del PJ provincial, sin necesidad de una elección.
Un dirigente de peso dentro del MDF analizó que “Axel tiene que salir del lodo de la interna del PJ bonaerense”, pensando sobre todo en la proyección federal que buscará darle a su figura durante este año. El plan es que, promediando el mes de marzo, el mandatario bonaerense empiece de manera paulatina a moverse por fuera de los límites geográficos de la provincia de Buenos Aires.
Cerca de un intendente kicillofista y que tracciona al MDF desde su génesis plantearon: “Siempre tuvo que ser Axel y tiene que ser en unidad. Es importante el PJ, pero hoy la prioridad está en otro lado: construir una alternativa para vencer a Milei y que sea con Axel a la cabeza”.
En La Cámpora aseguran que si Kicillof quiere ser candidato en 2027 no tiene mejor estructura para hacerlo que desde la que le da el PJ bonaerense: el control del principal partido de oposición de la provincia más grande del país y de mayor peso electoral.
Una vez que se activaron las conversaciones para llegar a un esquema de unidad o de no ruptura, los nombres que aparecieron como posibilidad para presidir el PJ y todavía circulan no llegaron, ni por ahora llegan, a convencer a todos los sectores.
A saber: la vicegobernadora Verónica Magario reunió el respaldo de los intendentes del conurbano que integran el MDF; explicitó en un acto junto a Kicillof que iban “a ir por la herramienta del PJ” y empezó a contactar a intendentes y referentes territoriales para que aceiten afiliaciones, avales, listas distritales y apoderados. Para el MDF también era la candidata, pero en un esquema de unidad no reunía ni hasta el momento reúne el consenso del kirchnerismo.
La situación del Senado bonaerense y la interna por las vicepresidencias de cámara, sumado al control de la Secretaría Administrativa, hoy a cargo de Roberto Feletti, son pequeñas disputas que no finiquitaron y hacen que al kirchnerismo no le convenza su figura.
Lo mismo con la intendenta de Moreno, Mariel Fernández. La jefa comunal planteó a propios y ajenos que si Magario era candidata a presidir el PJ, ella haría lo propio porque, para ella, la figura de la matancera no representa un nombre de síntesis. De hecho, Fernández está haciendo campaña en la costa bonaerense por la conducción del PJ provincial.
En el MDF, a Federico Otermín, intendente de Lomas de Zamora, lo consideraban como una figura de Kirchner. En el kirchnerismo le reconocen su capacidad de generar puentes y de que trabaja para un escenario de unidad. Ese rol y no otro. “Está en su primera gestión al frente del municipio. Sería raro”, deslizaba tiempo atrás un hombre de consulta permanente para Máximo Kirchner sobre la posibilidad de que Otermín conduzca el PJ provincial.
La jugada que motorizó Kirchner el jueves por la noche, después de un día cargado y a la vista de cómo al menos en las bases del MDF se estaban moviendo en la junta de avales y conformación de listas distritales, sacudió la conversación política. Hay dirigentes dentro del sector de Kicillof que le restan importancia a los movimientos del líder de La Cámpora. Otros creen, con un dejo de sinsabor, que Kicillof “aceptará”.
Cerca del mandatario recuerdan que “todo lo que intentó La Cámpora no le salió: rechazar el desdoblamiento, elecciones concurrentes, encabezar en la Primera y Tercera sección electoral y encima ganamos”. Y que con esta discusión del PJ provincial ocurrirá lo mismo. Sin embargo, hasta el inicio de este fin de semana nadie descartaba que Kicillof vaya a rechazar tajantemente el ofrecimiento de Kirchner.
